Trastos a la cabeza de García Sanchiz

A Félix Grande

Antonio Chacón Ferral.

Antonio Chacón Ferral.

No es verdad que eso de que los estudiosos del flamenco nos tiremos los cacharros a la cabeza sea algo nuevo, de este tiempo; en todas las épocas de la historia de lo jondo ha habido enfrentamientos entre los críticos, como puede comprobarse en las hemerotecas del mundo. Hoy les traigo un interesante y extenso artículo de un crítico jerezano, Antonio Chacón Ferral -el primero, según Juan de la Plata-, que fue fusilado en el inicio la Guerra Civil de 1936 por detener a unos falangistas en Jerez cuando era jefe de la Policía Municipal. Además de eso, era un destacado andalucista, presidente de la Liga Andalucista de Argentina y creador de la Federación Autonomista de Municipios Andaluces, en colaboración con Blas Infante. Era también poeta y autor del libro El Látigo de Jesús.  Tomó parte en un homenaje a Don Antonio Chacón en 1933, y en otro de 1936, en la rotulación de una calle con el nombre del artista, la antigua Cazón; en concreto, el 28 abril de este año, algunos meses antes de su fusilamiento.

En el artículo, que fue publicado en El Heraldo de Madrid el 20 de abril de 1933, arremete contra el escritor valenciano Federico García Sanchiz, célebre por sus charlas de flamenco, y de lo que hiciera falta, en la España de antes de la contienda civil. Llenaba los teatros de España y Argentina, con la misma facilidad con la que los llenaba el Niño de Marchena. Era un populista, pero gran amante del flamenco y amigo de importantes artistas. En su libro Viaje a España, de 1929, aporta su opinión sobre diversos aspectos del origen de los cantes, y Antonio Chacón Ferral no parecía estar muy de acuerdo con sus teorías:

El nuevo martirio del “cante jondo”, por García Sanchiz

García Sanchiz en una de sus famosas charlas.

García Sanchiz en una de sus famosas charlas.

Federico García Sanchiz ha charlado una vez más, martirizando el tema que él dice flamenco del «cante jondo». Ya el año 1925 le oí, en Buenos Aires, una conferencia o cosa así sobre este motivo en el salón de Los Amigos del Arte, y tuve oportunidad de decirle que él no sabe una palabra sobre esa particularidad sonora en que recuerda su historia el pueblo andaluz. “ABC” hace un comentario entusiasta de la charla; anota el dato de que en la taquilla se ha colocado el cartelito de «No hay más localidades». Yo recuerdo que allá lejos también estaba repleta la sala en que él dijo su serie de ligerezas pintorescas, que confesó después de ser aliñadas para público lego. Poco ha adelantado García Sanchiz en el conocimiento del asunto que trata. Dice “ABC”, y suponemos que el dato se lo debe al charlista, que comenzó la charla con una «soleariya» que anota:

No siento en el mundo más

que tener tan mal sonido

siendo de tan buen metal.

La ignorancia la pone al descubierto desde el principio. El menos informado de esta materia sabe que eso no es una «soleariya», sino la más clásica forma de la «soleá». Lo otro, lo que él quiso decir, es una «soleá» en la que el primer verso no existe y es sustituido por una interjección triste o una palabra única que se alarga en lamento hasta alcanzar la medida de los otros dos versos:

iPenas………………….!

El tiempo las trae de golpe

y a pasito se las lleva.

Nos lamentamos de la forma absurda con que los extranjeros tratan nuestras más típicas manifestaciones; nos pone fuera de sí la españolada de navaja en la liga cuando la leemos traducida del francés; pero aplaudimos aquí al literato que afirma la majadería de que el origen de la expresión flamenco está en la similitud del cantar con el ave zancuda que lleva ese nombre. No, amigo charlador; lo flamenco tiene un origen más serio, que usted debe aprender para causar admiración a los auditorios desprevenidos que aplauden la pirotecnia de su lengua. No es lo que usted dice, ni aquello otro que indicaron antes, de que era cosa que venía de Flandes, en la supuesta ruta de los gitanos.

Un verdadero erudito en la materia y, como los verdaderos eruditos, poco amigo de los aplausos fáciles, el apóstol del andalucismo, D. Blas Infante, lo ha hecho público en un librito aparecido hace más o menos un año, en el que trata cuestiones políticosociales de la región bética. Flamenco es el producto en suma de dos palabras árabes, lengua que hablaba el pueblo andaluz en uno de sus períodos históricos de mayor dolor, cuando posiblemente nació en su forma clásica el «cante jondo»; “felá-mengú”. Campesino expulsado. Cantar de los «flamengus», que dirían los cristianos, cuando oían bajar de las alturas en que los desposeídos estaban enriscados la queja amarga de quien vio perdidos hacienda, honor y libertad porque el azar y la fuerza bruta así lo habían querido. ¡Canción de rebeldía! En aquellos días en que allá, en Buenos Aires, yo le manifesté, en presencia del redactor de “La Nación” D. Antonio Gutiérrez Alfaro, que había ido a celebrar con él una entrevista, que su apreciación del tema era absolutamente falsa, escribí una exaltación del dicho «cante» para poner bálsamo en mi alma, sobre la herida que sus frases habían hecho en ella:

Cante jondo…

Una lágrima en el fondo

de una pupila morena

que brilla como un puñal.

Cante jondo… Andalucía

que bebe su vieja pena

en el hilo de armonía

de su llanto musical.

Federico García Sanchiz, a la derecha, año 1930.

Federico García Sanchiz, a la derecha, año 1930.

Y, en versos, le seguí indicando lo que era, lo que es, esa manifestación del sentimiento sonoramente rebelde de la cenicienta colerinesca del Sur. Pero él no se ha enterado. Sigue haciendo frases con luminosidades de fuegos de artificio para que se abran las bocas de los que quieren solamente eso, palabras pirotécnicas. Allí, en Buenos Aires, usó el recurso de recordar que el famoso Silverio, el más mentado de los cantaores de “siguiriyas”, era argentino. Aquí aprovechó la protesta de unos espectadores, ante la alusión a Santa Teresa, para hacer una frase gabacha con lo de palmas y “zapateados”. Pero todo esto sería perdonable si no afirmara con tanta tranquilidad cosas absolutamente fuera de toda realidad. ¿De dónde diablos ha sacado que la “malagueña” nace con Juan Breva y Antonio Chacón? No hace más de un par de meses que, en la serenidad recoleta de su gabinete de estudio, el aludido Infante interpretaba al piano, comentando de estos asuntos con quien estas líneas escribe, una magnífica malagueña del siglo XVI que será una de las tantas pruebas de sus sabias rebuscas, que se coleccionarán en un librito del citado próximo a aparecer, en el que sí podrá beberse agua clara y pura de la fuente sonora del pueblo andaluz. ¿Qué paisano burlón le ha dicho que el fandanguillo nace en Huelva? Hay un estilo especial que se canta por las tierras de Río Tinto. Pero… ¿por qué no ha  preguntado de estas cosas por El Palo y La Caleta malagueños? ¡Canto de  contrabandistas de mar que se entona a pleno pulmón y con el horizonte infinito por delante! Es cierto que hay estilos de fandanguillos clásicos en otras partes de Andalucía: en Osuna, por ejemplo; pero la copla nace sobre las aguas azules del Mediterráneo, en los rumbos de Oran, Constantina y Argel. Y es andaluza, como la pasa de Málaga y el vino de Jerez, señor García Sanchiz. ¿Y para qué seguir afinando más la puntería?

Declaró el charlista que, por su deseo de dominar el tema, ha estudiado mucho en los libros y en los colmados. Acaso en los primeros halle algo de verdad; en los segundos sólo encontrará confusión y artificio. Nada. Pero ha olvidado buscar en el más rico venero de esta mina: en el campo de Andalucía; entre las cuchillas de sus sierras; en los hondones de sus valles; en las llanuras verdes de sus trigales; entre la mantilla madroñera que son sus olivares; sobre la alfombra pagana de sus viñedos. Allí, en los labios de los herederos de los desposeídos (herederos de dolores y miserias), es donde está todavía vivo, palpitante, chorreando sangre y lágrimas, el verdadero “cante jondo”, al que no acompañan melodías de guitarras, sino chasquidos de hoces y de azadas.

Naturalmente, comprendemos que acaso esta verdad, cruda y realmente dolorosa, no sería para sus auditorios, amigos de la charla tan agradable como esas fantasías frágiles y luminosas que les sirve. ¡Y desde el mirador de la taquilla…!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

12 Comentarios

  • franmmartin Escrito el 16 febrero, 2010 14:10

    Y Vd me perdone amigo, pero basandome en aquella letra de “Tienes una mala maña y te la voy a reñir…….. Y en la consideración y respeto que le tengo como crítico ,como estudioso, como aficionado y como persona ;no tengo por más remedio (como decía D.Antonio),que “reñirle” que se autotitule al comienzo de éste comentario como “Flamencólogo”, palabro de dudosa base, que siempre me ha producido extrañeza y rechazo,sobre todo por la fauna que se embosca bajo él.
    Afortunadamente, las palabras no confieren carácter y Vd seguirá siendo para mi un gran tipo y no precisamente por su tamaño.
    Un cordial saludo.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 16 febrero, 2010 14:14

    A mí no me gusta lo de flamencólogo, pero así es como nos llaman a los que investigamos y escribimos libros de flamenco. Ahora mismo lo arreglo.
    Un abrazo.

  • franmmartin Escrito el 16 febrero, 2010 15:54

    Así está mucho mejor y se acerca más a la realidad.Dejemos lo de flamencólogo para los que no pueden ser otra cosa.
    Un cordial saludo.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 16 febrero, 2010 15:58

    De acuerdo, gracias por estar ahí para ayudarnos a mejorar cada día.
    Saludos.

  • Estela Zatania Escrito el 18 febrero, 2010 00:48

    Interesantísimo, Manuel, como todos estos artículos históricos que nos estás regalando.

    Sólo destacar que Chacón Ferral ignora el hecho de que “soleariya” tiene dos significados. Uno, el que describe, del primer verso truncado, y el otro, que es el empleado por García Sánchiz, es decir, el verso corriente de soleá de tres líneas poéticas en lugar de cuatro. Entre los guitarristas mayores, los que ahora tienen más de 75 años aproximadamente, ésta última definición es la única que conocen. Si García Sánchiz peca de falta de rigor académico, Chacón Ferral peca en la dirección contraria: muchos libros y pocas vivencias.

    Saludos agradecidos

    • lagazapera Escrito el 18 febrero, 2010 01:32

      Buena observación, Estela. Como verás, yo opino poco sobre estos artículos históricos; prefiero que lo hagáis ustedes. Ferral dice algunas cosas sobre el fandanguillo con las que no estoy de acuerdo, pero tuvo que ser un buen aficionado. García Snchiz lo era también, sin duda.
      Gracias, compañera.

  • María Julia Chacón Escrito el 26 marzo, 2010 18:03

    Soy una de las nietas, somos tres, de Antonio Chacón Ferral, con mucha alegría encontramos esta información. Hace tiempo que no podíamos dar con ella. Mi padre ya fallecido, nació en Argentina donde vino huyendo cuando tenía 18 años.
    Espero poder leer con calma todo lo que encontré, despues me comunicaré nuevamente.

    • lagazapera Escrito el 26 marzo, 2010 20:25

      Me alegro de que hayáis contactado conmigo, y espero que os pueda seguir ayudando en algo.
      Un abrazo, y gracias.

  • Manuel Ramírez López Escrito el 1 noviembre, 2011 18:52

    Hola.
    También soy aficionado al flamenco, pero lo que me trae a escribiros es que desearía contactar con los familiares de Antonio Chacón Ferral, dado que estamos terminando un trabajo sobre Jerez 1936 y dedicamos un amplio capítulo a su persona. Desde aquí os doy las gracias por ayudarnos a recuperar nuestra historia. Un saludo y gracias.

    • lagazapera Escrito el 2 noviembre, 2011 12:00

      A Manuel Ramírez López: Sus nietos contactaron una vez conmigo y e enviaron algún material. Veré si localizo el correo de una de sus nietas.
      Saludos.

      Manuel Bohórquez

  • Manuel Ramírez López Escrito el 3 noviembre, 2011 17:20

    Gracias pues llevamos mucho tiempo intentando contactar con algún familiar de Antonio Chacón. Como dato apuntar, que este consumado andalucista sí tuvo muchas vivencias flamencas, al punto de que llegó a cantar en algún recital que otro muchos de los palos más dificiles que encierra nuestro cante jondo.
    Además, de haber nacido en el Barrio de Santiago de Jerez. Un saludo y reiteradas gracias.

  • Manuel Cabrales Bermúdez Escrito el 10 noviembre, 2011 19:42

    Me gustaría contactar con algún familiar de D. Antonio Chacón Ferral, por su faceta de Jefe de la Guardia Municipal de Jerez de la Frontera desde el año 1934 a 1936, ya que estoy realizando una historia del Cuerpo de la Policía Local de esta localidad.

    Saludos y muchas gracias.

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *