La frialdad de los muertos

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Estoy en total desacuerdo con el título de este espectáculo de Mayte Martín, Por los muertos del cante, porque los grandes cantaores y las grandes cantaoras nunca mueren. A veces los matan después de muertos, pero no es el caso de la cantaora catalana, que canta mejor que los ángeles e interpreta de ensueño tanto a los muertos como a los vivos, aunque tiene un sello personal y no es ni mucho menos una copista. La idea de rendir homenaje a los antiguos, a los clásicos, es ya muy vieja en el flamenco. Pastora Pavón lo hizo cuando murió Don Antonio Chacón, uno de sus maestros, demostrando con ello respeto y reconocimiento a su arte. Y Antonio Mairena lo hizo con Pastora la de los Peines, con la artista aún en vida. Mayte Martín es una cantaora larga, la más larga de todas -diría también que de todos-, con una de las voces más hermosas del cante actual y una cabeza preñada de talento. Nadie mejor que ella para rendir honores a muchos y muchas artistas del cante que dejaron un hermoso legado y que en algunos casos han caído en el más denunciable olvido. ¿Quién se acuerda de la Niña de la Puebla, una de las artistas más grandes del pasado siglo? Mayte comenzó su actuación con sus campanilleros, que en realidad eran de Manuel Torre, a quien también interpretó (A la puerta de un rico avariento), pero sin nombrarlo. Un despiste, seguramente. No entendí bien su recuerdo a Carmen Amaya, que era bailaora y no cantaora. Quiero decir que la historia la registra como a una genial artista del baile, aunque cantara y grabara discos. Interpretó de ella una zambra, bastante bonita, La Tana. La frialdad de la cantaora era más que evidente. Tardó en conectar con el público, que sin embargo estuvo con ella desde el principio. Era un público aficionado a su voz, a su manera de interpretar el cante. En los tientos-tangos ya empezó a oler a flamenco, sobre todo cuando recordó a Pastora. Ni siquiera en el cante de la petenera -mexicana-flamenca, según ella misma- logró enganchar algún tercio rotundo, como acostumbraba a hacer hace años. Me sorprendió su tendencia a acancionar el cante, a pararlo en exceso. Sin embargo, en la guajira marchenera dibujó unas melodías preciosas, con un aire, además, encantador, entre marchenero y valderramero. Fue el mejor cante de la noche, al menos en mi opinión. Tras unas bulerías carentes de flamencura, aunque agradables al oído, se metió de lleno en la jondura del cante y nos ofreció de una sola tacada, engarzando los palos a lo Morente, liviana, serrana, bambera y un hermoso fandango de Frasquito Yerbabuena. En estos cantes sí sacó ese buen gusto que le imprime a los cantes más jondos, aunque solo cuando quiere. Conociendo su enorme admiración por Morente, esperaba algún tipo de recuerdo hacia él. Lo homenajeó en fandangos y rondeñas al aire de Huelva. Incluso en el cante de Rengel, que el granadino bordaba. Y tuvo un emotivo recuerdo para El Carbonerillo, cantando un fandango de Rebollo que el genio de la Macarena recreó y grabó. Esperaba algo de Manuel Vallejo, el gran olvidado de Sevilla, pero Mayte prefirió hacer la Milonga del Solitario, de Atahualpa Yupanqui y acabar con unas sevillanas del genial Manuel Pareja Obregón. Mayte Martín, siempre tan desconcertante. Pero a pesar de todo para mí siempre será una lengua húmeda que te recorre el espinazo.

Sus dos guitarristas, José Luis Montón y Juan Ramón Caro, son excelentes y sonaron de manera fantástica. Y no hablemos de su percusionista, el gran Chico Fargas.

Bienal de Flamenco. Teatro Lope de Vega. Por los muertos del cante. Artista invitada: Mayte Martín. Guitarras flamencas: José Luis Montón y Juan Ramón Caro.  Percusión: Chico Fargas. Aforo: Lleno. Sevilla, 16 de septiembre de 2014.

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3 Comentarios

  • Paco Escrito el 17 septiembre, 2014 12:18

    Esta critica muy aceptada por tu parte porque Maite trasmite cuando quiere y cuando lo hace te hace subir los ánimos si los tenéis bajo. Yo verla no la he visto nunca pero si la he escuchado mucho y para mi el talento de esta mujer es que trasmite dulzura cuando canta esos cantes que le llaman de ida y vuelta, la guajira me gusta una jarta y cuando canta la vidalita lo hace con tanto sentimiento que casi te hace llorar, yo quiero escucharla alguna vez por seguiriyas y soleares porque como tú dice por bulerías no tiene ese pellizco y las alegrías también le falta echarle un poquito de sal gorda de las salinas de San Fernando.

    • lagazapera Escrito el 17 septiembre, 2014 13:05

      A macamaca: Su comentario sigue entrando en Spain y si entra ahí no sé cómo editarlo y aprobarlo. No le pasa solo austed, también a otro muchos. Lo siento mucho. Yo escribo en el blog pero hay cosas de las tripas que no entiendo. Espero poder solucionarlo. Pero lo he leído y está usted en su derecho de expresar su opinión. Con la Bienal apenas tengo tiempo de entrar en el blog y tendría que escribir un artículo para contestarle. Gracias.

  • Paco Escrito el 17 septiembre, 2014 18:52

    Manuel porque no me pone un par de letras para saber si lo que opino de esa cantaora es verdad o es solo una presunción mía y estoy equivocado. Un abrazo maestro

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