Unas caballas presuntamente frescas

La crisis económica está sirviendo para que salga parte de la basura que había debajo de las camas de banqueros, políticos y empresarios. Toda no va a salir porque el hedor sería insoportable, aunque está apareciendo tanta que hay que taparse la nariz cada mañana antes de ponerse a leer la prensa, escuchar la radio o ver la televisión. Imagino lo aburrido que sería este país sin los asuntos de corruptelas, que además son un buen negocio para algunos medios de comunicación. El caso Bárcenas está dando tanto dinero que no me extrañaría que él mismo estuviera detrás de todo esto, cobrando comisiones. Presuntamente, claro. Tenemos que tener cuidado con estas aserciones porque no está el horno para bollos. El otro día pidió una mujer un kilo de caballas frescas en una pescadería de Mairena del Alcor y cuando vio que las agallas tenían peor color que los pollos de Simago, le dijo al pescadero: “Estas caballas no son frescas”. A lo que le respondió el dependiente: “Querrá usted decir presuntamente, claro”. Lo de presunto se les aplica más a los políticos que a los ciudadanos de a pie, por el poder que tienen. Aunque ya lo usan hasta en las tabernas. Que no se le ocurra preguntarle a un tabernero si la tapa de carne que le regala con la caña de cerveza es de caballo, porque le puede echar encima la policía montada. Todos estamos bajo sospecha en nuestro país. Me contaba hace unos días un concejal de Mairena que le habían llamado fascista en un acto del pueblo, cuando se ha distinguido siempre precisamente por todo lo contrario.

Bárcenas

La gente responsabiliza a los políticos de todo lo que está pasando en España. Incluso a los de los pueblos pequeños, que se la juegan a diario en la calle porque no llevan coche oficial ni guardaespaldas. Sin embargo, los españoles estamos dando toda una lección de civismo y tolerancia. Todavía no se ha creado un ejército rojo con los dos millones de parados que no cobran prestación alguna que arrase con todo. Ni ha aparecido colgado ningún banquero o político en una plaza, sin querer dar ideas. Tampoco los maltratados autónomos, unos tres millones, se han unido aún para echar abajo al actual Gobierno, que podrían hacerlo como pudieron derribar al anterior. Los ciudadanos se echan a las calles a protestar pacíficamente y se desahogan en las redes sociales, aunque todavía no ha ardido Troya. Me conmueven esas personas que se quitan la vida antes de ser desahuciados, cuando a lo mejor tendrían que atrincherarse en sus casas con una recortá por haber sido engañados. Intento entender qué pasa por la cabeza de alguien que tiene que dejarse arrebatar su casa, para cuya compra le dieron todas las facilidades del mundo, diciéndole que “su mejor aval es usted mismo”. Vamos a pedir un préstamo a un banco para ejercer el derecho constitucional a tener una vivienda digna y comprueban en un ordenador si somos ciudadanos ejemplares, si somos o no de fiar, si tenemos o no pendiente algún recibo de la luz o del móvil. Nos conceden la hipoteca y cuando un mes no podemos pagarla pasamos de ciudadanos ejemplares a sujetos morosos. Esto tiene su mandanga en un país con una banca llena de estafadores y de políticos corruptos. Al listillo de Urdangarin le han dicho en su banco que no vaya a cometer la locura de pegarse un tiro por no poder hacer frente a la deuda de su mansión de Pedralbes, concediéndole una generosa carencia. Entonces, ¿a quiénes habría que colgar en una plaza pública por permitir que algunas desdichadas criaturas se hayan quitado la vida por pasar de ciudadanos ejemplares a sujetos sospechosos de morosidad por culpa de una brutal crisis económica que no han creado ellos?Mi madre me aconseja con frecuencia que no escriba de política, que cuente historias del pueblo, que describa los soleados olivares de mi infancia o que explique con alma lo que siento cuando escucho un martinete de Juan el Pelao en la voz de Pedro el Granaíno. En resumidas cuentas, que sea el niño que hablaba con los olivos y que hipnotizaba a los pollos antes de comérselos, y no el adolescente guerrillero que quemaba neumáticos en la Carretera de Su Eminencia para que el Ayuntamiento nos asfaltara las calles de Padre Pío y metiera el alcantarillado bajo tierra. Pero resulta imposible quedarse al margen de lo que está pasando en nuestro país, de no hacer nada viendo cómo un puñado de golfos, de políticos corruptos y banqueros sanguinarios, se están cargando a un país tan hermoso como el nuestro, con sus defectos y con sus virtudes, con sus luces y sus sombras históricas. Argumentan algunos políticos y banqueros que no es de justicia que estén pagando justos por pecadores, en referencia al descrédito actual de la clase política y financiera. Por supuesto que no es de justicia y que la mayoría de los políticos españoles son gente honrada, como lo serán la mayoría de los empresarios y los banqueros. Pero lo que no es de justicia es que la crisis económica la estén pagando justos por pecadores. O sea, millones de ciudadanos que hasta hace tres días no sabían absolutamente nada sobre la prima de riesgo o pensaban que los mercados eran esos sitios llenos de vida en donde se compran las caballas frescas. Presuntamente, claro.

Publicado hoy en El Correo de Andalucía, página 5. Desvariando.

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4 Comentarios

  • Paco de Cái Escrito el 9 marzo, 2013 19:19

    Manuel tú no podia haber cogio otro pescado para poner el ejemplo, la caballa y Hercules son dos cosas tipica de Cái, la caballa asar con piriñaca es tpico de aqui y Hercules su fundador. Mira cuando venga por Cái te va a la Peña Juanito Villar y te comer una caballita asa y alli son fresca, esa palabra de presunta en la Peña no existe y como tú sabe, bueno creo que lo sepa, que la peña esta a la misma entrada de la Caleta por eso aqui las llaman CABALLAS CALETERAS.No te olvide de comer una caballita y piriñaca

    • lagazapera Escrito el 9 marzo, 2013 21:07

      A Paco de Cái: Gracias por la recomendación, Paco. Me encantan las caballas a la plancha. Espero poder escaparme pronto, un abrazo.

  • Jose Escrito el 10 marzo, 2013 10:06

    Buenas.
    Hace no mucho me enteré que Bárcenas y yo somos paisanos. Bueno, yo de Huelva y él de Calañas. Tiene tela que para 2 que hay de Huelva sean él y Fátima Báñez (la ministra de empleo que nunca cotizó fuera de la política y cuya hoja de ruta era rezarle a la virgen del Rocío).

    A ver cuánto tarda El Cabrero en hacerle un fandango de la tierra a semejante prenda.

    Saludos.

    • lagazapera Escrito el 10 marzo, 2013 19:06

      A Jose: Jajajaja. Gracias, Jose. Un abrazo.

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