El Señor Manuel Cagancho: cien años hace que murió y aún vive

GITAN QUI CHANTE

‘Gitano cantaor’. Tengo muchas razones para pensar que este señor era el cantaor Manuel Cagancho.

Este año se tendría que haber conmemorado ya el centenario de la muerte del cantaor trianero Manuel Rodríguez García, Cagancho. Si no se ha hecho nada aún en Triana, el barrio sevillano donde recibió su primer beso de luz, es porque hasta hoy se desconocía cuándo fue su óbito, ocurrido en el mes de febrero de 1913. Es la primera vez que se hace público este importante dato, el adiós de uno de los cantaores más importantes e influyentes del arrabal sevillano, destacado miembro de una prestigiosa familia de herreros, al menos hasta sus tatarabuelos paternos, que fueron Juan de Flores y María de Rojas, casados en la Parroquia de Santa Ana a mediados del siglo XVIII. Desmiento, pues, que sus antepasados más próximos fueran de origen gaditano, como alguna vez se ha insinuado. Sus bisabuelos fueron Miguel Juan Rodríguez y María de Flores Rojas, desposados también en Santa Ana en el último tercio del mismo siglo. En cuanto a sus abuelos, eran Manuel Rodríguez Flores y Rita Moreno, casados igualmente en Triana ya en los inicios del siglo XIX.

Estos fueron los padres de Antonio Rodríguez Moreno, el histórico cantaor Tío Antonio Cagancho, quien se casó también en el arrabal con María de la Concepción García Vargas, el 8 de diciembre de 1837. De esta unión nació en Triana, en el número 20 de la calle Pagés del Corro, en la Cava de los Gitanos, el 26 de julio de 1846, el que con los años llegaría a ser conocido en el barrio como el Señó Manuel Cagancho, una vez que ya se había casado con María Jesús Vargas Flores, por supuesto en la catedral Triana, concretamente el 13 de noviembre de 1870. Trianera también, su esposa era hija de un herrero de Dos Hermanas, José de Vargas, y de María de Flores. Curiosamente, los tatarabuelos paternos de Manuel Cagancho eran los bisabuelos paternos de su esposa. Luego había parentesco familiar, motivo por el que la pareja tuvo que presentar un extenso expediente matrimonial con un detallado árbol genealógico.

Manuel Cagancho

Nacimiento del cantaor calé Manuel Cagancho en el Registro Civil de Sevilla, de Santa Ana. Mayo de 1846.

Manuel Cagancho era, pues, un trianero de pura cepa, criado en la fragua familiar y educado en una familia de cantaores puros. Sintió pronto la llamada del cante, pues no en balde creció en un barrio sevillano donde este antiguo arte era una religión. Su padre fue un destacado seguiriyero y martinetero, aunque siempre vivió de la herrería y del oficio de esquilador. Además, el niño Cagancho alcanzó a conocer a Antonio el Fillo y a Frasco el Colorao, posiblemente la base principal del cante trianero. Tenía solo nueve años cuando murió el Fillo (Triana, 1854), pero seguramente tuvo la oportunidad de escucharlo en alguna fiesta familiar. En cuanto a Frasco el Colorao, que era mayor que el Fillo, lo escuchó más porque murió décadas más tarde y hasta fueron vecinos alguna vez. También trató a Francisco la Perla, con el que estaba emparentado. No tuvo necesidad de emigrar para trabajar porque fue un herrero cotizado, y tampoco para dedicarse al cante como profesional porque jamás lo hizo. Cantaba solo en fiestas familiares y de señoritos aficionados que iban a Triana a disfrutar en privado del cante profundo y emocionante de sus gitanos.

Joaquín Cagancho

Fotografía inédita de Joaquín Cagaancho.

Tuvo Manuel Cagancho un buen puñado de hijos, entre varones y hembras. Su primogénito, Joaquín Rodríguez Vargas, nacido en la calle Paraíso de Triana el 7 de enero 1871, destacó también como cantaor y llegó a vivir un poco de las fiestas privadas. Seguiriyero y martinetero, al igual que su padre, se casó con una nieta del Fillo, Amparo Ortega Bermúdez, de cuya unión nació el famoso torero Joaquín Rodríguez Ortega, Cagancho, en Triana, el 14 de marzo de 1903. Nada menos que en la célebre calle Evangelista, la de los gitanos herreros y cantaores, donde, entre otros, vinieron también al mundo los cantaores calés Juan y José el Pelao.

Mat. Manuel Rodríguez García

Boda de Manuel Cagancho, en lSanta Ana. 1870.

Juan el Pelao fue competidor de Manuel Cagancho, aunque solo en las fiestas del barrio. Era algo más joven que Manuel pero sus duelos martineteros en la taberna del Arquillo y la Perla han quedado en la historia del añejo cante trianero. A ella acudían los gitanos del arrabal para disfrutar de sus metálicas voces, y hasta aficionados ilustres como el general Sánchez Mira. Incluso jóvenes artistas –como Chacón, recién llegado a Sevilla–, se acercaban a Triana para aprender sus cantes, según aseguró a un periodista de un diario sevillano uno de los hijos de Cagancho, Antonio, que bailaba en fiestas.

Cantaor grande, buen marido y mejor padre, el Señó Manuel Cagancho se distinguió siempre por ser un gitano cabal. Fue muy querido en Triana y algo tendría como cantaor cuando a los cien años de su muerte todavía se sigue hablando de él y de sus seguiriyas, que hoy forman parte del repertorio de los más importantes cantaores y cantaoras actuales:

 Al Señor de la ensinia

le ayuno los viernes

porque me ponga al pare de mi arma

donde yo lo viere.

 Su estilo influyó en varias generaciones de intérpretes del cante sevillano. Como ya sabemos que vivió hasta 1913, es lógico pensar que Tomás Pavón pudiera haber aprendido directamente de él su célebre seguiriya, Reniego de mi sino, o la de Frasco el Colorao, Y Dios mandó el remedio. Tomás tenía veinte años cuando murió Cagancho y era ya un cantaor muy tenido en cuenta. Lo mismo se podría decir de Pepe el de la Matrona, Manuel Vallejo, el Colorao de la Macarena o la mismísima Niña de los Peines.

Defunción Cagancho

Defunción de Manuel Cagancho, en Triana..

Manuel Cagancho fue a morir en la misma calle donde vino al mundo, Pagés del Corro, en la Cava de los Gitanos –antigua Cava Nueva–, a las dos de la tarde del 10 de febrero de 1913. Como los gorriones, siempre estuvo en los mismos árboles. Aunque él no fue precisamente un gorrión, sino un cagancho, pájaro de donde le vino el apodo, seguramente heredado de su padre. Murió el maestro trianero de la Cava como consecuencia de una lesión orgánica del corazón a la ya avanzada edad de 67 años. Todavía están a tiempo en Triana de conmemorar de algún modo el centenario de su muerte.

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9 Comentarios

  • Emilio P Escrito el 6 septiembre, 2013 09:51

    Enorme trabajo amigo Bohórquez. Se elimina el discutido apodo de “cá gancho”,por su profesión,y aunque nunca oí tal pajaro es posible que sea un nombre popular.Marchena siempre nombraba al carpincho o capibara argentino en sus cantes. Creo que fué uno de los primeros en grabar flamenco,en cilindros de cera,lo hizo en el café La Marina,a un americano y en el mismo mostrador,? es cierto?.Un abrazo

    • lagazapera Escrito el 6 septiembre, 2013 10:00

      A Emilio P: Bdías, Emilio. Solo he querido publicar aquí los datos que he investigado, datos personales inéditos. Lo demás es conocido y, con otras aportaciones, lo daré a conocer más adelante en un libro que espero poder terminar antes de espicharla. Existe un cilindro, en efecto, donde canta un Manuel Cagancho. que lo más probable es que sea él. Se grabó en el Café de la Marina de Sevilla. Hay quienes apunta la posibilidad de que sea su hijo, que cantaba también. Por cierto, me decepcionó cuando escuché ese cilindro, después de cómo describió su voz Fernando el de Triana. Pero los cilindros no reproducen fielmente las voces. Cagancho sonaría mejor que en esa primitiva grabación.
      Buen fin de semana.

  • MIGUELÓN Escrito el 6 septiembre, 2013 11:23

    Uuuufff… vaya tela, abrumados nos tienes, jejej….
    Gracias Manuel por poner orden en la historia.

  • PEPE MUÑOZ Escrito el 7 septiembre, 2013 16:42

    Conociendo el tesòn que pones en tus investigaciones, espero que ponto puedas certificar la identidad del cantaor del óleo. También pudiera ser Juan el Pelao, mote contradictorio a la pelambrera que posee en el cuadro.
    Te felicito por este atículo y por el de Frijones, que no pude hacerlo antes , ya que como abes me he mudado y aún no tengo Internet ni correo.
    Un abrazo.

    • lagazapera Escrito el 7 septiembre, 2013 17:05

      A PEPE MUÑOZ: Precisamente fuiste tú quien me diste ese cuadro, del que hablaré en otro momento. Me inclino por Cagancho, por la descripción que de él da Fernando el de Triana: “pómulos salientes…”. Quiero pensar que es él. Un abrazo, Pepe. Suerte en tu nuevo domicilio.

  • Luis Alberto Lopez Palomo Escrito el 7 septiembre, 2013 17:22

    Muy bien amigo Bohórquez. Dejar morir el recuerdo es como dejar morir dos veces

    • lagazapera Escrito el 7 septiembre, 2013 17:24

      A Luis Alberto López Palomo: Por supuesto. Muchas gracias.

  • Luis Pérez Escrito el 13 octubre, 2013 00:29

    Esto sí que es jamón de bellota der güeno!

  • Juan Zarzuela Escrito el 18 mayo, 2020 22:18

    Gracias por tanta generosidad

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