Impresionante Belisa Toledo

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Hay quienes piensan que los críticos de flamenco despreciamos todo aquello que desconocemos, lo que no sean cantiñas de Popá Pinini, malagueñas del Mellizo o martinetes de Juan el Pelao. Se nos reprocha que la mayoría no sabemos de teatro, de danza clásica y contemporánea, de música clásica y zarzuela, de boleros o de avicultura, que es otra carrera que tendremos que estudiar si queremos seguir en la profesión. Y tienen toda la razón. Ahora, cuando en una obra de teatro de Lorca, al que los flamencos tanto han recurrido y hasta churreteado, se juntan tres fenómenos, una bailaora como Rosario Toledo, un cantaor como José Valencia y un guitarrista como Daniel Méndez, si se sabe de arte flamenco, el teatro es absolutamente secundario. Todo lo demás es supletorio. Los artistas flamencos son grandes actores incluso cuando interpretan un martinete de Juan el Pelao. Si José Valencia fue capaz anoche de bordar a Manuel Vallejo por tarantas y granaínas, aun no siendo un cantaor de esa escuela; y si sacó adelante el Vals vinés de Omega, la obra maestra de Enrique Morente, ¿se le iba a resistir al lebrijano el don Perlimplín de Lorca? Pues no. No es Pepe Sacristán pero anoche fue capaz de meterle el cante en las mismísimas entrañas a Rosario Toledo –o sea, a Belisa–, que no solo baila de ensueño, sino que interpreta su papel de sombrerazo. Son flamencos, cantan, bailan y tocan la guitarra, pero no son actores, al menos no actores reconocidos. Sin embargo, anoche triunfaron con la tierna pero desgarradora tragicomedia de Lorca, la de Belisa y don Perlimplín, que apenas interesó en su tiempo. De haber estado anoche en el Teatro Central el poeta granadino y hubiera visto con la gracia que baila Rosario Toledo por cantiñas, seguro que nos hubiera regalado otra de sus célebres viñetas y hoy estaríamos hablando de una Parrala de Cádiz. Y si se hubiera emocionado con la voz gitana de José Valencia, como lo hacía refregándose por la piel el cante de Manuel Torre, quién sabe si se habría olvidado de Juan Breva, el que tenía cuerpo de gigante y voz de niña, para decir que los soníos negros son de Lebrija. Lorca amaba el flamenco y por eso su teatro es el teatro de los gitanos, de los flamencos. Por eso anoche, porque Lorca ahonda en esta obra en las cicatrices de las relaciones humanas, cantó con tal sentimiento que hasta me lastimó en Tú la joya y yo el joyero, la taranta del gran Vallejo, el más gitano de los payos que han cantado. No entiendo una papa de teatro, sinceramente, aunque haya visto ya centenares de obras de teatro flamenco y sepa sobradamente que el flamenco escenificado es tan antiguo como el flamenco mismo. Tampoco soy catedrático de música, pero hubo momentos en la música de Daniel Méndez que me conmovieron. No es precisamente un virtuoso de la sonanta, pero compone desde el alma y ejecuta unas veces acariciando las cuerdas y otras pellizcándolas, como hacía su maestro Diego del Gastor. Luego están esas cosas de las luces, la escenografía, una bañera en cuyo filo baila Belisa en un alarde de equilibrio circense, el cantaor bailando un vals para irse corriendo, una persiana que nos invitaba a descubrir qué había detrás, y, sobre todo, al final, ese chorro de agua que bañaba el cuerpo de una Belisa genial mientras Perlimplín le injertaba jondura a la pieza de Morente, el Vals vienés, de Omega. Un crítico con mala leche diría que a falta de pan, buenas son tortas, pero no tengo esa mala leche. Fue el momento de la obra, donde aun no sabiendo nada de teatro entendí que no hay nada como una voz flamenca y el cuerpo de una bailaora para transmitir esas emociones que Federico García Lorca quiso reflejar en la tragicomedia de anoche, la de Belisa y Perlimplín. La música y la danza, el cante jondo y la guitarra, son tan importantes en esta obra de teatro que a Federico a lo mejor le hubiera sorprendido. Juana Casado lo tenía claro y por eso anoche, el crítico, sin saber de teatro ni de escenografía ni de luces ni de pollas en vinagre, celebró con un hondo suspiro esta Aleluya erótica cuando un chorro de agua iluminado empapaba el cuerpo de Rosario Toledo, en una escena de un erotismo increíble. Y al fondo, un gitano criado en Lebrija, de apellido Valencia, me hacía recordar al gran Enrique Morente. No se podía pedir más.

XVII Bienal de Flamenco. Teatro Central. Aleluya eróticaBailaora: Rosario Toledo. Cantaor: José Valencia. Guitarra: Daniel Méndez. Coreografías: Juana Casado y Rosario Toledo. Entrada: Lleno. Sevilla, 20 de septiembre de 2012.

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8 Comentarios

  • Tomás Escrito el 21 septiembre, 2012 06:59

    Me hubiera gustado ver este espectáculo, porque por separado son tres artistas que me emocionan mucho y ya juntos… No sabía que era algo teatralizado, pero me sosiega leer la crítica y ver que en esa faceta teatral estuvieron dignos, porque en lo tocante a sus respectivos palos (baile, toque, cante) son una apuesta segura. Saludos.

    • lagazapera Escrito el 21 septiembre, 2012 08:11

      A Tomás: Me divertí y me emocioné al final. De eso se trata. Era teatro, pero el flamenco que hubo era bueno. Lo de esta noche creo que no va a ser tan flamenco. Y el problema es que comienzo a estar agotado.

  • Curro Canela Escrito el 21 septiembre, 2012 10:13

    Me encanta que grandes artista que desgraciadamente no están en primera fila de batalla, triunfen de la manera que refleja la crítica, Ole por ellos!! Y a seguir currando, que coraje de Bienal, quería haber ido pero es que no hay entradas para nada, la gente está ansiosa de devorar flamenco.

    • lagazapera Escrito el 21 septiembre, 2012 11:02

      A Curro Canela: Es una pena, con tanta gente ansiosa de flamenco y la Bienal desorientada perdía.
      Un abrazo.

  • aguila Escrito el 21 septiembre, 2012 17:57

    plas,plas por buleria para hacerte compas en esta peazo de critica,lo has bordao y me has puesto los pelos de punta,me parecia que yo estaba en la primera fila del central.
    cuando se canta,baila y toca de verdad flamenco poco importa lo que le rodea,jose es un gran cantaor y creo que va para maestro porque lo conoce casi todo de voz va sobrao y de compas paque te cuento,enhorabuena a todos.

    tenemos una cosa pendiente porque no tengo medios tecnicos para mandartelo,no es que sea muy importante pero si un detalle a tener en cuenta.saludos

    • lagazapera Escrito el 21 septiembre, 2012 22:56

      a águila: Te mando mi dirección al correo que me aparece en el blog pero me devuelve el mensaje. Así no hay manera, amigo. Volveré a intentarlo. Gracias.

  • Juan Carlos Escrito el 21 septiembre, 2012 19:25

    Yo he de decir que no me gusto mucho.
    Y para eso esta las opiniones y el gusto individual de cada uno. Lo respeto pero no me gustó. ¿Que le hago?.
    Y Manuel eres genial por que a veces eres como un niño chico grande, te aflora la ilusión y eso es difícil tras muchos espectáculos en las espalda. Pero a mi no me gustó. Y Diego del Gasto me vas a perdonar pero era ufffff… que va que va, ni se acerca… Te admira Manuel para eres el mejor de todos, ¡El Mejor! A veces el flamenco es injusto se les da premio a críticos que no se lo merecen tanto como a otros que llevan muchísimo mas tiempo y con mucha mas sabiduría… lo dije… ya esta dicho. No conteste a esto Manuel pero déjame que lo diga.

    • lagazapera Escrito el 21 septiembre, 2012 23:59

      A Juan Carlos: No pasa nada, amigo. A mí sí me gustó, aunque tampoco es que me pareciera la obra del siglo. Me gustaron cosas y me emocioné, y cuando eso me pasa, entonces me sale el niño que llevo dentro y digo lo que me dicta el corazón. Sigue opinando.

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