Más que muuu, el ministro hizo weerrtt

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No pude ir a la conferencia del ministro Wert en Sevilla porque tenía cita con mi tabernero. No es que llevara meses en lista de espera, como si fuera a operarme de próstata, pero un buen mostero nunca falta a la cita con su bodeguero, ese encuentro diario para desayunar una tostada con manteca colorá y un té hirviendo, degustar el mosto de mediodía con una tapa de garbanzos con menudo o la cerveza de por la noche con asadura en salsa. Me ahorré que, en vista de la que se formó, el ministro que se crece ante el castigo, como los toros bravos, me llamara fascista, que tiene su gracia. Que un ministro de Educación de la derecha llame fascistas a un grupo de jóvenes estudiantes que fueron a protestar porque no están de acuerdo con su reforma educativa, por muy necesaria que sea, demuestra quién lo es de verdad. Se puede estar más o menos de acuerdo con el reventón de su charla, pero la protesta es un derecho legítimo. Al Gobierno actual no le gustan las manifestaciones en la calle, las huelgas generales, los abucheos públicos, como no les gustaban a los anteriores ni les parecerán bien a los que vengan. ¿Qué hacen entonces los ciudadanos? ¿Pagar encima la cama? A los gobiernos prepotentes hay que combatirlos y la protesta es una forma de hacerlo. El Gobierno actual ejerce la tiranía porque millones de ciudadanos están en contra de su política, se han echado a la calle a protestar enérgicamente y le ha importado un pimiento. ¿Ha cedido en algo el presidente Mariano Rajoy? Está claro que es un Gobierno legítimo que ha sido elegido democráticamente en las urnas, pero también lo es que el pueblo patalee si no está de acuerdo con la política que lleva a cabo en temas de economía, educación, sanidad o recortes.

Tenemos a la juventud mejor preparada de la historia de nuestro país, pero si protesta es una juventud fascista. Sufrimos también a la peor clase política de la democracia, la más golfa y corrupta, pero si el ciudadano sale a la calle a mostrar su desacuerdo, a manifestar que está en contra de la corrupción y de los privilegios, es una juventud alborotadora, radical, gamberra y vaga. Les hemos escuchado decir muchas veces a los políticos, de uno y otro pelaje ideológico, que la violencia no es la mejor forma de arreglar las cosas, que para eso existe la vía política, y estamos totalmente de acuerdo. Pero tampoco aprueban las manifestaciones, las protestas, las críticas, aunque no sean violentas. Si el ciudadano no se manifiesta, patalea y critica ahora con todas sus fuerzas, con lo que está pasando en nuestro país, ¿cuándo lo va a hacer? Precisamente, y nos lo recordaba hace unos días un magnífico bloguero sevillano, Francisco Amador, se les ha echado en cara a los jóvenes españoles su apatía, la falta de compromiso con la realidad de nuestro país. Tienen su forma de entender la lucha y la están poniendo en práctica, y el acto del pasado lunes, calificado por todo un ministro de “acto fascista”, solo fue eso, una protesta. Si un ministro no es capaz de aguantar el tipo ante un acto como el que nos ocupa, lo que debería hacer es irse a su casa. Dijo el ministro Wert hace un par de meses que era como los toros bravos: que se crecía en el castigo. El pasado lunes demostró todo lo contrario. Se metió en los corrales en cuanto vio que el torero podía ganarle la pelea y cortarle las orejas. No aguantó ni las banderillas, quedando claro que tiene solo bravura para pegar las cornadas fuera del albero. Más que un toro bravo, con trapío, casta y nobleza, el ministro parecía el pasado lunes un lindo corderito con el rostro insepulto ante la amenaza del feroz lobo. Más que muuuu, el super ministro hizo weeerrttt.

La política es un juego sucio de compadres, como escribió Pío Baroja. En la actualidad lo es más que nunca. En nuestro país se reduce a dos grandes partidos que se reparten el poder y, como estamos viendo, algo más que eso: se reparten también el pastel. Hay más de trescientos políticos imputados por corrupción que, en muchos casos, siguen gozando de privilegios en sus cargos. Mientras, seis millones de ciudadanos están en el paro y centenares de miles han perdido ya sus casas por culpa de una crisis que no han creado ellos. Con el pretexto de la crisis económica se están recortando derechos sociales y laborales que costaron sangre, sudor y lágrimas. La mayoría de ellos se consiguieron a base de dura lucha en la calle. Pero ahora la pelea no es por conseguir esos derechos, que ya habían sido conquistados, sino por no perderlos para siempre. Y los estamos perdiendo.

Podríamos decir que tenemos en España la clase política que merecemos, pero decir eso sería resignarnos a no tener un futuro mejor. Para disfrutar de un futuro mejor habría que cambiar un presente lamentable, vergonzoso, con una pérdida de valores escandalosa. Echar de la política a los ladrones y a los golfos. Acabar con los defraudadores fiscales y con los empresarios explotadores. Exigir más transparencia en la Administración y exterminar los privilegios. Pero, sobre todo, recuperar los valores. Al lado de esto lo de la protesta al ministro Juan Ignacio Wert quedará como una simple charlotada.

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4 Comentarios

  • perezventana Escrito el 19 enero, 2013 14:30

    Solo estoy de acuerdo con eso de que la política es un juego sucio de compadres. Con lo demás, mejor me regodeo en tu escritura.

  • Referee Escrito el 19 enero, 2013 22:49

    No puedo estar más de acuerdo. A Felipe González, Zapatero o Monteseirín les han dicho y hecho de todo y se lo han tragado a pie firme. ¡Menudo toro crecido el Wert éste! Como dirían Les Luthiers, del grupo de los ambibalantes.

  • Javier Escrito el 19 enero, 2013 23:41

    “Tenemos a la juventud mejor preparada de la historia de nuestro país” Jajajajajajaja. ¡Magnífico chascarrillo! Si se pasa por un instituto y entra en una clase de la ESO (menudo nombre) se dará cuenta de que es mentira lo que dice. La educación española está por los suelos, especialmente el antiguo bachillerato, reducido a una mínima expresión de dos años. Sé de lo que hablo, soy profesor de instituto.

    • lagazapera Escrito el 20 enero, 2013 08:50

      Javier: Pues si usted lo dice, que es profesor, será verdad. Llevo años escuchando ecir que tenemos la juventud más preparada de la democracia. Y no me refiero solo a la que va a la Universidad.
      Muchas gracias.

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