El Antonio Chacón más crítico

El caricaturista Luis Bagaría

El caricaturista Luis Bagaría

A José Luis Ortiz Nuevo

Otra entrevista poco conocida del maestro Don Antonio Chacón. Esta es sumamente interesante por la gran cantidad de datos que aporta y, sobre todo, porque el cantaor opina de una manera muy valiente sobre las cosas del cante. La entrevista se la hizo el caricaturista catalán Luis Bagaría (Bercelona, 1882-La Habana, 1940) en el diario madrileño La Voz, el 28 de junio de 1922, donde publicó algunos reportajes. Fue también colaborador de la revista España y del El Sol. Buen aficionado al cante jondo, en la entrevista supo sacarle a Chacón su opinión sobre la decadencia del “cante gitano” y hasta los nombres de quiénes fueron los responsables de esa decadencia.

Curiosamente, y después de analizar a fondo esta entrevista, al final no hay tanta diferencia conceptual entre Chacón y Mairena. El jerezano culpaba a Juan Breva y El Canario de la pérdida de la pureza del “cante gitano” y Mairena culpaba a Silverio y a Chacón. Es conocida la inclinación gitanista del genio de Jerez, al que no le gustaba llamar cante jondo al género andaluz, sino “cante gitano”. En aquellos años era muy normal esta denominación y, por otra parte, Chacón aprendió a cantar con grandes maestros gitanos de Cádiz y Jerez. Cuando descubrió al sevillano Silverio amplió su horizonte de miras, pero hay que recordar que el señor Franconetti era también un gran gitanista, enamorado del cante de El Fillo, del de Curro Dulce y los Ortega de Cádiz.

Pero dejemos que el maestro Bagaría nos introduzca en la mente de Chacón. No pierdan puntada:

“CANTE” GITANO

Hablando con el maestro Chacón

La decadencia del arte. Las malagueñas de Juan Breva y del “Mellizo”. Cómo empezó Antonio Chacón, y cómo el miedo a cantar le hizo célebre en las malagueñas. ¡ Aquellas “seguirillas”! ¡Aquellas “soleares”! ¡ Aquellas “tonás”! ¡Aquellas “livianas”!

Perdón, lector, si por segunda vez me meto en cosas que no son de mi oficio y hacia las cuales probablemente no me llama Dios. Sé una vez más benévolo conmigo; al fin, tú y yo somos españoles, y todos estamos acostumbrados a la benevolencia, que es mansedumbre en la mayor parte de los casos. Pasaba el otro día distraído por la puerta de “Los Claveles”, cuando me llamó desde dentro una voz amiga invitándome a tomar un “chato”. Confieso con la mano puesta sobre el corazón que no tuve que hacer un gran esfuerzo para aceptar; no sólo por ser la invitación de suyo tan aceptable, sino por venir nada menos que de Antonio Chacón, el “catedrático”, el “amo”.

-Querido Bagaría. ¿Cómo andan esos caracoles? -me preguntó, sintetizando en esta pregunta su benévolo juicio sobre mis dibujos.

Y después de mi respuesta, algo evasiva, siguió:

-Ya sé que se ha metido usted a escritor.

Rechacé la suposición con toda la vehemencia que me inspiraba el respeto y la amistad hacia los escritores. Pero no quise dejar la ocasión, y. le indiqué que quería hablar con él de “cante “jondo”.

-Alto ahí -me interrumpió con alguna severidad-. Se debe llamar “cante” gitano, nada de “cante jondo”.

-Bueno, como usted quiera. El caso es que usted, que es en estas cosas la suprema autoridad, hable a los lectores de LA VOZ del “cante” gitano.

-Pues a sus órdenes estoy, amigo Bagaría.

Empecé el interrogatorio con la natural timidez de quien, no siendo ni estudiante, va a preguntar al catedrático.

-¿Se cantaba mejor antiguamente que se canta hoy?

-Para los “cantes” de hoy no se necesita el estudio que se necesitaba antiguamente. Antes, para cantar uno, se necesitaba ser “alguien”. Hoy cualquiera puede dedicarse al “cante”. Bien demuestra lo que digo el viejo Bermúdez, premiado en Granada, a quien, a, pesar de sus defectos, todo el mundo ha admirado en su arte, porque sabe vencer las dificultades que encierra el “cante” de la “caña” y “polo”.

-¿Cree usted entonces que el “cante” está hoy en decadencia”

-Lo que creo es que si los “cantes” que se cantan hoy tuvieran la importancia que los antiguos tenían no se hubiera llegado al desprestigio de hoy.

-Pero habrá usted visto que ahora artistas eminentes han dado gran realce a este arte.

-Eso es verdad. A Zuloaga y a Falla se les debe la gran importancia que tiene en estos momentos. Pero no me negará usted que es también una gran tristeza que tengan que venir tan ilustres artistas para darnos la mano y levantarnos de la decadencia en que habíamos caído. Es triste que no hayamos sido nosotros bastante para levantarnos. Cada día me explico menos (no hoy, que soy viejo, sino cuando era joven, igual) por qué se ha perdido el recuerdo del hermoso “cante” por “seguiriyas” de Curro Dulce, y, en general, todo el “cante” de Silverio Franconetti, como no sea por el temor a no poder vencer las grandes dificultades que tenían los “cantes” del uno y del otro. ¿Qué me dice usted de aquellas “serranas” y aquellas “cabales” de Silverio, y aquellas “soleares” de Paquirri?

En vista de que yo nada tengo que decir de todo eso, sigue mi buen amigo:

-Si ha cantado por estas cosas al viejo Bermúdez en el Reina Victoria de Sevilla, habrá podido ver el público la verdad de lo que digo. Claro que con los defectos que por fuerza ha de tener un hombre de setenta años y que no cantaba hace mucho tiempo.

-Y dígame; ¿de cuándo cree usted que arranca la decadencia del “cante” gitano?

-A mi entender, la causa principal de la decadencia fué el gran éxito de Juan Breva con sus malagueñas. El público se deslumbró, y se fué tras él, y olvidó con ingratitud los “cantes” pasados. Eso sí: para mí, Juan Breva, dentro de su plano, tenía mucho mérito. Vino luego el “Canario”, que con su “cante” delicioso apartó aún más al público de la idea del “cante” gitano. Y, por si faltaba algo, el exquisito “cantaor” Enrique el “Mellizo”, aun sabiendo cantar muy seriamente por “seguiriyas” y de una manera admirable por “soleares”, se metió de lleno en las malagueñas, y aunque las cantó como yo no he oído a nadie, abandonó el arte puro y se entregó a los gustos de la época.

-¿Y de usted no quiere hablarme?

-Pues yo, que en mis primeros años empecé a cantar por “seguiriyas”, tuve, con dolor, que abandonarlas (para el público se entiende) y seguir el gusto que habían creado Juan Breva, el “Canario” y Enrique el “Mellizo”. Y ya me tiene usted prisionero de las malagueñas. Por más que las malagueñas me hayan dado muchos miles (aunque ya no tengo ninguno), siento la añoranza de los viejos “cantes”, y cuando veo un viejo, como Bermúdez, cantando por lo antiguo, el corazón se me va tras él, porque yo soy un verdadero adorador de mi arte.

-¿Cómo empezó usted a cantar?

-Pues verá usted. Yo la primera vez que canté fué en Cádiz, el año 86, en la feria del Perejil. Iba a cantar “següriyas”, y cuando ya me había sentado al lado del gran Patiño vi entrar a Enrique el “Mellizo” y a su hermano Mangoli con varios aficionados inteligentes, y, la verdad, me dio miedo cantar por “seguárillas”, y canté malagueñas. Se puede decir que de allí arranca mi personalidad. Aquellos aplausos me llevaran a crear varios estilos de malagueñas. Silverio oyó hablar de mí, me conoció y me llevó el año 87 a Sevilla, a su célebre café.

Pregunto a Antonio Chacón qué me dice de los “cantaores” modernos, ya que ha hablado de los antiguos datos tan interesantes; pero veo que quiere rehuir Ía pregunta, y no insisto. Sólo me dice:

-Eso se ha de dejar a la consideración de los que los oigan.

Doy nuevo giro a la conversación con esta pregunta :-

-El “c a n t e ” m á s  p u r o, ¿cuál es?

-La “tona” y la “liviana” son lo más puro, porque tienen su ritmo propio, y no hay manera de salirse de él, ni más allá ni más acá.

Le pregunté su opinión acerca de los tocadores de guitarra, y me contestó:

-De los antiguos, el maestro Patiño para acompañar el “cante”, y después, Paco el “Barbero”, que fue de los buenos también. Pero superó a todos en ejecutar Paco el de “Lucena”, que, si no fué tan clásico como los otros, los superó en ejecución y armonía. Después vino otra etapa, que empezó por BorrulI y Javier Molina, también excelentes acompañantes, que recordaban a los tres maestros que he nombrado antes. Últimamente, “Habichuela”, el “Niño de Huelva” y Montoya. De los dos primeros le digo que valen mucho, y al último no soy yo el llamado a alabarle, porque es mi “tocaor”.

Con estas palabras dimos por terminada la conversación. Apuramos el penúltimo “chato”, y me pareció oír que el maestro musitaba una de sus creaciones:

“Rosa: si no te cogí,

Don Antonio Chacón visto por Bagaría

Don Antonio Chacón visto por el caricaturista Bagaría

al pie de un rosal dormí:

la rosa tuve por cama:

por cabecera un jazmín.

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17 Comentarios

  • toni garcia Escrito el 15 noviembre, 2009 20:45

    impresionante Manolo ..y deja claras muchas cosas Enhorabuena por el hallazgo

  • Manuel Bohórquez Escrito el 15 noviembre, 2009 22:38

    Desconocía que la habías recogido en tu blog el pasado día 5 de octubre, aunque alguna vez he entrado en él. Supongo que se habrá reproducido en alguna otra publicación más. No obstante, documentos como el de la entrevista de Chacón hay que darlos a conocer en todos los medios, por su valor histórico. Ya he rectificado lo de “desconocida”. Gracias, David.

  • Ramón Soler Díaz Escrito el 15 noviembre, 2009 23:08

    Estimado Manuel:

    En tu magnífico libro sobre Pastora Pavón (pág. 198), la genial cantaora viene a decir lo mismo que Chacón. Reproduzco las palabras que le dice al periodista Mariani:

    Pastora Pavón, a quien nadie discute el título de Emperadora del cante flamenco, nos dice:
    – Estoy conforme en que la “saeta” es popular, no flamenca. Pero aun admitiendo lo de “flamenco”, que no tiene razón de ser porque ese cante, ese estilo, nadie nos ha demostrado que haya venido de Flandes, ¡no le parece que la “saeta”, dentro de su línea melódica, ha de entreverarse con inflexiones y tercios de “seguiriyas” gitanas y de “martinetes”, por ejemplo!
    – Entonces, Pastora, usted cree que el cante gitano…
    – Yo creo firmemente que lo llamado flamenco es esencialmente, y por sus cuatro costados, puramente gitano. Por eso yo –y hablamos concretamente de las “saetas”- acentúo en la interpretación de las “saetas” cierto estilo gitano que desarrolla sus líneas dentro del marco melódico de la “saeta” popular, de la “saeta” musical, de la “saeta” que puede llevarse al pentagrama…

    La interesante entrevista que sacas hoy no estaba inédita Chacón ya que se publicó en un libro de varios autores editado con motivo del cincuentenario del Concurso de Granada, titulado “I Concurso de Cante Jondo (1922-1992)”, edición conmemorativa, Archivo Manuel de Falla, Granada, 1992.

    No estamos soñando. Aquí leemos expresiones y conceptos muy semejantes a los expresados por Antonio Mairena. Habla de cante gitano, de que la decadencia del cante actual proviene de la comercialidad de las malagueñas; se habla de los cantes “puros”; no se quiere opinar sobre los cantaores coetáneos [nota: Eso es una tendencia común entre artistas veteranos. Antonio España y Arcadio Espada le preguntaron a Mairena sobre los cantaores de la actualidad que escuchaba, y el maestro contestó: “No, de lo actual no escucho nada. Bueno, no es que no escuche, es que no me paro a… A mí siempre me ha gustado escuchar cantar aquellas ideas que estaban encima de las mías. He escuchado y escucho con atención al que he dejado atrás: Pastora, Manuel Torre, Chacón, Cojo de Málaga, Mojama, El Gloria… figuras que en un momento dado han subido por encima de mi inteligencia. Todos estos me provocaron una curiosidad por penetrar en este mundo que ellos concebían, y creo que aquí está el encanto de esto. El que se hace ahora es sobre la base de algo que yo ya tengo superado. Si escucho me alegra, pero no es comparable a esto otro, no tiene su interés” (también editado en “Anuario Flamenco”, 1988, p. 42).].

    Es sorprendente pero en esencia es lo mismo que decía Antonio Mairena. Pero nadie ataca a Chacón por esto. A Mairena sí. Quizás el pecado de Mairena consistió en que repitió estas ideas en muchos lugares de viva voz y -¡oh, gran atrevimiento!- por escrito. En cambio las opiniones de Chacón o Pastora, que prácticamente son idénticas, se conservan en muy pocas entrevistas. Parece que para muchos, no para nosotros, el cantaor sólo debe cantar, pero no aventurarse a la buena de Dios por los exclusivos predios del flamencólogo, que es el autorizado a opinar, a clasificar, a sentar cátedra. Aun así hay una pequeña diferencia, que si Chacón amaba los cantes de su maestro Silverio no los grabó. Desaprovechó la oportunidad repitiendo muchos estilos y letras en su discografía. Por el contrario Mairena, que –en verdad, sin razón- no hablaba tan bien del sevillano, guardó un espacio importante en su obra sonora para los cantes de Franconetti: las cabales, un estilo de soleá, la caña y el polo, livianas y serranas.

    Desgraciadamente el flamencólogo José Blas Vega no conocía la citada entrevista o, quizás, no le convino incluirla en su documentado libro “Vida y cante de Don Antonio Chacón”, donde malgasta demasiadas páginas denostando a Mairena para ensalzar a Chacón, cosa innecesaria. Ambos Antonios, el de Jerez y el de Mairena, han sido quizás los cantaores que con su magisterio y compromiso con el flamenco han hecho más por la dignificación del arte que amaban. Lo importante es lo que ellos hicieron en el flamenco y por el flamenco, no tribales sectarismos que nada aportan a este arte.

    Dice Siurot:

    Yo era un niño, y en el establecimiento de veterinaria de mi buen padre, había fraguas, y en ellas muchas veces herreros gitanos, que mientras forjaban la herradura, cantaban… Por eso a mí me molesta la juerga flamenca, me gusta cordialmente el buen cante porque lo aprendí hace más de 50 años en las fraguas de mi padre. Es decir, el cante gitano y el no gitano, los aprendí en el trabajo, y no en las francachelas.

    Un cordial saludo y perdona por haberme alargado demasiado.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 15 noviembre, 2009 23:18

    Ya me habían dicho esta misma tarde que la entrevista se publicó en 1992 y también en vuestro libro Los cantes de Antonio Mairena, que no tengo. De todas formas, ahora llegará a otras personas, porque creo que toda información es poca para que sepamos mientras más mejor sobre el flamenco.
    Gracias, compañero.

  • Carmen Arjona Escrito el 16 noviembre, 2009 00:36

    Véase cómo los iguales se encuentran. No me extraña que coincidan dos maestros que siempre han buscado la perfección, a riesgo de la dificultad que entrañe atisbar a alcanzarla. Me complazco cada vez que leo comentarios de cantaores “antiguos” que decían frases que hoy suelo escuchar en boca de otros “modernos”, sean cantaores o aficionados. ¿Quién puede negar que la complejidad y la diversidad del cante viene dada por las aportaciones de unos y otras? Todo cambia pero el debate permanece. A mí, si se me permite decirlo, lo que me da un susto mu grande es que cada cambio no aporte una mijita más a este arte. Cambios sí, cambios no. Estoy convencida de que, mientras haya debate, el flamenco no corre ningún peligro, porque en sus entretelas el cante es de lo más peleón. Gracias por enviarme el enlace a esta noticia. Un puñado de besos grandes.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 16 noviembre, 2009 01:10

    Gracias a ti, Carmen. Espero que te conviertas en una asidua a lagazapera. Conozco a muy pocos aficionados con tu calidad.
    Un beso.

  • Juan Román Escrito el 16 noviembre, 2009 08:59

    Manuel, son tan interesantes tus articulos sobre páginas desconocidas, pero esenciales, del flamenco, como tu aliño de aceitunas ó tu defensa sobre los animales en nuestra tierra. Muchos seremos, seguro, los que nos sentimos cercanos a ti. Saludos a compás.

  • Juan Castañeda Escrito el 16 noviembre, 2009 10:55

    Mi más cordial enhorabuena por esta aportación. Pienso que nadie debe molestarse porque se vuelvan a publicar documentos de tanta importancia. Si otros lo hicieron anteriormente, felicitaciones para ellos!. Es preferible, en etos casos, la reiteración que el desconocimiento. Por otro lado es imposible conocer todo lo que se ha publicado a lo largo de los tiempos. Yo mismo desconocía esta entrevista al “Papa del Cante” y supongo que como yo otros muchos.

  • Pedro Madroñal Escrito el 16 noviembre, 2009 12:56

    No deja de ser curioso, que los propios maestros, los iniciadores de corrientes estético-filosófica, (si se me permite el binomio), dejen en mal lugar a sus seguidores más acérrimos. Resulta que Chacón reivindica el cante, como gitano, y los estilos seguiriyeros y soleaeros como los genuidos y aunténticos palos flamencos, y Mairena en su última monumento a la soleá, grabada, y que tanto a dado que hablar, empieza acordándose de Silverio, el gran mixtificador del flamenco!!! Los que no somos ultras o fan de nadie no tenemos que tragar saliva ante este tipo de datos.
    Ah! Otra cosita. ¿Alguien podía exponer alguna teoría sobre la continua afirmación sobre la decadencia del cante que venimos leyendo o ecuhando desde los primeros escritos relacionados con este singular arte? Llevamos alrededor de dos siglos de flamenco y tres de decadencia. Yo tengo una posible explicación que versa alrededor de el egocentrismo que acompaña a la mayoría de artistas, la continua evolución y el concepto idealizado de pureza. De todas formas espero que alguien se anime y lance su teoría sobre este percepción perenne de los flamencos sobre su propio arte. Saludos.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 16 noviembre, 2009 14:45

    Sabía que la entrevista a Chacón crearía debate. Eso es bueno. No obstante, eviten comentarios excesivamente largos y, sobre todo, enlaces, salvo por algo muy importante o imprescindible. Yo procuraré hacer lo mismo. El blog es mío pero pertenece a un periódico, el Correo de Andalucía, en el que escribo muchas cosas que no aparecen aquí. Esto me desborda por completo, pero procuraré no defraudar a nadie.
    Amigo Madroñal. Tú has dado en la diana sobre la decadencia perenne del flamenco. Escribiré sobre ese tema, aunque lo he hecho alguna vez en El Corre.
    Gracias a todos.

  • Estela Zatania Escrito el 18 noviembre, 2009 11:21

    En lugar de buscar motivos ocultos de porqué han dicho tantos que el flamenco está en decadencia, aceptemos que la abundancia de testimonios de personas con criterio indica un consenso, y una inevitable realidad.

    Aunque siempre habrá quien falsifique sus impresiones para vender alguna filosofía determinada, la mayoría de los que nos dedicamos a esto, nos esforzamos para reflejar nuestras verdaderas experiencias e impresiones de la manera más fidedigna. Si cuando yo empecé, escuchaba a Pastora, Tomás, Fernanda, Mairena, Chocolate, Terremoto y otros de ese nivel, y si ahora miro a mi alrededor y por mucho que me gusten algunos actuales, no veo ese nivel, no tengo más remedio que decir, sin miramientos, que el flamenco decae.

    Mi generación ha logrado (por los pelos) aceptar la dramática evolución que ha traído Camarón, así que no es cuestión de nostalgia ni de conceptos idealizados. Todo aficionado, desde el gitano que nace en Santiago hasta el esquimal en Alaska, tiene ese momento definitorio cuando el flamenco le llega y se instala en su psique. A partir de ese momento, se pasa el resto de la vida buscando duplicar aquella experiencia casi religiosa.

    Año tras año los que somos adictos al flamenco bajamos el listón sensiblemente, porque la alternativa de dar la espalda al flamenco es punto más que imposible.

    Gracias Manuel por este sitio que se ha convertido en el más interesante y dinámico para el flamenco.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 18 noviembre, 2009 14:23

    Gracias, Estela. Tienes una gran habilidad para explicar tus ideas, con las que estoy de acuerdo. El cante bueno ha estado siempre en decadencia, como lo está hoy en día. Aunque esto depende de la mentalidad y la preparación de cada uno. Ahora le han dado el Grammy Latino a la Niña Pastori por su último disco. ¡Al mejor álbum flamenco! Cualquiera puede pensar que el cante está mejor que nunca. Nunca le van a dar un premio así a Fernando el de la Morena. Cada vez que lo escucho digo: “¿dónde está la decadencia?”.
    Besos.

  • Pedro Madroñal Escrito el 18 noviembre, 2009 16:29

    Estela, aunque comparto algunos de los razonamientos que expones, y en parte, el tono pesimista al que nos lleva el panorama actual, permíteme que rebata algunas cosas.
    Los artistas que nombras van desde Pastora que graba recién estrenado el siglo XX hasta Chocolate que gana un gramy empezado el XXI, tendremos que esperar a que llegue el XXII para establecer una comparación.
    Soy de tu misma opinión, y que ya leí, creo, en Luces y sombras de Bonald, sobre la continua búsqueda de ese momento mágico que alguna vez te hizo sentir el grito flamenco y el que parece que te esquiva cuando está todo a tu favor. Claro está que en ésto influye sobremanera tu estado psico-social o anímico en el momento justo de esa comunión con el arte. Ejemplo, el llanto a aparecido en mi cara en varias ocasiones con el flamenco de culpable, el taranto “Que ya no puedo más” lo tengo grabado por fosforito, un grande, en varias ocasiones, sin embargo, “Castulo”, semiprofesional, lo interpretó sentado a mi lado en un almuerzo llegando a activar esa fibra, del alma, del corazón o de las tripas, que sé yo.
    Yo soy de la generación Camarón, incluso posterior, pero me hieren mucho más los cantaores que nombras, todos desaparecidos. Y además, Meneses, Linares, El Torta, Calixto, Poveda, Morente, Tomasa, Lebrijano…pero abrá que esperar que se mueran para darle la importancia que tienen, por ese culto al difunto que caracteriza a nuestro pueblo.
    Realmente, pienso que no atrevesamos un buen momento, pero existen “brotes verdes”, bastantes.
    Me encanta poder dialogar con afionados de tu altura, Zatania, aunque sea por internet, ya te salude en el congreso de Mairena y te vuelvo a felicitar por tu labor alrededor del flamenco, siempre pones cordura en lo que haces, un saludo.

  • jose Escrito el 23 noviembre, 2009 17:54

    el origen del flamenco es 100% gitano.

  • Manuel Bohórquez Escrito el 23 noviembre, 2009 18:04

    ¿De todo el flamenco o sólo de los estilos gitanos? ¿Podría argumentarlo?

  • Manuel Escrito el 27 diciembre, 2009 01:40

    En principio, de todo el flamenco, podría decirse siguiendo la teoría de Manuel de Falla. Si las seguiriyas gitanas son de origen gitano y los demás cantes tomaron de ellas algunas de sus características, deríamos decir que todo el flamenco es de origen gitano. Esta afirmación habría que matizarla tal como lo hizo Antonio Mairena: el flamenco es, ANTE TODO, andaluz, pero, sin la aportacón gitana, sencillamente no sería flamenco, sería solamente andaluz. Si Silverio aprendió de los gitanos las soleares, las siguiriyas, las cañas, los polos, las rondeñas, las jaberas, las malagueñas, las tonás, las livianas y los martinetes, según él mismo afirmó, ¿por qué ese empeño en eliminar de un plumazo toda aportación calé? Me temo que por un complejo de inferioridad que se transforma en complejo de superioridad. Vamos, digo yo.

    Esta página me parece estupenda por la humanidad que se desprende de su autor. Gracias.

  • lagazapera Escrito el 27 diciembre, 2009 11:06

    Por mucho que se empeñen los gitanistas, el flamenco no es creación gitana, al menos todo el flamenco. Ahora, sería un error negar la importancia y la influencia de los gitanos en la gestación de este arte. Yo, al menos, no lo he hecho nunca ni me atrevería a hacerlo. Entre otras cosas, porque me encantan los artistas gitanos; por eso le escribí un libro a Pastora y otro a su hermano Tomás.
    ¿Usted cree que Silverio lo aprendió todo de los gitanos, hasta los palos no gitanos? Yo no me lo creo. ¿No quedamos en que, según Mairena, los payos no entraban en las fiestas de los gitanos? ¿Cómo aprendieron, entonces, los payos? Agujetas dijo que su padre no le enseñó nada, “porque el gitano no enseña a nadie”, dijo Manuel. Yo soy más bien de la teoría de que el gitano asimila la música andaluza y la hace suya, como les ha ocurrido en Rusia o Hungría, por ejemplo. Sus condiciones para el teatro, el cante y el baile, son innegables y dominan el género andaluz de una manera maravillosa, con una naturalidad increíble que nos emociona. Y, sobre todo, conserva la tradición mejor que los propios andaluces. No sólo el flamenco: la forma de vestir, algunos comportamientos sociales, el habla, etc.
    Si pudiera demostrarse que todo el flamenco es creación gitana, yo no tendría ningún problema en aceptarlo. ¡Faltaría más!

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