La navaja y la piedra de amolar

Fíjense en el pequeño de la izquierda

En vista de que esto no tiene arreglo, de que ningún político nos va a solucionar nuestros problemas -que ellos mismos crean para que les pidamos soluciones y así sentirse imprescindibles en la sociedad-, de que los ricos siguen siendo ricos y los pobres, pobres, lo que tenemos que hacer es volver a ser lo que fuimos -en los pueblos de Andalucía, sobre todo-, gente sencilla, buscavidas sin complejos y orgullosos de nuestros antepasados, que siempre estuvieron en crisis, aunque, como no había televisión y no podían comprar periódicos, se murieron sin saberlo. De niño nunca escuché la palabra crisis, que ahora tanto detesto. Mi abuelo Manuel me enseñó siendo todavía un chiquillo cómo alimentarme en el campo sin robarle a nadie. Ni siquiera a los ricos del pueblo, que entraban en la Caja Rural con las botas llenas de barro y encima les reían las gracias. Me enseñó qué hierbas eran comestibles, cómo poner una costilla para cazar zorzales, qué se podía rebuscar en cada época del año, cómo hacer cisco para calentarnos en los fríos inviernos, qué alternativas había ante la falta de aceite de oliva o leche y cómo hacer unas papas con carne a lo pobre: sin carne, pero con papas, ajos, tomates y huevos cuajados. Y su hojita de laurel recién cortada. Cuando no había dinero para dulces mi madre cogía dos o tres huevos del gallinero, les sacaba las claras, las batía con un tenedor y hacía un merengue tan espeso que algunas veces nos engollipábamos, como los pavitos con el afrecho. Gracias al rebusco siempre teníamos garbanzos, habas, guisantes, aceitunas aliñadas, papas, sandías y melones debajo de las camas, mazorcas de maíz para las gallinas o para hacer unas tortas muy duras que hacían las veces de pan. Nadie nos dijo nunca que éramos pobres, y mucho menos como un insulto arrojado a la cara como una saliva. Era nuestra herencia, el legado de nuestros antepasados. ¡Cómo íbamos a avergonzarnos de algo tan valioso! Estos días me he entretenido en informarme sobre el patrimonio de aquellos políticos de izquierda que nos hicieron creer que se podía vivir en la luna, sin ser astronautas. Podría aburriros aportando datos, pero no lo voy a hacer. Para eso está La Gaceta. Ahora me preocupa más ponerme al día en cómo guisar las tagarninas, que averiguar por qué Joaquín Almunia gana en un mes, como comisario europeo, lo que yo ingreso en dos años, o cómo Felipe González puede construirse una mansión en Tánger y no ha movido un solo dedo para evitar que decenas de miles de humildes familias hayan sido echadas sin piedad de sus casas por no poder pagar la hipoteca. Las mismas familias que hace treinta años creyeron que podrían vivir en la luna sin ser navegantes espaciales. Creo que fue Voltaire quien dijo que no siempre depende de nosotros ser pobres; pero siempre dependerá de nosotros hacer respetar nuestra pobreza. Todavía no he derramado una sola lágrima por la crisis, aunque debería porque hay gente a la que quiero que está sufriendo mucho. Tampoco la he derramado nunca pensando en lo pobres que fueron mis antepasados, que lo fueron. La única herencia que me dejó mi abuelo Manuel fue una vieja navaja y una piedra de amolar. Con la piedra podría partir el televisor para dejar de ver a quienes nos engañan cada día, pero prefiero apagarlo cada vez que entran en mi casa sin mi permiso. Y con la navaja cortarle el cuello al que le roba al pueblo, pero tendría que estar todos los días lavando la perica en la pila del patio, y todo cansa. Prefiero utilizar la piedra para afilar la navaja y ésta para buscar espárragos trigueros, tagarninas y sandías olvidadas en el campo. ¿Quién dijo miedo? Conquistar el miedo es el comienzo de la riqueza.

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6 Comentarios

  • paco de Cái Escrito el 10 julio, 2013 14:37

    Manuel creo que se te ha olvidado un hecho ocurrido con el segundo de abordo de la junta de Andalucía, ese señor por llamarlo de alguna forma, ese seguidor de la doctrina de Stalin que compro el piso de vecino y espero ha que el vecino fuera echado de su piso para comprarlo por cuatro perra en la subasta y esos mismos son los que salen por la televisión criticando a los contrarios. Ni derecha ni izquierdason todos unos ladrones y unos sinverguenzas que el pueblo no les importan nada, solo su bolsillo y su cuenta en el banco que sea la más abultada posible. Yo hace tiempo que rompí mi carnet, hoy día estoy libre y mi corazón sigue latiendo pero no lo siento en el lado izquierdo.

  • Salvador Escrito el 10 julio, 2013 16:23

    Manuel,hace unos dias me mostré demasiado duro,cuando afirmaba que,hasta los animales son mejores que nosotros,en tú replica me decias que habia gente buena y es verdad,los hay,y muchos lo demuestran dia a dia,lo reconozco,pero a mi me cogió ese dia en el que te levantas y lo primero que lees o escuchas,”han detenido ha fulanito, concejal del psoe,por prevaricación”,”en tal pueblo detienen al alcalde del pp,por contrataciones ilegales”,y claro,buscas donde desahogarte y que alguien ponga pie en pared.Así que espero comprendas aquel comentario.Y en lo que cuentas hoy sobre los pobres,te matizaria lo siguiente,no solo eramos pobres,sino que teniamos que demostrarlo,con lo cual era doble nuestra pobreza.No te canso mas,un abrazo y espero algun dia levantarme y leer o escuchar algo distinto al chorizeo patrio.

  • Carmen Arjona Escrito el 10 julio, 2013 21:19

    Cuanta intensa verdad en este artículo. Al menos todavía queda quien sabe distinguir unos cardillos o coger espárragos. Esas son personas que sienten la libertad de poder sostenerse por sí mismas. ¡Todo un lujo en estos tiempos! Reconozco que no soy una buena esparraguera y soy peor aún con las tagarninas, aunque mi padre hizo por enseñarme bien, pero no quita que me guste ir a cogerlos y, por supuesto, comérmelos.
    Saludos, gazaperos.

  • Alejandro Escrito el 11 julio, 2013 21:19

    Precioso artículo, sr. Bohórquez. Los jóvenes tenemos que aprender mucho de todo esto. Parece que se nos ha arrojado un puñado de harina en los ojos y no conseguimos ver la vida de otra forma. Hay que dejar de sentirse frustrado y seguir inventando, aunque cueste ver los frutos materializados en dinero. Desde luego que habéis vivido momentos más difíciles pero mucho más felices que este. Un abrazo.

    • lagazapera Escrito el 11 julio, 2013 21:24

      A Alejandro: Gracias, amigo. Lo celebro. Un abrazo.

    • lagazapera Escrito el 13 julio, 2013 01:12

      A Alejandro: Muchas gracias, Alejandro. Un abrazo.

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