La gran estafa de la izquierda y el reto de Susana Díaz

SusanaCuando voy a los barrios de Sevilla en los que crecí y entro en sus tabernas veo casi siempre a quienes fueron mis vecinos, y amigos en algunos casos, con el pájaro de la resignación posado en sus rostros. Recuerdo cuando los de mi edad jugaban al fútbol los domingos y cortejaban a quienes hoy son sus mujeres y las madres de sus hijos. Eran pobres, pero alegres. Hoy son hombres de mediana edad prematuramente envejecidos que en su mayoría han tirado ya la toalla y que se conforman con que no les quiten la ayuda por desempleo, tener para un paquete de tabaco, un par de cervezas y, sobre todo, con que les dejen ver el fútbol en el bar de al lado de sus casas. Sus padres eran de otra manera, lucharon por cambiar la realidad de esos barrios marginales cuando en el inicio de los años setenta vivíamos como las ratas. Recuerdo cuando en Padre Pío hicimos entre todos la Asociación de Vecinos con nuestras propias manos, los fines de semana, para desde ella promover actividades deportivas y culturales, la velá del barrio, que se asfaltaran las calles y que se construyeran colegios en los que se educaran quienes hoy parece que han perdido totalmente la esperanza de mejorar. Me acerqué a la política precisamente porque admiraba la ilusión con la que luchaban aquellas personas, la mayoría ya desaparecidas o jubiladas. Acababa de afincarme en Sevilla y no sabía de política. En realidad no sabía de nada, pero algunos vecinos del barrio me prestaron libros que no vendían en las librerías y discos de Manuel Gerena y Pepe Suero que devoraba y que me fueron abriendo los ojos. Me gustaba aquella izquierda, la del PTA (Partido de los Trabajadores de Andalucía), la de políticos no profesionales que cuando acababan en sus puestos de trabajo acudían a la Asociación de Vecinos a ver qué podían hacer por el barrio y por los necesitados. Nunca olvidaré a Antonio Ruiz el Menda, de Marchena y alicatador de profesión. Era su peón y recuerdo que una mañana, cuando íbamos para el tajo, observó que en la parada del autobús había varias mujeres resguardándose de la lluvia. Eran vecinas del barrio que iban a las casas de Sevilla a limpiar por horas. En vez de ir al trabajo, se prestó a llevarlas en su destartalado utilitario dando varios viajes. Además era un luchador contrario a cualquier tipo de violencia, aunque jamás rehusó el encontronazo con los temidos grises.

Imagen A1-1505094La izquierda de hoy no me gusta porque, aunque generalizar suele acarrear siempre grandes injusticias, se va pareciendo cada día más a la derecha en sus ansias de poder y apego a los cargos públicos. Decía el otro día en televisión una artista, Nati Mistral, que la derecha se mete en política para sus negocios, y la izquierda para gobernar. En ese aspecto no creo que haya hoy tanta diferencia entre la derecha y la izquierda. Solo hay que ver la lista de imputados por corrupción para comprobarlo. Y en cuanto al apego a los cargos públicos tampoco creo que haya que marearse mucho: algunos socialistas van a batir ya mismo el triste récord de Franco. Lo que más me duele de todo lo que está ocurriendo con la izquierda en Andalucía -me interesa menos lo que suceda en otras regiones de España, aunque también- es que todo este descrédito de la política actual empañe el trabajo de tantos y tantos socialistas, comunistas, andalucistas y sindicalistas que dedicaron su vida a mejorar esta tierra, aunque algunos crean que no ha mejorado en nada porque esté a la cabeza del paro y la corrupción. Sobre todo el de aquellos héroes casi anónimos a los que me refiero en las primeras líneas del artículo, los padres y las madres de los jóvenes y personas de mediana edad que veo cada día en los barrios de mi adolescencia, alucinados con el fútbol y esperando a que un milagro les permita aguantar hasta la jubilación sin que los bancos les quiten la casa a ellos o a sus hijos.

Me empieza a interesar el discurso de la actual presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, porque me recuerda en algo a aquellos políticos que me ilusionaron y me animaron a arrimar el hombro. Lo tiene difícil por las corruptelas de su partido y el desapego de los andaluces al socialismo, pero no hace falta ser un experto sociólogo, o politólogo, para adivinar que puede ilusionar a personas como las que me han inspirado esta reflexión. Y lo va a hacer por algo que desconocen la mayoría de esos tertulianos de la televisón que tanto hablan de la Andalucía corrupta, subsidiada y de niños desnutridos. ¿Más desnutridos que en el franquismo? Aun sin conocer bien su historia, los andaluces saben lo suficiente como para adivinar qué Andalucía ha querido siempre la derecha. Lo sabían muy bien aquellos héroes de Padre Pío, Su Eminencia y el Cerro del Águila que lucharon para dejar de vivir como las alimañas y dar estudios a sus vástagos, y lo conocen también sus hijos y nietos porque supieron explicárselo. Si la izquierda andaluza lograra echar a los corruptos y consiguiera remediar la gran estafa, si recuperara el espíritu de aquellos años de mi adolescencia, seguramente volverían a creer en ella y hasta serían capaces de confiar en Susana Díaz, quien tiene ante sí el difícil reto de devolver la esperanza a esta Andalucía tan maltratada y llena de estafados por la izquierda.

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4 Comentarios

  • José Maria Escrito el 25 enero, 2014 14:29

    De verdad que resulta gratificante leer cosas de aquellos tiempos donde nuestra aportación fué siempre muy comprometida. Hoy cumplido los 80 nos queda la satisfacción de haber hecho algo útil a la sociedad y a los mas desprotegidos.

  • JARORO Escrito el 27 enero, 2014 00:21

    Magnifico artículo, paisano, yo también nací en Arahal, unos años antes que tú. Me encanta tú comentario porque refleja la vida de un tiempo en que la izquierda era la gente sencilla del pueblo, la que con sus arriesgadas protestas se jugaba la cárcel. En la que se confiaba y se creía, la que nos daba esperanza de que vendria un tiempo mejor…….donde ha quedado todo eso.
    No me ilusiona Susana, ya no, viendo donde están los del 82. Me hubiese ilusionado si le hubiese visto un gesto de limpiar el partido de tanto sinverguenza, pero solo unas leves alusiones, no me convence.
    Para recuperar la credibilidad y el apoyo del pueblo hay que poner ante la justicia todo lo que ésta requiera, poner a cada uno en su sitio, sea quien sea, y empezar de nuevo con personas honradas, con ganas de trabajar y capaces de ilusionar.
    Eso sí me ilusionaría, pero discursos que ya escuché, de políticos que ya los han olvidado, mi edad me dice…..más de lo mismo. ya me gustaria poder escribir otra cosa.

  • paco Escrito el 27 enero, 2014 03:30

    El asociacionismo de barrio en Sevilla fue admirable en los inicios de la transición. Estaba compuesto por gente del barrio concienciada, muchos de ellos simpatizantes del PCE, PTE y CNT. Eran los tiempos del alcalde Luis Uruñuela, que con los años ha quedado como el demócrata honrado que fue, el único alcalde de Sevilla que respetó, escuchó y no intentó manipular a estas asociaciones. Unos años después llegó el PSOE de Manuel del Valle, y el PSOE eliminó totalmente el carácter reivindicativo de estas asociaciones, con el hábil truco de subvencionarlas por un lado, y descabezarlas por otro, a base de comprar a muchos de los líderes vecinales, ofreciéndoles puestecitos de concejales, asesores, etc. El mensaje fue: “Venirse al PSOE, y veréis que sueldazos vais a ganar”. Muchos picaron. Seguían existiendo las asociaciones, pero su naturaleza reivindicativa ya se encargó el PSOE de liquidarla. Después llegaron Rojas-Marcos y Soledad Becerril, y lo poquito que quedaba de estas asociaciones de vecinos, acabaron de destrozarlo, convirtiéndolas en clubs de barrio cuya función es darle ramos de flores a las cofradías que pasan por la puerta, organizar cursillos de punto de cruz y encaje de bolillos, y hacer visitas guiadas a Doñana a cantarle sevillanas a la Blanca Paloma.

    ¿Música de Manuel Gerena? ¿José Menese? No, no. En las asociaciones lo que se escucha hoy, como música de fondo “flamenca” es Siempre Así y María del Monte.
    En 2014 estamos mucho peor que en 1977.

  • Salvador Escrito el 27 enero, 2014 14:49

    Paco,hacen un tiempo dejé aqui escrito,que hoy faltaban gente comprometida dentro de la musica y puse varios ejemplos,entre otros a M.Gerena,Serrat,Lluis Llach,Raimón, Labordeta,El Cabrero,gente que llegaba al pueblo y molestaba a los poderosos,eran cantautores que nos ofrecian sus letras para nuestras reivindicaciones.Hoy a quien tenemos que pueda ser nuestro portavoz y martillo del poder,a nadie.Hoy todo es ligth o ligero,nada te llega.Estoy de acuerdo contigo,hoy estamos peor que en 1977,porque ¿donde estan hoy los del PC,los de CNT,los del PT?.Y como decia el Poeta,”españolito te guarde Dios,una de las dos España ha de helarte el corazón”.Saludos

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