Le llegó la hora a Frijones

Foto Frijones

Mañana, en la página de opinión de los sábados, Desvariando,  desvelaremos otro gran misterio de la historia del cante flamenco de nuestra ciudad. Sabrán ustedes quién fue el cantaor Frijones y qué ocurrió con aquel genio jerezano, creador de seguiriyas, soleares y tangos, que murió en la pobreza hace ya casi un siglo. Era otra de las asignaturas pendientes de la flamencología, y tras meses de duro trabajo por fin vamos a contar quién fue, cuál fue su relación con Sevilla, cómo fue su vida y dónde y cuándo murió el “simpático” Frijones. Dijo el gran cantaor gaditano Aurelio Sellés sobre el excéntrico artista jerezano, que a este cantaor nadie le echó cuenta mientras estuvo vivo, pero que cuando murió se convirtió en una referencia para todos. Y es cierto. Fue cantaor de cantaores. Dicen que don Antonio Chacón, Manuel Torre y la Niña de los Peines fueron grandes seguidores de su arte, y que siguieron su estilo. Tendremos que desmentir muchas cosas que se han escrito sobre él. Por ejemplo, que muriera en Sevilla y que lo enterraran los padres de la Niña de los Peines. A no ser que hubiera dos Frijones, que es probable, esto es una fábula, aunque lo dijera Antonio Mairena. Antonio Vargas Fernández, el simpático Frijones que anunciaba un cartel de 1873, en Jerez, estuvo viviendo en Sevilla pero murió en su tierra, pobre, solo y olvidado. Y en Jerez ni lo sospechaban. Los artistas flamencos de Jerez aterrizaban todos en Sevilla, que es donde estaba el trabajo en la última mitad del siglo XIX. Aquí se afincaron Paco la Luz, Carito, Juan Junquera, la Macarrona y la Malena, Luisa Junquera, Ramírez, el Estampío, Antonio Chacón y Manuel Torre. Y casi todos hicieron aquí su carrera y se enterraron en nuestro cementerio, casi siempre en tercera categoría o en fosas comunes. Muy pocos regresaban a sus lugares de origen. Ocurrió lo mismo con los malagueñeros de Málaga, como el Canario o el Perote viejo, ambos de Álora.  Sevilla era entonces la capital del flamenco, con cafés tan importantes como los de Silverio o el Burrero, por donde pasaron absolutamente todos los grandes. Por eso, cuando hablamos de la escuela sevillana, la del cante, siempre deberíamos tener presente la influencia que ejercieron en su creación los artistas gaditanos y malagueños. Igual que cuando nos referimos a las del toque y el baile. Esto no puede entenderse sin la fundamental aportación de Cádiz. Frijones vivió en Sevilla , aquí dejó la esencia de sus cantes y se fue a morir a su tierra. Murió con lo puesto, que era su único patrimonio. Pero casi un siglo después de su encuentro con la tierra que lo cubrió, se sigue hablando de sus seguiriyas, soleares, tientos y tangos. Mañana le haremos justicia sacándolo del olvido.

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1 Comentario

  • Paco de Cái Escrito el 30 agosto, 2013 13:50

    Manuel no tengo más remedio que felicitarte porque otra vez saca algo a la luz del día para bien de los que siempre estamos con el flamenco puro y como no contigo para aprender y saber más sobre la historia de este ARTE nuestro, espero con ansias locas el día de mañana para empaparme de tu entrada sobre este gran artista de mi tierra llamado FRIJONES. UN ABRAZO

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