Querido Félix

Tú y yo no creemos mucho en la otra vida, pero esta noche quiero creer que existe, que acabas de llegar a un lugar donde nada más entrar te habrá recibido tu abuelo Palanca, que si te quiso cuando vivía, ahora, después de tu libro sobre él, te querrá mucho más. Te habrán dado la bienvenida todos esos flamencos a los que amabas, a los que defendiste siempre con uñas y dientes, aquellos gitanos que relucieron a través de tu pluma maravillosa, culta, de cultura del pueblo y de la otra, esa que no siempre entendió que dedicaras tu talento a resaltar el arte de los flamencos, como antes no entendieron que Lorca hiciera una poesía folclorista, que escribiera de los gitanos de verde luna y hablara de la cultura en la sangre. No sabía nada de tu enfermedad y esta mañana al enterarme de tu muerte apenas di crédito a la noticia porque siempre pensé que alguien como tú no moriría nunca, una persona tan alta, rebosante de vida, eternamente joven y vital. Pero lo cierto es que te has ido, eso sí, sin armar ruido, en silencio, casi de puntillas a ese lugar donde la diferencia no la marcan los hombres, sino el frío mármol que los cubre. Siempre te admiré y destaqué que mientras otros escritores de tu generación se apoyaron en el flamenco y luego le dieron la espalda, tú no lo hiciste nunca, te has fajado hasta los últimos días de tu vida por dar categoría a nuestro arte, unas veces de forma atinada y otras no, que sabes bien que alguna vez discrepamos sobre tus teorías sobre el origen del flamenco. Pero contabas tan bien las cosas, tallabas las palabras de forma tan maravillosa que enamorabas, y es lo que me pasó a mí, que me enamoré de tu literatura, de la forma en que escribías de la guitarra, de cómo tremoleabas y arpegiabas con las palabras. Mientras otros necesitaban un tocho para contar algo, tú lo resolvías con una frase genial. Y ahí estaba tu grandeza. Tu obra flamenca es fundamental, pero tiempo habrá para analizarla con detenimiento. No te entretengo más, maestro, solo quería que supieras que hoy ha sido uno de los días más tristes de los últimos años, aunque en el fondo sé que te has ido a un lugar donde volveremos a vernos y a darnos un abrazo, esos abrazos tuyos de los que he presumido tanto en todas partes. Gracias por todo, recuerdos al abuelo Palanca y a esos artistas que te habrán recibido con los brazos abiertos.

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3 Comentarios

  • paco de donde Escrito el 31 enero, 2014 11:14

    Se nos fue otro gra de del flamenco, un gran poeta escritor y tocaor que como tú dice tremolaba y arpegiaba con las palabras en sus escritos. Yo tengo algo de sus obras escritas y también algunas veces no he entendido bien sus palabras escritas. Cien por cien gitanofilo pero lo escribia de una forma que te hacia reconorse lo que estaba leyendo. Su historia del flamenco y lo he leido dos veces, pero siempre es un libro de consultas para mi. D. E . P. Félix

  • José Cenizo Jiménez Escrito el 1 febrero, 2014 18:23

    Un Grande entre los grandes
    Ha muerto, a finales de este enero aciago, el poeta Félix Grande. Tenía el gusto de conocerlo personalmente y disfrutar de su amistad, su elegancia, su educación, su amabilidad infinitas. Además lo considero uno de mis maestros en la investigación y reflexión sobre el arte flamenco, en donde sentó cátedra con su reivindicación de la calidad y vigencia de lo que él llamaba la poesía romántica auténtica, ausente de los libros de texto. Hombre de una sobrecogedora presencia, capaz de decir las verdades del barquero sin dar un grito pero con las palabras más acertadas para defender a los débiles y satirizar a los poderosos, nos ha dejado con la costumbre de su modelo: ser fieles a la idea de que la dignidad ser humano está por encima de todo y de todos. Descanse en paz, maestro Félix. José Cenizo Jiménez, Universidad de Sevilla.

    • lagazapera Escrito el 1 febrero, 2014 21:39

      A José Cenizo: Muchas gracias, compañero. Se nos ha ido alguien muy especial, es verdad. Un abrazo.

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