Larga vida a los Pavón y a los Ortega

A Luisa Ortega

Salomé Pavón captada por Manuel Martín.

Salomé Pavón captada por Manuel Martín.

No hay nadie ahora mismo, en el cante jondo, con los antecedentes artísticos de la cantaora madrileña Salomé Pavón Ortega, la hija del pianista Arturo Pavón y la cancionista Luisa Ortega. Anoten estos nombres: Curro Durse, Enrique Ortega, Gabriela Ortega, Caracol el del Bulto, José y Rafael el Gallo, Rita Ortega, Rafael Ortega, Paquiro Ortega, Manolo Caracol (su abuelo), Arturo Pavón padre (su otro abuelo), Eloísa Albéniz (su abuela paterna), la Niña de los Peines y Tomás Pavón, los hermanos de su abuelo. Son sólo los fundamentales. ¿Quiere decir esto que ya lo tiene todo? Ni mucho menos. Salomé no es una cantaora especialmente dotada, a pesar de sus ancestros. Mentiría si dijese lo contrario, y no acostumbro a hacerlo. Si el arte y el pellizco se heredaran sería la número uno del cante, pero sólo es una aficionada que apunta algunos cantes y a la que se le da bien el escenario, algo que no ha heredado precisamente de los Pavón: Tomás odiaba el escenario y su hermana Pastora, aunque lo pisó mucho, solía pasarlo mal. Salomé, en cambio, parece que se ha criado en las tablas, y no es así. La noche del pasado martes se presentó en la Sala Joaquín Turina de Sevilla, el teatro de Cajasol, con el madrileño Jerónimo Maya a la guitarra. ¡Menudo fenómeno de la bajañí! No llegó a llenarse el teatro pero andaban por allí Luisa Ortega, Pansequito, Lebrijano, Melchor de Santiago y Nano de Jerez, que viéramos. Había que tener mucho valor para encerrarse en un teatro sevillano con ese gran guitarrista y el público de Sevilla, que es como un toro de lidia, como un Pablo Romero. Salomé lo hizo sin ningún complejo y fue capaz de levantar al público un par de veces, en las cantiñas de Pastora Pavón y en unas sevillanas de Pareja Obregón que se nos antojaron seguiriyas gitanas de Juan Mojama, por la cantidad de alfilerazos que le metió a los cuatro cuerpos. Era un público favorable, con muchos amigos, pero hay que ser justos y decir que en esos cantes estuvo en artista y en cantaora. Sin embargo, en los demás hubo sus desafinaciones y agarrotamientos de la voz, seguramente por su estado e nervios, aunque, sinceramente, creo que esta cantaora se siente tan a gusto en un escenario como en el salón de su casa. Recordó a Tomás en los martinetes, la debla y la bulería por soleá, a Pastora en unas sentidas seguiriyas jerezanas, y a su abuelo Caracol en tientos, zambras y fandangos. En los cantes grandes no domina la ligazón de los tercios, la que tenía su tío-abuelo Tomás, pero los acomete con valor y conocimientos. No debería cortarlos tanto, pero es una cuestión de fuelle y de técnica. Y en los fandangos de su abuelo le falta enjundia, pureza. No obstante, Salomé tiene algunos detalles interesantes y deberían darle oportunidades importantes, aunque sólo sea para que tengan continuidad las dos dinastías más grandes del flamenco, las de los Pavón y los Ortega. Es buena aficionada y apunta maneras de artista. Larga vida a los Pavón y a los Ortega, y mucha suerte para la apasionada Salomé.

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4 Comentarios

  • JBC Escrito el 1 julio, 2010 13:58

    “Salomé, sólo Salomé”

    Durante la actuación de Salomé Pavón, venían a mi mente imágenes en las que el Guadalquivir a su paso por Triana lloraba sin remedio sangre por soleá y seguiriya.

    Los susurros de los árboles alamederos eran martinetes sin yunques ni guitarras porque el compás y la medida del tiempo formaban ya parte de la musicalidad que encierra Salomé en las acotaciones de su garganta; se empinó la Giralda para echarle olés por bulerías a golpe y la bata de cola que lució se hacía girones cuando el aire sevillano cantaba “Que cuando busco y no encuentro tu boca, corro mi casa igual que las locas y hasta el vestío me lo hago girones, loca, loca, con mi luto triste y sola”.

    Salomé eligió un repertorio de lo más acertado, con letras populares de Pastora, Tomás Pavón y Manolo Caracol. Emocionó con las sevillanas “Duelo por Manolo Caracol” poniendo el público en pie al término de cada una de ellas y rindió un emotivo homenaje a su madre Luisa Ortega -allí presente- interpretando algunos temas de su repertorio como los tarantos con letra y música de Rafael de León y su padre titulados “Por qué te sigo queriendo” o “Pena de quererte” originales de Ochaíta, Valerio y Solano. De ahí, el título del recital “Recordando a los míos”.

    A pesar del significado intrínseco de sus apellidos, Pavón y Ortega, Salomé es sólo Salomé, sólo ella, una artista personal, con un estilo propio que conoce la hondura del flamenco -heredada de su dinastía gitana- y el pellizco que te araña el alma.

    Mi enhorabuena para la voz morena y gitana de Salomé Pavón Ortega.

    • lagazapera Escrito el 2 julio, 2010 12:46

      Ojalá tenga suerte. Se le merece.

  • José Alcántara Escrito el 2 julio, 2010 09:28

    Yo tuve la oportunidad de escucharla en Almería y me quedé planchao, porque por el apellido me esperaba muchísimo más, y cuando salió El Pele después, madre mía, qué diferencia. Un abrazo.

    • lagazapera Escrito el 2 julio, 2010 12:50

      Si tienes en cuenta sus antecedentes familiares, está claro que hay diferencias. Yo creo que lo va a tener difícil pero le gusta lo que hace y aprenderá más cosas.
      Un abrazo.

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