Orgasmo en el cine español

Al crítico Francisco Casado

¡Ay, aquéllos tiempos de Alex de la Iglesia!

¡Ay, aquéllos tiempos de Alex de la Iglesia!

Según la gala de entrega de los Goya, celebrada ayer en la capital de España, el cine de nuestro país atraviesa el mejor momento de su historia. Al menos es de lo que presumió abiertamente el director de la Academia, Alex de la Iglesia, excelente director de cine y manijero resultón de la Academia; y creo no equivocarme si digo que prometedor político. En el Gobierno tienen que estar encantados con el bilbaíno. ¡Menudo discurso largó! Y menos mal que dijo que el cine español no debería mirarse tanto el ombligo. Hubo un momento en el que pensé que se iba a dirigir a los cuatro millones de parados que hay en España, pero se refirió sólo a los del gremio del celuloide; que los demás parados del país no puedan ir al cine porque tienen otras necesidades, es un problema menor para él. A lo mejor podría proponer desde la Academia que los parados puedan ir gratis al cine, o algo más barato, porque con lo que vale una entrada en cualquier sala se pueden comprar dos pollos y dos barras de pan. Si Jamones Badía lo ha hecho, ¿por qué no la Academia del Cine? Menos mal que el pasado 23 de noviembre le entregó un Goya Honorífico al Monarca español, supongo que por no haber ido nunca a la entrega de los Oscar cuando han premiado a nuestro cine, porque al Rey le van más el deporte y los toros. Con lo que le gustan los toros, y todavía no le han dado ninguna oreja honorífica… En cambio, sin apoyar para nada el cine, es poseedor de dos estatuillas de la Academia. Menuda decepción me he llevado con el autor de El día de la bestia. Y menudo desengaño, en general, con los actores y directores del país, con el mundo del cine en general, porque este año no han aprovechado la gala de los Goya para denunciar lo que ocurre en España y en el mundo en general. Sólo lo hacen cuando les interesa políticamente. Después montan en cólera si los llaman buches agradecidos. De hecho, acudieron al día siguiente a darle las gracias a Zapatero. Por lo demás, la gala fue estupenda, con una encomiable transmisión de Televisión Española. Me gustó sobre todo la labor del realizador, porque cada vez que alguien elogiaba el cine de España aparecían en pantalla el ministro de Industria o la ministra de Cultura. Esto sí que merecería un Goya para el próximo año. Puestos a quedarme con tres momentos, serían tres miradas impresionantes: la mirada lejana de Antonio Mercero, la mirada incrédula de Fernando Trueba y la mirada casi orgásmica de Alex de la Iglesia cuando Almodóvar justificaba su regreso a la Academia. Por último, una pregunta ingenua. ¿Tendrá que ver algo en el buen momento de nuestro cine, el éxito de taquilla de Ágora y Celda 211?

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *