Fosforito y la muerte de El Canario

A Pedro Aranda Cuenca, pariente del genio de Álora

A las pocas semanas de presentar mi libro El cartel maldito, sobre la vida y la muerte de Juan Reyes Osuna El Canario, este mismo año, encontré este extraordinario documento de hemeroteca que hoy os doy a conocer. Se trata de una entrevista a doble página que le hicieron a Fosforito de Cádiz en El Heraldo de Madrid, el día 13 de noviembre de 1929. El genial malagueñero habla de muchas cosas interesantes, y a la pregunta sobre la leyenda del Canario, que le hace Antonio V. de la Villa, responde dando una gran cantidad de datos interesantes, que no vienen sino a darme la razón cuando dije que al Canario lo mataron más por celos profesionales, que por cuestiones de amoríos con la Rubia de Málaga. Aunque, como apunta Francisco Lema Fosforito, hubo también cierta pretensión amorosa por parte del Canario de Álora. Hay cosas, de las que cuenta Fosforito, que no son ciertas, como la de que El Canario hirió primero a Lorenzo Colomer, padre de La Rubia. Pero vale la pena leer con detenimiento este documento:

LOS QUE FUERON “ASES” DEL CANTE HONDO

El viejo “Fosforito”, su vida y su arte

-¿Qué hay de esa leyenda del “Canario”?

-Mucho se ha fantaseado sobre su trágico fin. La muerte del coloso fue otra copla más, con sabor de sangre y leyenda, que tejieron sus partidarios. El “Canario”, por aquel tiempo, trabajaba mucho y bien. En el cenit de la gloria empezó a refulgir una nueva estrella que le hacía sombra a la aureola de divo… que gozaba: la “Rubia de Málaga”. Mujer en promesa, chavalilla que apuntaba muy notables condiciones para el arte jondo, y que muy pronto diezmo atrayéndose al coro de admiradores que la acompañaban, a modo de aureola, los más recalcitrantes canalistas. A los celos y rivalidades profesionales, el “Canario” añadió más tarde cierta propensión amorosa, que los antagonismos disfrazaron de odio. El caso es que el “Canario” tenía que cumplir sus compromisos artísticos en el café cantante del señor Manuel el “Burrero”, que regía los destinos de la catedral sevillana, en donde se contrastaban valores y recibían el espaldarazo los que se dedicaban a tan difícil modalidad, en ocasión en que se hallaba actuando la “Rubia”. El padre de la malagueñera vió con muy malos ojos y presagios funestos la llegada del rival. Sin pérdida de tiempo se fue en busca del señor Manuel para darle conocimiento de todo ello y aplazar si se podía el debut del “Canario”. El “Burrero” no participaba de aquellos tan sombríos augurios, y a sus razonamientos le opuso el buen crédito de la casa y la formalidad que siempre había disfrutado el negocio. El progenitor de la “Rubia de Málaga”, fatalista como todos los de su raza, como las nostalgias supersticiosas que destilan las coplas, frunció el ceño, ensayó un gesto torvo, y partió raudo, acompañado de los negros cuervos del pensamiento. Y surgió el choque; y se alborotó la sangre en el potro de los instintos que todos llevamos dentro, enfrenado por las conveniencias sociales. En el puente de Triana, el “Canario” y el autor de los días de la “Rubia” se buscaron el corazón con toda la fiereza de los enemigos fuertes. En los primeros asaltos el arma del “cantaor” tocó, corajuda, el pecho del rival. La sangre azuzó mucho más a los combatientes. El herido, a los pocos instantes, se tiró a fondo en un salto de felino y la hoja centelleante de la faca se adentró en la carne contraria hasta arrebatarla la vida. Pronto corrió la noticia: “¡Han matado al pobresito der Canario! ¡S’acabó lo bueno!” ¡Ya no cantarán los pajarillos del río, porque se ha muerto el rey de los vergeles! Hasta los oídos del señor Manuel el “Burrero” llegó la triste nueva con la velocidad de la pólvora. El dueño del café cantante soltó una blasfemia y tiró para el puente, dispuesto a comprobar la noticia. En el camino se cruzó con el padre de la “Rubia”, que, muy entero, con la palidez de los momentos decisivos en el rostro y palabra firme, le espetaba como un lamento de los manes del sino esta frase: “¡Aquello tenía que pasar, y pasó! ¿No se lo dije yo a usted?”. A partir de entonces, como si el suceso hubiese sido un capricho de la fortuna, la fama del “Canario” subió como la espuma, celebrándolo todo con verdadera idolatría. Se copiaron sus gestos, las salidas en el cante, sus coplas favoritas. Tardías justicias para unos laureles regados con sangre e indiferencia durante su vida.

Pincha el enlace de abajo si quieres leer la crítica de Marcos Escánez sobre El Cartel maldilto.

http://www.jondoweb.com/novedades/manuelbohorquez_elcartelmaldito2.htm

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4 Comentarios

  • Pedro Madroñal Escrito el 10 noviembre, 2009 20:46

    Vaya si es interesante!! Algún día deberías de publicar en un libro o página web tipo, papelesflamencos, los artículos descubiertos por tu persona. Pero lo que realmente sorprende de la entrevista al “cerillo”, es la facilidad de expresión verbal del artista. Vaya léxico, qué manera de historiar un hecho como el de la lucha a navaja del malogrado perote y el padre de la rubia. La verdá, no me explico como murió pobre, alguien tenía que haberlo avisado que con menos cultura literaria, han vivido de escribir mucha gente en este país…bueno, y aún lo hacen. Piensaté lo de dar a conocer tus hallazgos, a muchos enfermos de ésto nos abrirías puertas al conocimiento, un saludo.

  • MªLuisa Escrito el 10 noviembre, 2009 21:07

    es un placer leerle como siempre,la historia la conocía ,porque no hace mucho la estube leyendo.
    Un saludo flamenco,sentiíto y jondo.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 11 noviembre, 2009 01:51

    Creo, amigo, Pedro, que en la respuesta de Fosforito hay mucho del periodista. Tengo la entrevista completa y creo que es así. No obstante, Fosforito era, al parecer, un hombre muy culto. El gran malagueñero acabó entrenando pollos de pelea y, según dicen, descuartizado en el Anatómico de Madrid porque, al morir, su cadáver no lo reclamó nadie. Esta historia la cuenta Yerga en una carta que le escribió a Amós. Habrá que averiguar si es o no cierta.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 11 noviembre, 2009 01:56

    Gracias, María Luisa, por tu amabilidad. Veo que también buscas en los periódicos digitalizados. Son una gran fuente de información. Ahora busco en periódicos de fuera de España, y hay cosas de interés.
    Un abrazo.

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