Un concurso Fallido

En la memoria del cante 1922_054

Cuando Falla, Lorca y Zuloaga decidieron organizar el Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, el cante flamenco no estaba ni muchos menos al borde de la extinción, como ellos pensaban, porque había una extraordinaria nómina de grandes artistas, con genios como Chacón, Manuel Torres y la Niña de los Peines, y otros  en ciernes como Tomás Pavón, Manuel Vallejo y el Niño de Marchena. Según ellos, se estaba perdiendo la pureza del cante jondo, el viejo cante cante andaluz, que quisieron buscar en el pueblo, en voces anónimas que resistieron heróicos la embestida del cuplé y el cante comercial. Y organizaron el concurso para salvarlo de morir. Fue un fracaso económico y artístico, porque el verdadero tesoro estaba en esos artistas que fueron como invitados a amenizar el certamen o a presidir el jurado, como fue el caso del gran Chacón. Al final descubrieron solo a un anciano de Morón de la Frontera, El Tenazas, y a un niño sevillano, de raíces gaditanas y malagueñas, que llamaban Caracolito y que con los años se convirtió en el gran Manolo Caracol. Y al que le dieron una mención porque lo llevó quien presidió el jurado, o sea, don Antonio Chacón. El certamen tuvo una gran repercusión mediática en la prensa de la época, pero nada más. No significó un antes y un después en la historia del flamenco, como nos apuntan en el programa de esta obra. El cante andaluz continuó su curso sin tener en cuenta el alarmismo de Falla y Lorca, se hizo incluso más comercial que antes, en la ópera flamenca, y aquí paz y después gloria. Sirvió, eso sí, para inaugurar los concursos de cante, que casi un siglo después siguen con el criterio de Falla y Lorca, quienes equivocadamente decidieron que una seguiriya era más importante que una malagueña. Y eso que tenían allí a Chacón, que hizo una obra maestra de la malagueña, y a Pastora Pavón, que bordó la petenera y la bambera. En la obra En la memoria del cante. Concurso Cante Jondo 1922, presentada anoche en el Teatro Central a cargo del Ballet Flamenco de Andalucía, parece que le han querido emnendar la plana a Falla y Lorca dándole un protagonismo quizás desmedido a lo que ni Lorca ni Falla consideraron cante jondo. Incluso han ignorado a los dos grandes protagonistas del certamen, El Tenazas y Caracol, cuyas voces no suenan en toda la obra. No sé si Rafaela Carrasco, la creadora del espectáculo, lo ha hecho así para darles una bofetada al gaditano y al granadino, o por desconocimiento. La obra no está bien contada y tampoco es un prodigio en la recreación escénica y luminotécnica. Musicalmente tiene cosas hermosas, como el homenaje a La Gazpacha, una zambra resultona aunque terriblemente artificial. La Rondeña de Montoya a cargo de Jesús Torres y algo de Juan Antonio Suárez Cano contribuyeron a que la música fuera algo a destacar. En el cante, Antonio Campos y Miguel Ortega hacen un buen trabajo. Sin embargo, en la parte del baile, de la que se abusa bastante si tenemos en cuenta que se homenajeaba a un concurso de cante, es bastante endeble, sin arte, todo muy artificial y mecánico, salvo algunas pinceladas de David Coria, Ana Morales y el joven Alberto Sellés. Y en la parte coreográfica, unas saetas interesantes, que precisamente no son bailables. La propia Rafaela Carrasco emuló a La Macarrona en cantiñas, con movimientos que intentaban resucitar a la bailaora jerezana-sevillana. Pero una inoportuna tormenta descargó en el Generalife y ahí se acabó el concurso y el fin de fiesta. No podía terminar de otra forma un certamen fallido y una obra que también lo ha sido de alguna manera, aunque tuvo sus momentos brillantes y el público se divirtió de lo lindo. Como siempre.

Ballet Flamenco de Andalucía. Dirección: Rafaela Carrasco. Música: Jesús Torres, Cano, Antonio Campos y Miguel Ortega. Entrada: Lleno. Teatro Central de Sevilla, 19 de febrero de 2014.

 

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14 Comentarios

  • Raul Comba Escrito el 20 febrero, 2014 10:57

    El punto de partida del Concurso del 22, ya sabe todo el que quiere saberlo, fue erróneo. El Flamenco no tenia necesidad de salvación. Pero visto desde otro enfoque, tenemos que convenir que es el primer gran evento de la historia del flamenco, en el que se desarrollan además del concurso, un amplio numero de actuaciones a lo largo de varios días y acciones complementarias como conferencias, cursos y exposiciones. Prácticamente el mismo modelo que impera hoy en los grandes festivales. El Concurso también provoca en el ámbito internacional una enorme corriente de opinión y simpatia en favor del flamenco por parte de muy señalados personajes de la inteligencia y del arte mundial.

    • lagazapera Escrito el 20 febrero, 2014 11:03

      A Raúl Comba: Es cierto, Raúl, y más cosas, pero todo eso no se puede contar en una crítica que, además, la tienes que hacer en un rato para que salga al día siguiente en el periódico.Pero en general, el concurso fue fallido (en mi opinión) y, aunque fue mediático, apenas dejó huella ni cambió casi nada. Pero fue un evento de una gran magnitud.

  • José Luis Jiménez Escrito el 20 febrero, 2014 13:28

    Manolo no estoy de acuerdo con parte de lo que dices en tu artículo. Aunque son largas las 4 citas merecen la pena.
    A) Momento en que se encontraba el flamenco en 1922.-
    Hay que partir de una premisa : Muchos de los escritores de la Generación del 98, del Modernismo y del Noventismo eran antiflamenquistas. Esto llevó a Antonio Gala a preguntarse: ¿Por qué esa queja tan clara que es el cante -tan clara y tan incomparable-no fue escuchada por los intelectuales del siglo XIX y principio de nuestro siglo?.
    La pregunta no puede ser tan categórica como la hace Gala ya que hubo sus excepciones como nos dice otro gran poeta, Félix Grande:
    “Las excepciones a esta regla -vale decir, a esta sordera- existieron pero fueron escasas. Durante el siglo que va del nacimiento público del flamenco hasta 1922 (fecha capital, a la que en seguida dedicaremos unas páginas) los hombres cultos se dividieron frente al flamenco, de un lado, en la valoración de sus aspectos más pintoresquistas (como es el caso, prácticamente sin excepción, de los viajeros románticos por Andalucía, los cuales, si bien acertaban al auscultar en el gitano su pasión por la libertad, su negación de los valores de la cultura dominante y su visible altanería, no supieron ver su evidente pobreza y el drama profundo y viejo de su marginación) y, de otro lado, en un irreflexivo desprecio, en el que lamentablemente incurrieron, como veremos, algunos de nuestros más influyentes escritores. No faltaron quienes cargarían a la cuenta del «flamenquismo» (concepto que a principios de nuestro siglo no solía ser usado sin desprecio) prácticamente toda la culpa de «los males de España». Ya he dicho que hubo excepciones en este concierto de sorderas, de indiferencia e incluso de agresión intelectual. La más sobresaliente de esas excepciones lleva un nombre conmovedor: Don Antonio Machado y Álvarez; no en vano podemos hoy considerar a aquel investigador como nuestro primer gran flamencólogo, pero su ejemplo no cundió en la clase intelectual de la España de finales y principios de siglo.”

    La tercera cita es de los hermanos Caba- Carlos y Pedro-en su libro- reeditado por la Universidad de Cádiz- “Andalucía, su Comunismo y su Cante Jondo” y que refuerzan lo expuesto por Félix Grande (Pág.428-429). Entre otras cosas nos dicen:
    “Otro prejuicio del 98 es el juicio que España integralmente les merecían: la españolada. Ellos llamaban españolada a los cromos abigarrados con que un Byron, un Gautier o un Merimée presentaban España. Era la llamada España de pandereta (“concepto” acuñado precisamente por el 98) . Y tanta importancia dieron a los juicios de esos turistas literatos, tanta alarma les produjo pensar que Europa podía creer que España era así (porque Europa es el ojo vigilante que sentimos quemarnos en la nuca) que acabaron por irritarse contra los toros y el cante jondo.”

    B) El resurgir histórico del flamenco.-
    Respecto a la petición que se hizo del Concurso al Ayuntamiento granadino, en palabras de Molina Fajardo, “… sorprende ahora comprobar, al paso de los años, el conjunto de personalidades que apoyaron con su firma la intención de Manuel de Falla de que se celebrara el Concurso del 1922. Nos hace una detallada relación, con sus comentarios correspondientes diciéndonos: … Junto a Manuel de Falla, que estampa uno de los autógrafos más rotundos que le conocemos, aparece Joaquín Turina -el compositor de las «Danzas fantásticas», «La procesión del Rocío» y «Homenaje a Tárrega», para guitarra-, cuyo nombre se inicia, casi, en clave de sol ; Juan Ram6n Jiménez -el «Premio Nóbel» amante de la minoría, y que ya tenía publicados con éxito más de una treintena de libros poéticos-, quien con su rúbrica intenta abrazar la blancura del folio ; Bartolomé Pérez Casas -creador de la Orquesta Filarmónica y últimamente director de la Orquesta Nacional-, que parece cerrar sobre sus apellidos, con la pluma como batuta, los últimos compases de un concierto ; Ramón Pérez de Ayala -escritor insigne de «Tigre Juan», «Troteras y danzaderas», “Polémica entre la tierra y el mar”…-, con letra cuidada y pequeña; Oscar Esplá -el compositor de «Don Quijote velando las armas» y el ballet «El contrabandista»- aparece frente a Enrique Fernández Arbós, violinista de prestigio europeo y director de la Orquesta Sinfónica de Madrid. Un grupo importante de críticos musicales y literarios : Adolfo Salazar -musicólogo de gran valía y crítico musical de «El Sol»-, Enrique Díez Canedo -traductor de Verlaine, crítico literario, autor de «Los dioses en el Prado»-, Carlos Bosch -uno de los más prestigiosos críticos musicales de aquella época-, J. Gómez Ocerín -crítico e investigador de temas literarios-. Publicistas y catedráticos : Alfonso Reyes -especialista en cuestiones gongorinas v comentador de Ruiz de Alarcón-, Hermenegildo Giner de los Ríos -catedrático de Psicología y apasionado por los problemas de la educación-, Fernando G. Vela -ensayista en su «El Arte al cubo» y “El futuro imperfecto” -, Fernando de los Ríos -catedrático de Derecho Político-, Tomás Borrás -escritor de ya cimentado prestigio-. Federico García Lorca, con su letra ingenua de escolar, firmó cerca de Agá Lahowska -la célebre cantante polaca-, Pura Lago -concertista de piano- y Pablo Loyzaga -el escultor que modeló la estatua de Fray Luis de Granada. Seguían músicos como Conrado del Campo -autor de los poemas sinfónicos ,Granada» v «Don Juan de España»-, María Rodrigo -pianista y compositora de «La romería del Rocío» y «La flor de la vida»-, Miguel Salvador -presidente de la Sociedad Nacional de Música-, Manuel Jofré -excelente intérprete de aires populares a la guitarra-. Y pintores de tres tendencias : la granadina de finales de siglo, representada en José Ruiz de Almodóvar ; la moderna de excelente realismo, en José María Rodríguez Acosta y el surrealismo inquieto de Manuel Ángeles Ortiz.
    Junto a las firmas de tan relevante grupo de personalidades que avalaban con su prestigio la solicitud a favor del Concurso de Cante Jondo, faltaron las de otros a los que por premura de tiempo no se les pudo recoger, aunque eran de los más entusiastas propagadores de la idea. Sus nombres deben quedar registrados : Ignacio Zuloaga -el gran pintor que fue principal colaborador de Falla en el Concurso-, Santiago Rusiñol -cantor, con el pincel y la pluma, de los jardines granadinos-, Lamote de Grignon -director de la Orquesta Sinfónica de Barcelona-, Federico Mompou y Roberto Gerhard -destacados compositores catalanes-, y Felipe Pedrell, el insigne musicólogo enamorada del arte popular, y que en todo momento alentó la importante empresa de reivindicar el canto primitivo andaluz.(o. c. Pág. 54-58).

    Hay mucho de qué hablar: ¿Quiénes se llevaron los beneficios del Concurso? ¿Por qué después del Concurso don Manuel no quiso saber nada que oliera a flamenco?
    Para terminar te digo que en Ronda son muchos los que creen que mi paisana Aniya la de Ronda estuvo en el Concurso y que fue don Manuel quien la llevó en Taxi. Un abrazo

    • lagazapera Escrito el 21 febrero, 2014 12:15

      A José Luis Jiménez: Conozco toda esa información, amigo José Luis. De hecho, hace años que hice una investigación sobre el concurso granadino. En una crítica no puede darse tanta información, es algo que se escribe en un rato y a la ligera. Está claro que el certamen aglutinó a muchos intelectuales y artistas, dado el peso de Falla y Zuloaga, entre otros. Y que fue una llamada de atención importante. Pero el resultado no fue el que esperaban Falla y Lorca. De hecho, algunos intelectuales que apoyaron el concurso, luego recriminaron a Lorca el gitanismo y el folklorismo de su poesía, sobre todo su ‘Poema del Cante Jondo’. Creo, sinceramente, que los planteamientos del certamen fueron erróneos y que sinrvió de poco, como luego demostró el curso de este arte.
      Un abrazo.

  • MIGUELÓN Escrito el 20 febrero, 2014 14:30

    Buen artículo Manuel, y buena opinión Raul.

  • Andrés Raya Escrito el 20 febrero, 2014 14:47

    Manuel. económicamente no fue un fracaso sino al contrario. La taquilla dejó una ganancia de 35000 pesetas, que no era poco para el año 1922.

    • lagazapera Escrito el 21 febrero, 2014 11:56

      A Andrés Raya: Escribía un poco de memoria, por la premura de tener que hacer la crítica corriendo, esa misma noche, pero no creo que la taquilla pagara toda la inversión. En cualquier caso, la cosa no saldría muy bien porque ya no volvió a repetirse el certamen y creo que ni Falla ni Lorca quedaron contentos. Yo creo, y es mi opinión, que aquel concurso no sirvió de mucho, por el rumbo que tomó lo que Falla y Lorca consideraban cante jondo. Gracias, maestro.

  • Faustino Escrito el 21 febrero, 2014 11:55

    Aunque solo fuese por El Tenazas ya valió la pena, pero la realidad es que el flamenco, como dices, ‘ se hizo incluso más comercial que antes, en la ópera flamenca’. Si para 2022 se prepara algo grande debiera ser para reparar el daño que vienen haciendo, desde entonces y mucho antes, las corrientes de opinión sin fundamento que no quieren ver cómo ocurrieron las cosas, ninguneando los frutos de la investigación. Un abrazo

    • lagazapera Escrito el 21 febrero, 2014 13:02

      A Faustino: Precisamente, El Tenazas no suena en esta obra del Ballet Flamenco de Andalucía. Ni Caracol tampoco. Un abrazo, Faustino.

  • paco Escrito el 21 febrero, 2014 14:02

    Sobre el concurso de Granada hay tanto que estudiar que creo que nunca se termina, hay pareceres para todos los gustos, por ejemplo para mi, creo que Falla mi paisano, musicalmente entendia algo del flamenco cantado pero y Lorca sabia de flamenco. No hace mucho he leido otra vez el libro de gran poeta desaparecido, lo he leido en su honor, y según parece habia dudas del conocimiento del flamenco por parte de Lorca incluso hay una carta, en sus obras completa, a un amigo que dice esta harto de tanto gitanismo que hubiera preferido ser ingeniero de agujas de coser, en el mismo libro de Felix en la página 60 hay un comentario de Grande sobre Andres Segovia que en aquella fecha era un defensor del flamenco y años más tarde fué un enemigo de lo que él defendió en el 1922. Bueno hay que dejarlo ahí para no seguir con lo que pasó en esa época. Saludos flamenco.

  • paco Escrito el 21 febrero, 2014 14:25

    Manuel he leido en tu entrada que Caracol, su descendecia era gaditana y malagueña y te digo que es la primera vez que leo eso de que fuera una parte malagueña, seguramente estoy muy ignorante de la vida de Caracol, aunque he leido mucho sobre él incluso lo que decia su prima Gabriela que Caracol no era gitano por sus cuatros costados. Ese libro no lo he visto en mi vida, sabe tú como se titula y si puede, me puede decir eso de la descendecia malagueña. Gracias por adelantado aunque te voy a robar un poco de tiempo, pero hay un refrán que dice: Enseñar a que no sabe.Gracias

    • lagazapera Escrito el 21 febrero, 2014 19:13

      A Paco: su madre, su abuelo Gregorio y otrso antepasados directos eran malagueños. Ya sabes que una hija del Planeta se casó en Málaga con un malagueño, o sea, su bisabuelo materno, el señor Juárez. Por tanto, sus ancestros eran malagueños. Un abrazo, Paco.

  • Carmen Arjona Escrito el 21 febrero, 2014 19:09

    Pues no suenan, no, ni El Tenazas ni Caracol en toda la obra. Se echó en falta, ciertamente.
    Saludos, Gazaperos.

  • paco Escrito el 22 febrero, 2014 13:13

    Gracias Manuel, se me paso ese detalle porque no pense en el Planeta y sus hijos que vivian en Málaga, la vejez hace estragos, te preguntaba tambien si tú conoce ese libro de la prima de Caracol, Gabriela, que escribió eso de que Manolo no era gitano puro porque una parte era de Santander por parte del Chicuco que es como le llamaban a los montañeses que venia a Cái para trabajar o para montar una tienda de ultramarino o como nosotros deciamos “almacén” pero nunca hemos dicho de ultramarino sino la almacén de Miguel o la de Justo. Manuel un abrazo.

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