Silverio da la vuelta al mundo

A Luis Soler, por sus aportaciones

Suele decir un conocido cantaor cordobés, Juan de Juanes, que el mejor cantaor es el que a uno le gusta. Gran frase, sin duda. Para mí han sido Antonio Chacón y Tomás Pavón, aunque me jieran más Caracol, El Carbonero y Mojama. No sabemos cómo cantaría Silverio, pero el tío tuvo que ser un bicho. Tampoco sabemos cómo lo hicieron El Planeta y María Borrico y les hemos dado un sitio de privilegio en la historia, porque así lo quisieron Demófilo y Mairena, que los escucharon en la misma medida que yo pude escuchar a Silverio. Negar la importancia del sevillano en la creación del flamenco moderno, es como negar la de Cervantes en la Literatura o Velázquez en la pintura.

Viene todo esto a cuento por quienes han entendido que en el reportaje de hace algunas semanas -que pueden ver en este mismo blog-, dije que ha sido el mejor cantaor de todos los tiempos. De eso, nada. Dije que fue el más importante, la figura histórica más decisiva de la historia de nuestro arte, el principio del flamenco. ¿Le vamos a negar el pan y la sal por su ascendencia italiana y apellido tan poco flamenco? Aquí no, desde luego. Silverio nació en la Alfalfa y se recrió en Morón de la Frontera. Su vida transcurrió en Sevilla desde que nació hasta que murió, en 1889. Vivió algunos años fuera de España, pero nunca dejó de ser sevillano. No era gitano, qué le vamos a hacer. Todos no van a ser gitanos. Tampoco lo eran Chacón, Juan Breva, Vallejo, Marchena y El Pinto. Ni lo son Paco de Lucía, Fosforito, Manolo Sanlúcar y Morente.

El reportaje sobre Silverio Franconetti ha dado la vuelta al mundo, está en multitud de páginas web de flamenco y los aficionados han dejado muchos cometarios, la mayoría de ellos, por cierto, elogiosos. Se agradecen, aunque no hay de qué. En cambio, algunos me han llegado a tildar de racista por escribir sobre la importancia del payo Silverio. También soy autor de las biografías de Pastora Pavón y su hermano Tomás, que eran gitanos puros. A lo mejor se han olvidado de estas obras.

Si hiciéramos una encuesta sobre quién ha sido el cantaor más importante de la historia del flamenco, ¿qué ocurriría? No el mejor cantaor, sino la personalidad más decisiva de la historia del cante flamenco. Podríamos intentarlo. Yo digo que es Silverio Franconetti. Y juro que no era de mi familia, aunque reconozco que no me sentaría mal si descubriera que lo fue.

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4 Comentarios

  • Pedro Madroñal Escrito el 2 noviembre, 2009 18:36

    Buena dedicatoria, con estudiosos del flamenco como Luís y Ramón, desaparecerían muchos de esos estigmas que no parecen tener cura en el flamenco, desde luego nos merecemos eso y más.
    El tema de la importancia de las figuras historicas es en parte relativa, es complicado catalogar algún personaje como el más importante dentro de un arte y mucho más en este mundo de friquis que el de los flamencólogos, ya que es difícil proclamar las hazañas de algún artista sin que el que te escucha sospeche segundas intenciones.
    En mi opinión en cada momento histórico han vivido artistas que por su inteligencia, motivaciones, inquietudes o capacidades se conviertieron en esenciales para el desarrollo de la música flamenca que llega a nuestros días. Así, Silverio documentalmente, fue el cantaor que más calaboró en la formación del flamenco decimonónico, aunque existieran otros que tuvieran fama de cantar más puro o “flamenco” . Después el caso de Chacón, creador de tantos estilos, principalmente en los cantes ad libitum y la forma de colocar la voz, abriría un mundo por recorrer, pero ahí estaba Manuel Torre, principal acaparador de piropos artísticos de la época. Despues le llegaría el momento a Mairena, caso de exelencia artística, con una afición y devoción al cante que le hizo crearse una legión de seguidores, sobre manera en los estilos llamados por él como básicos, soleares, seguiriyas, tonás…Pero el contrapunto lo pone en la segunda mitad del siglo XX, Manolo Caracol al que se le adjudica desde entonces los calificativos de enduendado o hiriente intérprete. La conclusión a que me lleva este razonamiento es que en cada mitad de siglo ha existido un cantaor con la importancia de regenerar el flamenco, enriqueciendoló con nuevos horizontes estéticos y estilísticos. Silverio, Chacón y Mairena fueron los de cada mitad de siglo (es posible que si los cambiasemos de época entre ellos no hubiesen sido nada, no sabemos) aunque a muchos aficionados les gustaran; El Planeta, El Torre o El Caracol. Espero que el de la primera mitad del siglo XXI no tarde mucho en llegar porqué ya estamos un poco asustados, ¿no?

  • Manuel Bohórquez Escrito el 2 noviembre, 2009 20:01

    Me encantas cómo escribes, amigo Pedro. Lo haces con una lucidez extraordinaria. Ojalá todos los mairenistas fueran como eres tú. Te animo a escribir y a seguir con esa actitud tan positiva y crítica a la vez. No podemos perder nunca el sentido crítico.
    Un abrazo.

  • Luis Escrito el 3 noviembre, 2009 22:00

    El Flamenco como tal, me refiero concretamente al cante, ha convivido en perfecta armonía, independientemente de la etnia que “lo ha puesto en pié”.
    Hagamos un ejercicio de objetividad y acerquémosno a la discografía de Manuel Vallejo, donde con una regularidad casi perenne se oye la voz de Pastora -sí, la de los Peines- jaleando al cantaor de la calle Padilla. Esto, quizás en menor medida, se daría regularmente en la Alameda de Hercules sevillana como foco del flamenco sevillano en la primera mitad del s.XX.
    Y justo por esas fechas, se acercan al Flamenco una serie de intelectuales que con su bagaje universitario o seudo, y toman como tarea poner las cosas en “su sitio”,
    en el de ellos, claro. Para ello establecieron una hipotética línea y decidieron qué era bueno (gitano) y qué era ojana (no gitano).
    Y la gente, que no tenía por costumbre ver que del Flamenco se preocupara alguien que no fuera flamenco,
    quedaron evangelizados y se convirtieron en apóstoles del gitanismo. Claro está, que cualquiera de las opciones
    adoptadas renunciaba a la contraria y ponían de relieve
    que sus sentimientos flamencos eran limitados, porque ¿como es posible estremecerse con las voces de Perrate, Juan Talega, su primo Manolito, Joselero… y tantos otros
    y ser incapaces de apreciar las dulzuras de las voces de Cobitos, Luquitas de Marchena, Bernardo el de los Lobitos… y tantos?. Mirense por dentro y comprueben lo que os estais perdiendo.
    Yo, afortunadamente para mí, experimento emociones profundas con unos y con otros.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 3 noviembre, 2009 22:27

    Siempre he sido de su opinión, amigo. Me gustan por igual Perrate de Utrera y el Niño de Fregenal, aunque cada uno me aporta emociones distintas. Le he escrito libros a Pastora y a Tomás, pero también al Niño de Escacena y El Carbonerillo. El cante es andaluz y lo han creado los genios andaluces, gitanos y no gitanos. Disfrutemos de este arte y polemicemos menos. Todos, claro.

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