La otra soledad

Se puede sufrir la soledad sin estar solo. Quiero decir físicamente. Estos días estoy experimentando lo que es la soledad de una manera brutal. En momentos delicados de tu vida, por diversas cuestiones, es cuando más necesitas a la familia y a los amigos de verdad. La familia no suele fallar casi nunca, es tu sangre y la sangre llama a la sangre. Los amigos de verdad pueden contarse con los dedos de una mano y no siempre suelen estar ahí cuando los necesitas. No me refiero a la necesidad del apoyo material, sino al afectivo. Un abrazo, un beso o una llamada son mucho más importantes que un “cuánto te hace falta”. Recuerdo que cuando era un niño y vivía en Palomares del Río, el pueblo donde me crié, los vecinos iban todos a una cuando alguno tenía problemas. Mi padre murió con 33 años y era tan pobre que lo enterraron de caridad. Le hicieron un nicho decente a cambio de su bicicleta, que es lo único que dejó. Además de tres niños y una viuda joven y desconsolada. Pero todo el que iba a dar el pésame dejaba una o dos pesetas en un pañuelo y con eso comimos una temporada. Eran otros tiempos. La sociedad de hoy es distinta. Me dan asco esos artistas millonarios que protagonizan actos solidarios, pero publicitados en la televisión o en los periódicos. Esos que se van a los países pobres a fotografiarse con los niños desnutridos, los de la barriguita hinchada. La verdadera solidaridad no es solo decir “cuánto hay que poner”, sino a quién hay que abrazar para que se sienta mejor, menos solo, acompañado. Hay millonarios que no saben lo que es un abrazo de verdad, de esos que se dan por amor, afecto o cariño. Por eso son tan ricos que solo tienen parné. Se sorprenderán si les digo que en estos días estoy recibiendo más abrazos a través de Tuiter y Facebook, que físicamente. O a lo mejor no se sorprenden tanto.
Que descansen.

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1 Comentario

  • José Luis Escrito el 10 noviembre, 2013 00:26

    Sé de lo que hablas. Amigo es una cosa y conocido otra. El amigo siempre está, cuando le necesitas y cuando no. Yo estoy pasando en la actualidad por el sufrimiento de una grave enfermedad de mi amigo Paco, y te aseguro que a veces creo estar enfermo yo, y padecer esa enfermedad terrible en mis carnes. Sé también lo que es padecer penuria económica, gracias a Dios cuando he tenido necesidades perentorias tenía a mi padre en activo y me sacaba las castañas el fuego, ya que me casé muy joven y empecé a vivir por mí mismo también muy joven. El apoyo familiar, en todos estos casos, es fundamental, y en eso me siento muy seguro. Espero ,amigo, que sea tu caso. Y que se solucionen todos tus problemas pronto. Un abrazo.

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