El Mantoncillo de José Lérida

Cada vez me gusta menos sentarme en la butaca de un teatro para ver un espectáculo de flamenco y luego opinar, que a eso nos dedicamos los críticos. Pero esta noche he de reconocer que ha renacido mi interés por esta ya vieja profesión a la que llevo dedicado treinta y cinco años de mi vida. Me he emocionado con El Manonticillo de Triana, en el Lope de Vega, que ha registrado un lleno hasta el gallinero. Gitanos, payos y japoneses, hindúes y árabes, alemanes e italianos han descubierto esta noche que todavía hay arte natural en Triana, que aún quedan cantaoras y cantaores que sacan el cante del alma, bailaores y bailaoras que saben arreglarse y guitarristas que acarician las cuerdas de la bajañí con los dedos mojados en vino de solera. Esta noche no me he aburrido con la ojana que impera. Tampoco me he irritado viendo saltos atléticos y espantapájaros que dan el pego. Ni me he dormido escuchando sonar una guitarra como si saliera de un disco. Esta noche he sentido en todo el cuerpo una manera de hacer flamenco que se nos escapa por entre las yemas de los dedos. He rememorado mi ya lejana afición por Chiquetete, que me ha recordado cuando un simple fandango escuchado en la barra de un bar me hacía el más feliz del mundo. He visto bailar a dos fenómenos, Paco Vega y Antoinio el Cordobés, gitanos de pura cepa que no son de los que sacan la paloma de la chistera, sino dos bailaores que tienen en sus formas flamencas dos siglos de baile puro trianero. Elegancia, compás, la cabeza bien colocada, sencillez, naturalidad y pellizco. Gitanería. Me ha vuelto a cautivar Carmen Ledesma, que tampoco tiene truco: es la pureza hecha baile genuino. Y Salud Vega, que parece que no pisa el escenario, de lo suave que marca y cómo mueve las manos y cómo se recoge, como lo hacían Pepa la Calzona o Pastora la del Pati, que aún vive. Impresionante la fuerza sobrehumana de Joaquina Amaya La Negra, que reinventa las añejas bulerías y los míticos tangos de El Titi. Y Guillermo Manzano, que tiene un eco gordo y bien templado, y eso que llamamos jondura. Y Manuel Molina, el mago de las coplas de tres versos que hablan del amor y de Triana y de Sevilla, con una manera de coger la guitarra que recuerda a los sonanteros del siglo XIX. Hasta Joselito Lérida, el dueño de El Mantoncillo, se ha cantado unas coplillas y se ha dado una pataíta con arte. Todo con la música de Melchor Santiago, Emilio Caracafé y Fran Cortés, el hijo de Chiquetete, que nos ha emocionado a todos con una singular bulería en homenaje a su padre y al resto de los participantes. Una puesta en escena sencilla, sin grandes pretensiones teatrales ni coreográficas. Desenfado y desparpajo y, sobre todo, arte a raudales. Y el público, claro, puesto en pie y aplaudiendo durante varios minutos Trianeros y sevillanos disfrutando de una noche en El Mantoncillo de Triana. Algo sencillo, pero emocionante.

El Mantoncillo de Triana. Teatro Lope de Vega. Sevilla, 21 de enero de 2014.

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4 Comentarios

  • Rufo Escrito el 22 enero, 2014 12:02

    Estas son las cosas que a mí me hacen disfrutar maestro. Flamencura a raudales, naturalidad y buen hacer. Así sí.

    Un abrazo y a seguir.

  • paco Escrito el 22 enero, 2014 12:19

    Lo bien lo teneis los sevillanos que cada semana hay un espectaculo flamenco, nosotros los de Cái solo una vez al año. Según tu critica flamenca ha sido uno de eso espectaculo que merece ir dos veces a verlo ya que no se ver ni gallinas ni otros animales caseros, ni tampoco se ver tantas sillas reliar por las piernas ni tampoco el anuncio del Ocaso S.A, aqui en Andalucía tan solo se ven sillas en el programa del Loco de la Colina que hay sillas hasta por el techo pero son colgadas, Sevilla seguir así, aunque la Bienal no sea del agrado de muchos aficionado, pero el teatro en Sevilla sirve de algo, aquí en Cái lo tenemos para enseñarlo a los turistas.. Saludos

  • Jose Suarez “El Torombo” Escrito el 22 enero, 2014 14:20

    ” Ya esta bueno con lo bueno”

    FELICIDADES con mayúsculas “a todos…

    ” este es verdaderamente el Flamenco que debemos defender y cuidar…

    Respetemos este Arte en su estado salvaje natural… y no utilicen como dicen algunos… este Arte como vehículo, con el nombre de Flamenco para después
    conducir y confundir a las nuevas generaciones, adonde a ellos les dan en gana …

    ” Ya esta bueno con lo bueno”

    Cuando veo en un Teatro como el Lope de Vega de Sevilla al Flamenco desde su estado natural o en cualquier otro lugar… me da igual, este Arte no lo hacen grande los espacio… me hace recordar que no hace mucho tiempo atrás… esta manera de interpretar de sentir y expresar este Arte no era permitido en los teatros ni en los conservatorios de música…

    Y hay veo su verdadera evolución y transformación al paso de los tiempos sin perder su autenticidad…

    Ahora que estas nuevas generaciones tienen la oportunidad de entrar por la puerta de teatros, instituciones , conservatorios , etc… Hacen de todo… menos lo que tienen que hacer… ” Ya esta bueno con lo bueno”

    “Quien no sabe de donde viene, tampoco sabe a donde están y mucho menos
    a donde van .”

    Jose Suarez Torombito

  • José Luis Escrito el 23 enero, 2014 00:03

    Me emociona leer esas líneas llenas de sentimiento y admiración hacia algo que amo y admiro tanto, escritas con ese talento literario que te caracteriza y que percibo salen del fondo de tu corazón. Desde unos días después de Navidad, tenía una cita con el coro precisamente el día de tan señalado acontecimiento. Me hubiera gustado mucho estar allí, pero no podía renunciar a tan buena gente como me acompaña tantos días al año. Un abrazo y enhorabuena, Manuel.

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