En la casa del bailaor Curro Vélez

Carmen Montoya, en pleno baile por bulerías.

Carmen Montoya, en pleno baile por bulerías.

Me había prometido la misma noche de la clausura de la Bienal estar algún tiempo sin ver ni escuchar flamenco, pero es imposible. Hoy mismo después de la tertulia de Canal Sur Radio en la que algunos críticos hemos opinado libremente sobre el festival sevillano, el dueño del Tablao El Arenal, Fran, hijo del gran bailaor trianero Curro Vélez, quiso agasajarnos con un rato de arte. Habíamos podido disfrutar de un estupendo almuerzo y estando en un rincón tan flamenco hubiera sido una pena irse sin escuchar un poco de cante entre cabales.Y así fue. Estaban invitados el guitarrista Rafael Rodríguez, la cantaora Carmen Montoya y los también cantaores El Galli de Morón y el joven jerezano Miguel El Lavi. Carmen Montoya es una festera nata. Recordarán ustedes cuando formaba parte de la Familia Montoya, con La Negra, su hermano Juan Montoya y su hija Carmelilla. Ha estado muchos años en este tablao, pero ya hace tiempo que no está. Hoy andaba emocionada, supongo que recordando tantos momentos de arte vividos en este tablao. “Ha cantado como una leona herida”, me dijo luego un gran amigo, Juan Manuel Suárez Japón. Totalmente. Con la voz castigada, pero profunda y enjundiosa, cantó y bailó para nosotros, entre otras cosas, La loba, de Marifé de Triana. Luego, Rafael Rodríguez tocó por soleá para que El Galli hiciera diez o doce letras, la mayoría cantes de Alcalá, en una pelea con los tercios, que nos emocionó. Lo mismo que nos emocionaron las seguiriyas de El Lavi, al que le gusta doler, buscar los ecos rancios en su alma. Hizo un cante de Diego el Marrurro, que no se puede hacer con más enjundia. Hasta Rafael Rodríguez nos tocó la misma pieza que interpretó en la Bienal el día de la clausura. Y Antoñete se pegó también su pataíta con arte. Todo fue para un grupo de amigos, de críticos y aficionados, en reunión y en un tablao que está al lado de la Plaza de Toros de Sevilla y a un tiro de piedra de Triana, con el Guadalquivir por medio. ¿Se puede pedir más? Como diría un amigo mío muy flamenco, estos son bocaítos que le pega uno a la muerte. Como La Gazapera es un blog que se lee mucho en todo el mundo estoy obligado a deciros que si alguna vez venís por Sevilla, sea la época del año que sea, que no se os ocurra iros sin visitar este tablao. Ya me contaréis. Por último, quiero unirme a quienes pelean para que la calle Rodo, que es donde está este histórico tablao sevillano, se llame muy pronto calle del gran bailaor trianero Curro Vélez. Si hay quienes quieren cambiar la Constitución española, esto debe estar más que chupao. Si queremos, podemos conseguirlo.

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2 Comentarios

  • Carmen Arjona Escrito el 2 octubre, 2012 21:35

    Los güenos momentos no debe perdérselos uno porque son irrepetibles y luego te arrepientes. Mejor degustarlos y si es rodeado de amigos ¿qué más se puede pedir? Esos ratitos no se pueden comprar en la taquilla de un teatro. Ya me hubiera gustado a mí acompañaros.
    A descansar y a disfrutar de tus vacaciones.
    Saludos.

    • lagazapera Escrito el 2 octubre, 2012 21:40

      A Carmen Arjona: Quedas invitada para otra ocasión.

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