El cante como terapia del miedo

El primer recuerdo que tengo del cante es de cuando viviendo en Palomares del Río escuchaba cantar cada noche a Juan Manuel de la Pura, camino de su viña. Cuando todos dormían en casa permanecía despierto porque sabía que sobre las doce pasaba este muchacho en su bicicleta, y que siempre iba cantando fandangos de Huelva. “Una niña se perdió/ camino de Santa Olalla”. Había tanto silencio en Cuatrovientos que seguía escuchando su voz hasta que llegaba a la viña, a dos kilómetros de mi casa. Una de aquellas noches le pregunté a mi abuelo que por qué cantaba Juan Manuel y me contestó que era porque le tenía miedo a la oscuridad. En las noches de invierno la carretera de Almensilla era tan lóbrega como la boca de un lobo, y cuando había luna llena se veían unas sombras terribles. Cada olivo, cada hinco de la carretera eran sombras en movimiento, un ejército de momos, de sacamentecas, de chupasangres. Por eso cantaba Juan Manuel, porque tenía un miedo terrible y creía que con su cante espantaba al miedo. Y aquellos fandangos que hablaban siempre de la niña que se perdió camino de Santa Olalla, con aquella voz temblorosa, aunque de bella melodía, sembraron en mi alma la semilla del cante. Después de tantos años, cuando apago la luz, escucho a veces antes de domirme aquella voz que me ayudaba a conciliar el sueño.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

1 Comentario

  • Diego Delgado Escrito el 31 enero, 2014 08:46

    …camino de Santa Eulalia….. Se canta por Almonaster. Santa Eulalia es su patrona y cada tercer domingo de mayo se celebra su romería en la dehesa de Santa Eulalia, precioso pago de su término municipal, a orillas del río Odiel (inicio de otro conocido fandango de Almonaster,que los de la zona llamamos fandangos de Santa Eulalia). Merece una visita, porque se suelen cantar letras credas para la ocasión todos los años, además de los clásicos de siempre. Se canta a coro, acompañados por flauta y tamboril. Sobre todo mujeres (sociedad matriarcal antigua). Cuando lo oigo (casi todos los años voy) quiero pensar que el flamenco esta vivo en sus gargantas, pensando en aquella teoría del origen campesino del cante que luego en la ciudad se refina y se para, adornandose para gustar a un público que paga por escucharlo. Ánimo Manuel, y nos vemos una año por la romería de Santa Eulalia. Salu2

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *