¿Somos o no somos cómplices?

Me pregunto a veces cuántos andaluces nos hacemos una pregunta que es fundamental para la convivencia y el buen desarrollo de una región, como es la que sigue: ¿cómo somos los andaluces, al margen del estereotipo o de cómo nos ven desde fuera? ¿Qué pensamos de nosotros mismos? ¿Somos en realidad como nos vemos o como nos ven los demás, los de otras regiones de España o del resto del mundo? Creo que quienes mejor saben cómo somos son nuestros políticos, los de uno y otro pelaje ideológico. No porque estén obligados a saberlo, que evidentemente es así, sino porque necesitan conocer cómo somos para saber cómo pueden llevarnos al huerto en las próximas elecciones, por ejemplo. Mejor que al huerto, diría que para saber cómo pueden engañarnos de nuevo, los que tienen el poder para no soltarlo y los que no lo tienen, para trincarlo. La política en España se reduce a eso: a la conquista del poder. Supongo que ocurrirá lo mismo en otros países, aunque la política española tiene su sello. Valderrama solía decir, refiriéndose a los cantaores, que deberían tener un sello aunque fuese de Correos. Los políticos españoles lo tienen y lo sabemos todos. Decía el otro día el alcalde de Sevilla, don Juan Ignacio Zoido, con motivo de la inauguración de nuestra Feria de Abril, que en la capital andaluza “sabemos divertirnos, pero también sabemos trabajar”. ¿Hacía falta apostillar eso, lo de que también sabemos trabajar, para resaltar nuestra actitud lúdica? No hacía falta, pero los complejos están ahí y no solo en el pueblo, sino en quienes gobiernan al pueblo. Ellos son precisamente quienes deberían dar ejemplo, pero no solo no dan ejemplo, sino que están encantados de que seamos como somos porque eso les permite perpetuarse en el poder. Sorprende que siendo Andalucía una de las regiones con más desempleo de Europa, y con una de las clases políticas más corruptas, la gente siga abrazando por las calles a los responsables de eso. Y sorprende más aún que siga votando a quienes nos tienen a la cola de casi todo lo malo, aunque en algunas cosas estemos a la cabeza de lo bueno, que, curiosamente, se publicita menos que lo anterior.

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Es desalentador saber que un alto porcentaje de los andaluces no nos molestamos en saber de verdad cómo está Andalucía, por qué estamos como estamos y, sobre todo, qué futuro nos espera, antes de ir a votar. Somos capaces de meter por bulerías un programa electoral, por muy enrevesado que sea, pero no de leerlo bien. No solo nos hemos olvidado de la historia, que es terrible para un pueblo, sino que estamos aceptando un presente desastroso que repercutirá negativamente en nuestro futuro y en el de nuestros hijos y nietos. ¿Sabemos todos los andaluces el número de jóvenes que se han ido fuera en los últimos años para poder trabajar? ¿Conocemos cuántas miles de criaturas siguen entrando cada año ilegalmente en nuestra región llegados de países como Marruecos, Mali o Mauritania, y las decenas de miles que están a la espera de poder entrar? ¿Sabemos cómo influye esto no solo en nuestra economía, sino en el deterioro de la imagen que siempre hemos tenido de tierra hospitalaria, acogedora y solidaria? ¿Sabemos que la mitad de nuestros jóvenes no trabajan y que un elevado porcentaje de ellos lo van a tener crudo porque no tienen formación alguna? ¿Tenemos acaso algún interés en saber cuántas personas siguen siendo desahuciadas cada día en Andalucía, aunque eso ya no interese porque los medios de comunicación de masas han decidido que interesen otras cosas? ¿Estamos al tanto de la gravedad de una política educativa que ha conducido a que estemos a la cabeza del abandono escolar temprano, con respecto a otras regiones de España? Y, por último, ¿estamos o no convencidos de que los responsables de todo esto son quienes gobiernan en Andalucía desde hace casi cuatro décadas? Los andaluces hemos demostrado siempre que somos unos grandes luchadores y que hemos sabido pelar por una tierra que por su riqueza de recursos naturales ha sido siempre invadida, saqueada y sometida. Y ahora parece que hemos decidido arrojar la toalla, volver la cara y dejar que esta tierra siga siendo el cortijo privado de unos cuantos que dejan de sentirse andaluces cuando les dan un ministerio u otro cargo en Madrid. Tuvimos a un presidente, Manuel Chaves, que vino de malas ganas a sentarse en el sillón principal de la Junta, porque lo forzó Felipe González, otro andaluz que ahora se dedica a sus negocios. Y en la actualidad tenemos a una presidenta, Susana Díaz, que ocupa ese cargo gracias a que el anterior manijero del cortijo, el señor Griñán, se tuvo que largar al Senado acosado por la corrupción. Y esta es la historia de Andalucía, que en tiempos de los Omeya era ya la meca de la ciencia y la cultura y ahora lo es del paro y la corrupción.

No hace falta irse tan lejos, si queremos hablar de la industrialización andaluza. A mediados del siglo XIX éramos la segunda región de España mejor industrializada, lo que cambió un siglo más tarde, ya en la época franquista. Desde entonces hasta la fecha, la industria andaluza ha tenido poco peso en la economía española, aunque haya mejorado en estos últimos años. Sin embargo, tenemos buenas playas, ciudades monumentales, un folklore muy rico, romerías religiosas, la Semana Santa, el flamenco y los toros. Somos una gran región de servicios, con un turismo fiel que nos salva del caos económico total. Un sector que a pesar de la crisis económica ofrece cifras muy alentadoras y las previsiones para los próximos años son para tocar palmas a compás. Seguiremos siendo eso, un cuadro de palmeros flamencos al que le da igual hacerle compás a gitanos o a gachés. Y no debería ser así. A la hora de votar en unas elecciones, los andaluces deberíamos informarnos bien, leer los programas electorales y, sobre todo, analizar muy detenidamente por qué estamos como estamos en la actualidad. Y si hay unos responsables claros, castigarlos sin piedad. Salga el sol por donde salga. Porque de lo contrario somos y seremos siempre cómplices. Los corruptos y los malos gestores siguen ahí porque lo consentimos todos, o la mayoría de los andaluces. Y esto me produce una dolorosa tristeza como andaluz.

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4 Comentarios

  • salvador Escrito el 10 mayo, 2014 12:06

    Manuel,totalmente de acuerdo contigo,los Andaluces no nos merecemos esto,pero de lo que no cave duda es que somos nosotros,en gran medida,culpables de la situación,por no saber plantar cara en su momento.Tambien está el factor MENTIRA de los programas electorales,sin ir mas lejos el de Rajoy a nivel nacional y el de Zoido a nivel local,mentira tras mentira e incumplimiento de los mismos.Estoy harto de escuchar y leer,tanto lo que prometian Rajoy y Zoido en sus programas.Uno,que no haria recortes ni subiria impuestos,anda que tardó bastante en hacerlo,Zoido vendió megaproyectos para Sevilla y se dedicó a cambiar farolas.¿Que hacemos ante estas mentiras?.Son despreciables y se agarran al sillón aunque se achicharren.Saludos

    • lagazapera Escrito el 10 mayo, 2014 13:39

      A Salvador: También es verdad, amigo Salvador. Prometen mucho y luego no cumplen. Y, claro, lo consentimos. La clave está en dejar de votar a quienes engañan. Pero son tantos y tantas veces…
      Un abrazo, gracias.

  • Barquero Escrito el 10 mayo, 2014 20:38

    He leido con mucho agrado y sorpresa su blog y me identifico mucho con lo que expone.
    Creo que los andaluces,al igual que el resto de los españoles,desconocemos nuestra Historia,es más,creo que la desconocemos porque no nos gusta,porque lo encargados de enseñarnosla la han utilizado para reforzar sus ideas politicas,interpretandola a su antojo y conveniencia.
    Si queremos saber como somos,en vez de intentar analizar a toda la poblacion ,deberiamos tomar un grupo representatiuvo y estudiarlo.Este grupo representativo puede ser “nuestros politicos”.Somos exactamente igual que nuestros politicos.Estos no han venido del espacio,ha salido de nuestras escuelas,de nuestros pueblos,son conciudadanos nuestros.No podemos castigar a los politicos porque son igual que nosotros.Mire a su alrededor y vera a un Chaves,un Guerra,una Susana o un Arenas y verá que esta rodeado de palmeros y agradaores que le echan la culpa de todos sus males a los demás, gente que hacen del lloriqueo y del agravio comparativo su medio de vida.
    Un cordial saludo

    PD:Durante muchos años, uno de mis trabajos consistia en seleccionar personal cualificado,normalmente licenciados en Derecho o en Empresariales,para cubrir plazas en la banca.Habia excepciones,pero la media era ,y se que sigue siendo,verdaderamente deprimente.Licenciados que eran incapaces de redactar “un dia en la playa” y economistas que no sabian resolver una ecuacion desegundo grado.

    • lagazapera Escrito el 11 mayo, 2014 12:20

      A Barquero: Gracias, amigo. Totalmente de acuerdo con lo que expone. Un abrazo.

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