Tiempo de toros y toreros

A José Díaz, el que fuera secretario general del Partido Comunista de España, le preguntaron un día que cuál sería su actitud si el pueblo decidiera en referéndum la prohibición de las corridas de toros. Contestó que lo aceptaría, “pero diría que, por primera vez, el pueblo se ha equivocado”. A ver quién es ahora el que se atreve a pedir la prohibición de la Fiesta Nacional después de que José Tomás y Morante hayan convertido en arte, según los peritos, eso de matar a un animal al que martirizan previamente en nombre de una tradición que se inició seguramente cuando el hombre y el bovino aún bebían en el mismo barreño y rumiaban en el mismo pesebre. Pero, sobre todo, desde que a Fran Rivera le dieron la Medalla de las Bellas Artes. Cuando alguien le reprocha el oficio que ejerce, el torero argumenta que el bello mamífero prefiere morir en la plaza, en vez de en un degolladero. ¿Qué toro ha dicho eso?, ¿en qué museo está su cabeza disecada?, ¿en qué enciclopedia taurina consta su celebérrimo nombre? Esa decisión la toma siempre el hombre, que ha diseñado las plazas de toros de tal manera que el animal no pueda salir de ellas si no es hecho churrascos o, en caso de indulto, cosido a machetazos. En cambio, el torero tiene burladeros para los momentos de apuros y subalternos que en cuanto le ven en peligro saltan al albero para salvarlo, asegurando también sus salarios. La gloria es siempre para el torero y el ganadero, cuando hay faena de mérito. Cuando el toro es perdonado por su bravura y clase, ¿se ha dado alguna vez el caso de que le hayan cortado las orejas al estoqueador para gratificar al toro con un piscolabis de ternilla? El rabo sería mucho pedir porque un torero sin pedúnculo perdería interés: el paquete escrotal es básico en su estética, porque es una lucha a ver quién tiene más cohones, si el animal o el hombre. De muchacho soñaba con ser torero y alguna vez me llevaron a la Maestranza. Pero una tarde cayó un novillo medio descabezado a diez metros de mí y, con los ojos tornados y echando un río carmesí por la boca, sentí que me preguntó: “¿Tú qué haces aquí?”. La conciencia, supongo. No he vuelto a pisar un coso taurino, salvo para escuchar flamenco. Es mi manera de amar al toro, como amo a los demás animales de la Tierra. Si los españoles decidieran algún día la prohibición de las corridas de toros diría que, contradiciendo al sevillano José Díaz, el pueblo nunca se equivoca. Pero esa es una breva muy agarrada aún a la higuera de la utopía.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

20 Comentarios

  • Pepe Esquivel Escrito el 1 abril, 2013 14:33

    Quiero dejar constancia de mi militancia taurina.

    También me pregunto, por ejemplo, que diría con sus ojos el pez que al morder un gusano, siente que se le clava un afilado anzuelo en el paladar, que tira de él hasta dejarlo sin fuerzas para finalmente morir dando boqueadas fuera de su hábitat natural.

    Un abrazo Manuel

    • lagazapera Escrito el 1 abril, 2013 18:46

      A Pepe Esquivel: Tienes razón, Pepe. Abandoné la pesca hace años. No obstante, la pesca que y practicaba era con una técnica que no se ensañaba con el pez. Las corridas de toros son otra cosa. Y yo no milito en ningún movimiento antitaurino.
      Un abrazo.

  • bilcody – Manolo Montero Escrito el 1 abril, 2013 16:04

    Mira por donde, yo pensé que eras amante de los toros, bueno.. y de las corridas, porque ya sabes, donde se ponga una buena corrida, que se quite el fútbol e incluso los toros.
    Pero a lo que íbamos, siempre he relacionado el cante flamenco con la ‘fiesta del toreo’ y claro.. de un gran crítico flamenco, no iba a pensar lo contrario; pero se vé que me equivocaba y me alegra. En España y en nuestra ‘Patria Chica’, Andalucía, la fiesta está muy arraigada y es seguro que si levantas una voz más que otra, seguramente acabarías con una semidiscusión con el amigo de turno.
    Pero yo, por mi parte; también prefiero evitar la ‘Muerte en el Ruedo’. Y no voy a negar la belleza de algunos ‘lances’ y que en su momento, me apasionaron, pero como dices; cuando ves de cerca esos grandes ojos del toro y ese caño de sangre que baja por la paletilla abajo e incluso por la boca a la hora de la muerte, es demasiado. Y te das cuenta, que éso no es para tí.Al menos para mí.
    Enhorabuena por el artículo.
    @bilcody1

    • lagazapera Escrito el 1 abril, 2013 18:48

      A Manolo Montero: Gracias, amigo. Yo quise ser torero y reconozco que hubo un tiempo en que me pasionaba el toreo. Hoy ya no y lo expreso con libertad. Un abrazo.

  • Jose Escrito el 1 abril, 2013 21:35

    Sí, es cruel matar a un toro y previamente ponerle banderillas. Para qué hablar cuando el torero es un patán y monta una sangría.

    Pero también es una carnicería lo que se hace con el resto de animales en los mataderos (aunque muchos se piensen que los pollos los cría el dueño de mercadona ya en la bandeja) y no veo manifestaciones en la puerta de los mismos.

    Con varias diferencias:

    1) El pollo que nos comemos, o el pavo, o el pato, tienen una vida de mierda (perdón), engordados a toda prisa y de mala manera, hacinados y en condiciones bastante lamentables. Nada que ver con el toro bravo.

    2) A ninguno de estos se le da la oportunidad de conservar la vida, por pequeña que sea, como al toro.

    3) El pavo, el conejo o el cerdo no pueden cargarse a su verdugo. El toro sí.

    4) Si se acaba con los toros, desaparece la raza de Lidia. Las ganaderías, parte del cuidado de las dehesas, los puestos de trabajo, etc.

    5) Por último y lo más importante para mí ¿Qué sería del flamenco sin el disco Tauromagia de Manolo Sanlúcar?

    Sea como fuere, que nos permitan elegir a todos si queremos toros o no.

    Saludos.

    • lagazapera Escrito el 1 abril, 2013 23:24

      A José: ‘Tauromagia’ es la gran obra de la guitarra flamenca. Y tienes razón: que cada cuál sea libre de amar o no la fiesta de los toros. Un abrazo, José.

  • Emilio P Escrito el 2 abril, 2013 06:02

    Es verdad amigo Bohórquez,estamos todos tan ligados a la tradición por uno u otro motivo,que es dificil desprenderse de este “espectáculo”,que especialmente en los andaluces conforma nuestra historia y hasta nuestro carácter.Me gustan a rabiar los pasodobles taurinos,pero ya no puedo con la fiesta,y eso que estuve abonado a la Maestranza muchos años.Es dificil,muy dificil,ser andaluz,sevillano,morir con el flamencoy mostrarse aséptico ante tamaña sangria.Tambien se sufre por un pez,es cosa del caracter,pero el hombre valora el “daño por el tamaño”,y claro……

    • lagazapera Escrito el 5 abril, 2013 08:50

      A Emilio P: Tienes razón, Emilio. También es cruel pescar un pez con un anzuelo. Lo ideal es que no martirizáramos a ningún ser vivo. La pesca deportiva tiene poco que ver con la fiesta de los toros, y la conozco bien. También son crueles los mataderos. No es fácil el asunto.
      Un abrazo, maestro.

  • Pablo San NIcasio Ramos Escrito el 2 abril, 2013 07:47

    Qué tal Manuel!!
    La verdad es que yo no tengo ningún motivo racional para amar como amo la fiesta de los toros. Es nada más (y nada menos) que una cuestión sentimental. Veo una foto como la de mi perfil, una verónica de Morante, por ejemplo, y me conmuevo.
    También creo que esta fiesta tiene sus días contados, sobre todo por el cáncer que tiene dentro, sus propios manejos.
    Un abrazo desde Madrid!!

  • Paco de Cái Escrito el 2 abril, 2013 12:00

    Una vez dije que tenia que investigar sobre tu afición al toreo (carpeta-libro de tus articulos) y hoy he leido y se hace verdad mis sospechas, El Niño que hablaba con los olivos quiso ser torero y seguramente hasta toreo algo si no en una plaza, si, en alguna fiesta de esas que se hacia en los cortijos, yo he leido que en Arahal se hacia buenas corridas de toros, he visto hasta carteles pero ninguno con El Niño del Arahal. Un abrazo.

    • lagazapera Escrito el 5 abril, 2013 08:46

      A Paco de Cái: Jamás he toreado, Paco. De niño jugaba a ser torero y quería serlo algún. Pero me cambió la sensibilidad y hoy no estoy de acuerdo con esa fiesta, a pesar de lo enraizada que está en nuestra cultura y de lo hermosa que es en algunos aspectos. Pero está basada en maltratar a un animal como espectáculo público.
      Un abrazo.

  • Patricia Escrito el 2 abril, 2013 17:25

    Quizá un día las plazas de toros sean ocupadas solamente con buena música, alegría y nada de sangre y sufrimiento.

  • Pablo San NIcasio Ramos Escrito el 3 abril, 2013 08:35

    Qué tal Manuel!!
    Partiendo de la base de que los toros tienen los días contados, muy a mi pesar, te diré que no hay muchos motivos racionales para su pervivencia, pero a mi juicio sí muchos motivos de orden sentimental. De lo que despierta en los aficionados ver una buena obra de Morante, Manzanares, José Tomás…más allá de eso, explicar por activa o por pasiva que si el toro no sufre o que si la sangre…no lleva a ninguna parte. O te gusta o no te gusta.
    Un fuerte abrazo

    • lagazapera Escrito el 5 abril, 2013 08:43

      A Pablo San Nicasio: Perdona, pero ayer no pude contestar comentarios y no entran sin ser aprobados. Es lo que tú dices, Pablo. Yo jamás me manifestaré para que quiten los toros. No participo y punto. No estoy de acuerdo con nada que maltrate a un animal. Me gustan muchas cosas de la fiesta: el toro, el caballo, la estética…, pero me parece una bestialidad lo que le hacen al toro.
      Un abrazo.

  • Pablo San NIcasio Ramos Escrito el 3 abril, 2013 08:36

    Que digo yo que he puesto dos post y ninguno se ve…o yo no lo veo…

  • paco Escrito el 3 abril, 2013 13:38

    El argumento irrefutable contra la fiesta de los toros, es que es un arte, produce goce estético, pero está basado en la tortura y la muerte. Es un arte construido sobre la miseria moral, y por lo tanto es inaceptable.

    • lagazapera Escrito el 5 abril, 2013 08:38

      A Paco: Poco que añadir. Un abrazo.

  • Andrés Raya Escrito el 3 abril, 2013 19:01

    Soy un enamorao de la raza brava. Cuando veo una corrida, mis mejores momentos son los iniciales, viendo a ese animal entero corriendo por la plaza. Pero si algún día la fiesta desaparece, la raza brava iría detrás. Nos quedaría el buey manso, mártir en los mataderos. Puestos a elegir, prefiero el toro bravo, más vivo y feliz que sus hermanos de especie en los años anteriores a su envío a una plaza.

    • lagazapera Escrito el 5 abril, 2013 08:37

      A Andrés Raya: Buen razonamiento, maestro. Muy respetable. ¿Sería posible una fiesta sin martirizar al animal como espectáculo público? Esa es mi pregunta. A mí también me encanta el toro bravo, y si hay lobos, linces y caballos salvajes, ¿por qué no toros?
      Un abrazo.

  • Rocío Escrito el 11 abril, 2013 22:46

    Siempre estuve en contra de las corridas de toros, siempre.Pero en casa hay alguien que le gustan,para concretar le gusta el toro, no el torero (ésto crea alguna discusión)…bien que me alejo de lo que quiero decir. Un día vi como tras un rejón salió un chorro de sangre de casi dos metros, ahí me planté y dije no a la famosa fiesta nacional, me parece deleznable como tratan a un animal. Seré un ser extraño, pero cuando un toro coge a un torero digo, él se lo buscó, así que a…
    Saludos y siempre intentando respetar a quién no comparte ideas, que conste.

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

istanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escort
istanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escort
istanbul escortsistanbul escortsistanbul escortsistanbul escortsistanbul escorts
istanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escortistanbul escort