¿Una Bienal popular o un festival de calidad que nos traiga lo auténtico?

BalletTodavía es pronto para opinar a fondo sobre la XVIII Bienal de Flamenco porque no conocemos su programación al completo y no sabemos el estilo que va a marcar su director, Cristóbal Ortega, del que muchos dicen que es un gran gestor. Como el movimiento se demuestra bailando, esperaremos a que baile, porque por lo adelantado parece que nos vamos a dar nuevamente un atracón de danza aflamencada, con espectáculos ya vistos y nombres de gran tirón. Precisamente, llama la atención la presencia de tantas estrellas en el programa, algo que es siempre necesario para llenar los teatros, y ese parece ser el objetivo del festival sevillano desde hace algunas ediciones. Si la Bienal es el mejor festival flamenco del mundo y parece ser que pocos los discuten, es lógico que tengan que estar los de más tirón para el público, que no quiere decir que sean los mejores. A veces, los mejores no pisan nunca los buenos teatros, generalmente reservados para las estrellas. Recuerdo cuando en las primeras ediciones José Luis Ortiz Nuevo -el mejor director del festival hasta ahora-, programaba a grandes figuras en los teatros y no iba casi nadie. Era muy doloroso ver a Manolo Sanlúcar o a Rafael Riqueni tocando solo para críticos y cuatro aficionados. Pero entonces era una Bienal valiente, imaginativa y nada politizada, que abría caminos y educaba a los sevillanos que hasta entonces escuchaban cante jondo en las tabernas y en las peñas de los barrios y los pueblos. Si la sociedad ha cambiado y también el flamenco, parece lógico que la Bienal tenga que adaptarse a los nuevos tiempos, y creo que lo ha hecho. Se habla mucho de que aún no es un festival con el que los sevillanos se hayan identificado, pero los que somos de Sevilla y estuvimos en aquella ya lejana primera edición de hace treinta y cuatro años sabemos que esto también ha cambiado y que Sevilla conoce la Bienal y la ama. Lo que no podemos pretender es que sea un festival tan popular como la Semana Santa o la Romería del Rocío, y algunos creen que sí debe serlo. Sería un error trabajar en favor de eso. La Bienal tampoco está para educar a los niños y que los aficionados sepan distinguir las malagueñas del Canario y el Mellizo. Es un festival de música y de danza y se supone que para aficionados ya iniciados. El que va a un festival de jazz es porque le gusta esta música y no para saber dónde nació Mile Davis. Además de un fenómeno cultural de primer orden, el flamenco es espectáculo público desde hace dos siglos, un arte de artistas que actúan en los teatros y que graban discos que los aficionados compran. Por tanto, la Bienal debe traer buenos espectáculos y buenos artistas, y si de paso puede educar algo, mejor que mejor.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

2 Comentarios

  • David Lagos Escrito el 17 enero, 2014 15:01

    Pues lo has clavado, si señor. El pasado dia 11 estuve en el festival de NImes, y resulta que no les pesa dedicar un día completo al cante flamenco. A las 5, a las 9 y a las 11. Algunos pueden pensar, uff, que pechá de cante!!!. El caso es que se llenaron los tres espectáculos, y todo el mundo salió encantado.
    Esto no ocurre en España quizás porque nos da miedo la taquilla, quizás porque somos nosotros los que pensamos que es mucho cante, quizás porque sin baile no hay espectáculo, quizas porque programar un dia solo de guitarra es muy aburrido, quizás porque nos encanta hablar y en el fondo solo hay humo…quizás porque tenemos que aprender del buen hacer de festivales como el de NImes o Mont de Marsan, que al margen de mejores o peores programaciones, valoran en la misma medida el cante, el baile, la guitarra, las coferencias, la parte didáctica…El flamenco.

  • Jose Antonio Escrito el 22 enero, 2014 15:02

    Lleva toda la razón del mundo Manuel y ya de paso vamos a darles un toque para que apuesten por artistas jóvenes y arriesgen con ellos, estamos cansados de ver siempre los mismos nombres y comparando la pasada edición es prácticamente lo mismo. No se olviden que los jóvenes seran el futuro y hay que darles oportunidad para que se conozcan y se desarrollen. Las grandes estrellas ya se venden ellas solas.

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *