La vida es una larga lección

A quienes me enseñan

Hoy he estado todo el día fuera de casa y apenas he podido contestar la avalancha de comentarios que han llegado entre ayer y hoy a La Gazapera. Tener un domingo unas mil visitas en el blog y sesenta comentarios, es algo que me asusta, sinceramente. Agradezco los comentarios que me defienden porque me animan a seguir trabajando para el flamenco, y también los que me enmiendan la plana porque me enseñan, que es algo a lo que siempre estoy abierto con humildad. Me van a disculpar pero no voy a contestar a ni un comentario más sobre este asunto porque se me calientan los dedos y quiero mucho a Dorantes como para perjudicarlo. Él lo sabe, además. A Dorantes y a toda su familia, desde su padre y su hermano Pedrito hasta su tío El Lebrijano y su tía Tere Peña, que es compañera mía del alma y amiga desde hace un cuarto de siglo. Nunca pensé que el artículo tuviera tanta repercusión, porque de haberlo sospechado pueden tener la completa seguridad de que no lo hubiera escrito nunca. Artistas como Dorantes le dan categoría al flamenco y la hemeroteca está llena de artículos en los que elogio su música, su sencillez y su humildad. A mi manera, claro. Me ha dolido que descalifique a la crítica, en general, que siempre le ha dado su sitio. Creí que tenía que alzar mi voz en defensa del gremio y lo hice con educación y respeto, sin ofenderlo. También, sinceramente, para introducir en el blog elementos de debate, y el debate de la escasa preparación de los críticos de flamenco está ahí desde hace muchas décadas. Otro debate sería el de la escasa preparación de los artistas del flamenco, en general, pero no me apetece nada echar más leña al fuego. ¡Ya está bien! Cuando hace ahora un año creé La Gazapera lo hice para divertirme, para escribir sobre mis cosas, sobre mi infancia en Palomares y, lógicamente, sobre lo único que me conmueve de verdad en esta vida, que es el flamenco. No la creé para pelearme con personas a las que no conozco de nada, como es el caso de Inés, Sebastián y otros que han mandado muchos comentarios estos dos días, a los que ya considero amigos, gazaperos. Me gusta hablar de flamenco tomándome un mosto y comiéndome un plato de aceitunas sajadas en el Aljarafe o en donde sea. Mi oficio es escribir de flamenco, opinar de los artistas y también informar de lo que hacen. Jamás ha salido de mi boca que sea un buen crítico. Cuando hace una década premiaron en Madrid mi libro sobre la Niña de los Peines como mejor obra flamenca del año ni siquiera fui a recoger el galardón. Y cuando hace unos meses me dieron el Premio Nacional de Flamenco en Jerez lo acepté por El Correo de Andalucía y por mi esposa, a la que no quería privar de la emoción de verme recoger un premio que no reconocía mi talento, que es cortito con sifón, sino mi esfuerzo y mi amor a este arte. Sé que mi manera de decir las cosas puede dar de mí una imagen equivocada, de persona agresiva y pedante, y eso no me gusta nada. Algo falla. Los que me conocen bien saben que no le haría daño ni a una mosca. Tendré que aprender a corregir mi vehemencia, esa inmoderada pasión que a veces me pierde. Si no lo consigo, sopesaría seriamente la posibilidad de dejar de ejercer la crítica para dedicarme sólo a escribir libros, biografías, que es mi gran pasión. No podría vivir de eso, pero todavía no se me ha olvidado poner ladrillos y no se me caerían los anillos si tuviera que volver a abrir calicatas en las calles de Sevilla. Bueno, el sueño me rinde y me voy a meter en el sobre. Felices sueños.

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8 Comentarios

  • José Alcántara Escrito el 16 noviembre, 2010 06:12

    Hermoso comentario, Manuel, qué bien escriben los albañiles españoles.
    Un abrazo y ¡que viva la bohorquemanía!

  • Julio Reina Escrito el 16 noviembre, 2010 07:57

    El gesto le honra D. Manuel.
    La discusión se salió de madre, llegó a perder su verdadero interés pasando de castaño a oscuro, y eso no es bueno para nadie.
    Saludos y un abrazo,
    J.R.

  • Juan Escrito el 16 noviembre, 2010 09:50

    Por que no proponemos otro tema? A ver que le parece señor Bohorquez… (tengo que reconocer que estoy enganchao a la gazapera).
    ¿Donde esta el limite en donde el Flamenco deja de ser jondo? Por que pienso que el flamenco jonde de verdad es el que se da en las fiestas de familia, en el momento que pasa a los teatros es comercial ya que se comercializa con el y pierde jondura. O mejor señor Bohorquez ayúdeme y explíqueme que significa Jondo por que me pierdo.
    Hablemos de la jondura y en que momento se pierde ¿les parece Bien?

    Gracias Manuel

    • lagazapera Escrito el 16 noviembre, 2010 15:37

      Hay miles de definiciones de lo que significa jondo, Juan. Muchos han hecho siempre una división entre lo que es cante flamenco y lo que es cante jondo. Parece que lo que hoy conocemos por cante flamenco es la fusión de las dos líneas, la folklórica, del folklóre autóctono andaluz e incluso del importado, y la gitano-andaluza, que era la teoría de Antonio Mairena. Si quieres mi opinión sincera, después de muchos años haciéndome tu misma pregunta, creo que lo jondo es la manera de expresar el cante: la profundidad, el sentimiento, el melisma… Es muy difícil cantar a coro una seguiriya de Manuel Torre o una malagueña de Chacón, por derecho; en cambio, sí una colombiana o un fandango cané del Alosno. Podría decir otras cosas, pero ando liado. A ver qué dicen los gazaperos.

  • Juan Escrito el 16 noviembre, 2010 09:57

    Mire señor Bohorquez lo que he encontrado sobre el significado de Jondo.
    Jondo adj: Se aplica al cante que combina elementos andaluces, árabes y gitanos y tiene tono de queja.

    ¿Usted que opina? ¿Es raro no?. Está en esta pagina:
    http://es.thefreedictionary.com/jondo.
    Perdone si lo cojo como profe pero es que pienso que puede ser un debate muy interesante.

  • critico con la critica Escrito el 16 noviembre, 2010 15:22

    se ha hecho oficial, así que enhorabuena, ¿no? Hoy publica el Correo una entrevista con cinco de los críticos sevillanos. esta frase del de ABC me parece de una lógica aplastante, a pesar del momento de euforia: “lo curioso es que las adminidtraciones están pidiendo algo para aplicárselo a sí mismas: la obligación de proteger el flamenco. Eso es un contradiós, para eso no necesitamos a la Unesco.”

  • Pilar Azcárate Escrito el 16 noviembre, 2010 21:17

    Qué “larga lección” de valentía, libertad y tolerancia nos da usted cada día, Sr. Bohórquez. Vivan los poemas del cemento jondo. Y viva la vehemencia.

    • lagazapera Escrito el 16 noviembre, 2010 22:39

      A Pilar Azcárate: Celebro que piense así, amiga Pilar.

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