¿El año de Manuel Vallejo?

Al cantaor Miguel de Tena

Manuel Vallejo el día que recibió la Llave de Oro del Cante, en 1926

Manuel Vallejo el día que recibió la Llave de Oro del Cante, en 1926

El año que acabamos de comenzar puede ser el de Manuel Vallejo porque se conmemorarán los cincuenta de su muerte, ocurrida el 7 de agosto de 1960 en el Hospital Central de Sevilla. No es cualquier efemérides, sino la del óbito de uno de los cantaores más importantes de la historia del cante flamenco, segunda Llave de Oro y una discografía de pizarra sin parangón entre los artistas de su tiempo. Su obra discográfica va a ser reeditada al completo, seguramente este mismo año y por la empresa sevillana Fonotrón, lo que es siempre una garantía de buen sonido y una completa documentación.

Si se analizara de forma objetiva, sin apasionamientos ni prejuicios sanguíneos y de tipos de voces, la calidad y el dominio de este artista sevillano, podríamos llegar perfectamente a la conclusión de que no ha habido uno más completo que él. Exceptuando la Niña de los Peines, que fue un caso aparte. A Manuel Jiménez y Martínez de Pinillos, que así es como se llamó en realidad este genio del cante andaluz, le tenían cariño todos los estilos, por muy difíciles que fueran. En todos los palos tuvo una altura de interpretación extraordinaria; pero en algunos, como las bulerías, las saetas, los tangos, las tarantas, las granadinas y los fandangos por soleá, el de la calle Padilla se fue de este mundo sin que le movieran la silla.

Fue el más grande durante cuarenta años, cuando ser grande era muy difícil porque había muchos grandes del cante en su época: Marchena, Pastora Pavón, Manuel Torre, el Niño de Medina, Manolo Caracol, Tomás Pavón, El Gloria, Juanito Mojama, el Cojo de Málaga, José Cepero, Pepe Pinto, El Carbonero y El Sevillano, entre otros. Después de llevar cincuenta años enterrado, Manuel Vallejo sigue siendo un gigante del cante. Hoy quizá más que cuando murió, porque algunos se han preocupado en rescatar su obra del olvido más absoluto, como los aficionados Manuel Centeno y Manolo Cerrejón. Pocos discuten hoy la enorme calidad de este cantaor portentoso, que vivió siempre como le dio la gana, ganando todo el dinero que quiso y dilapidándolo cómo y donde le apeteció. Al final de sus días pagó las consecuencias, como les ocurrió a algunos de sus más célebres compañeros del arte.

Calle Padilla donde nació Manuel Vallejo, en 1891.

Calle Padilla donde nació Manuel Vallejo, en 1891.

Nació el genio a las 12 horas del día 15 de octubre de 1891, en la casa número 1 de la barreduela de Padilla, callejón de San Luis, en el corazón de uno de los barrios más flamencos de Sevilla, como es el de San Marcos. Fueron sus padres doña Manuela Martínez de Pinillo y Varas y don Manuel Jiménez Vallejo, sevillanos e hijos también de sevillanos. Sin embargo, el propio cantaor confesó alguna vez haber nacido en Sanlúcar de Barrameda:

Me precio de ser gaditano, no faltaba más, pero el mundo entero me ha convertido en sevillano.

¿Por qué le dijo esto a Anselmo González Climent? Cosas de Vallejo, que fue siempre una persona con mucha chacota. No obstante, es cierto que en su infancia tuvo bastante relación con el pueblo de Sanlúcar debido a la profesión de su padre, la de pescadero, con puesto en el Mercado de la Feria. Parece ser que veraneaban en esta ciudad gaditana. De niño vivió un ambiente totalmente flamenco, dado que en su familia gustaba este arte. Con 15 años de edad ya actuaba en el Kiosco de Pinto, que estuvo en la Alameda de Hércules, alternando con la Niña de los Peines, su hermano Tomás, Currito el de la Geroma y otros de la época. Comenzó a tener ya algunos problemas en la garganta, quizás de cantar tanto en pleno desarrollo. En este establecimiento, por ejemplo, cantaba seis o siete horas diarias, desde la caída de la tarde hasta las doce de la noche, por siete pesetas diarias. Si a esto unimos que también cantaba en las veladas de los barrios de Sevilla y en las ferias de los pueblos, comprenderemos por qué tenía esos problemas de voz, que volvieron más adelante, a finales de los años veinte, cuando ya se había convertido en una de las primeras figuras del cante.

La primera vez que aparece Manuel Vallejo, con este nombre, en un cartel fue el 5 de junio del año 1919, en un beneficio que se le organizó a Antonio Silva El Portugués en el Salón Variedades de Sevilla, que estuvo situado en la calle Trajano, con otra entrada por la calle Amor de Dios. Aquí compartió cartel con el Cojo de Málaga, Fernando el Herrero, las hermanas Pompi, el Niño Gloria -hermano de las anteriores-, El Colorao de la Macarena, los guitarristas Antonio y Manolo Moreno, Pepillo el Jerezano, Currito el de la Geroma y otro debutante, Manolito el Carbonero, que no era El Carbonerillo de la Macarena, como algunos han pensado, sino el Niño Ricardo. Y al baile, Francisco León Frasquillo y Antonio García, del que poco se sabe.

Manuel Vallejo y Niño Ricardo. Al baile, la Niña de los Peines. Sevilla, 1933.

Manuel Vallejo y Niño Ricardo. Al baile, la Niña de los Peines. Sevilla, 1933.

Entrados los años veinte, el cantaor se plantea grabar sus primeros discos, que hace para la casa Pathé en 1923, con Ramón montoya a la guitarra. Su fama creció como la espuma en todo el país, siendo reclamado en ciudades como Barcelona, donde estuvo más de cinco años consecutivos, aunque en todo este tiempo vino muchas veces a Sevilla, sobre todo en Semana Santa, porque muy pronto comenzó a ser considerado como un fenómeno del cante por saetas, compitiendo en los balcones con la Finito de Triana, la Niña de los Peines, Manuel Torre, Manuel Centeno y el Niño Gloria. En 1925 consigue en Madrid la Copa Pavón. Concretamente la noche del 24 de agosto, en el Teatro Pavón, de la calle Embajadores. Acompañado a la guitarra por Ramón Montoya, el más grande de la época, el sevillano tuvo que competir con cantaores de la talla de Manuel Escacena, el Cojo de Málaga y Pepe Marchena, entre otros. El jurado, que estuvo presidido por don Antonio Chacón, le concedió el trofeo sin titubeos, siendo Chacón el encargado de entregárselo. Se cuenta que al día siguiente, en una fiesta que Vallejo organizó en Villa Rosa para celebrar el premio, Chacón le dijo que se la había dado a él porque la merecía, pero que La Vieja -así llamaban a Marchena- ganaría más dinero que él. Y no se equivocó.

Aquella noche lloré de alegría, se lo juro; no fue sólo por el hecho del triunfo viéndome victorioso entre tantas eminencias como allí se habían presentado, no. Fue, también, por recibir la Copa de manos del propio don Antonio Chacón (que en santa gloria se halle), al que siempre consideré como el mejor de los cantadores; fue al verme aclamado por el público de Madrid, al que tanto respeto tenía y tengo, el que puesto en pie, en una masa imponente, me vitoreaba; el público de Madrid, al que tanto quiero desde entonces y al que debo no sólo las emociones de aquella noche imborrable, sino que también el que, desde aquel día y gracias a él, empecé a ganar sueldos fabulosos con los que nunca había soñado. Mi nombre sonaba hacía ya mucho tiempo y tenía la suerte de entusiasmar a todos los públicos donde me presentaba pero, hasta entonces, no se le había ocurrido a ningún empresario el ofrecerme sueldos de mil y mil quinientas pesetas por función.

De alguna manera, Manuel Vallejo se había convertido en el cantaor de la capital de España. Sólo él podía llenar un teatro durante un mes, como hizo varias veces en el Maravillas y el Romea, entre otros. Aprovechando su tirón para el público, los empresarios del Teatro Pavón organizaron de nuevo el Concurso de la Copa Pavón en 1926, pero en esta ocasión le salió un duro competidor, el también sevillano Manuel Centeno, sobre todo en el cante por saetas. El jurado se decantó en esta ocasión por Centeno, a pesar de que gran parte del público mostró su desacuerdo en favor del madrileño Angelillo, que empezaba a cantar. Fue entonces cuando, en desagravio, los avispados empresarios del teatro madrileño decidieron darle a Manuel Vallejo la segunda Llave de Oro del Cante, aprovechando que siguió cantando en este lugar en compañía de Manuel Torre, y para competir con el Teatro Romea, donde Manuel Centeno triunfaba todas las noches con sus inigualables saetas. Invitaron también a otros cantaores, como José Cepero, Angelillo, Manuel Escacena y el Chata de Vicálvaro, para darle categoría al acto. Y el día 5 de octubre, con todas las entradas vendidas, Manuel Torre le hizo entrega del galardón al genio sevillano en presencia de todos los artistas, que aceptaron el hecho con gran compañerismo y entusiasmo. Lo mismo que el público madrileño, pues no se escuchó ni una sola voz discrepante en el teatro.

Palanca, en el centro, con unos parientes. Fue uno de los rivales de Vallejo, aunque nunca tuvo su altura artística.

Palanca, en el centro, con unos parientes. Fue uno de los rivales de Vallejo, aunque nunca tuvo su altura artística.

Convertido en la primera figura del cante, en leal competencia siempre con el Niño de Marchena y la Niña de los Peines, siguió grabando discos todos los años y llenando teatros allá donde iba contratado. Le comenzaron a llamar el Fleta del Cante, en honor del gran tenor aragonés, del que fue muy amigo. Esto no pasó inadvertido para el famoso representante Vedrines, que en 1928 creó el espectáculo más importante de su vida como empresario. Como no podía ser de otra manera, además de a don Antonio Chacón y la Niña de los Peines, Vedrines contrató a Manuel Vallejo, el cantaor más taquillero de la época. Hasta la llegada de la Guerra Civil de 1936, el maestro sevillano tuvo una dilatada carrera artística, ganado “buenos sueldos”, como él solía decir, y grabando muchos discos, que también le reportaron grandes beneficios económicos. Cuando estalló el conflicto bélico que enfrentó a los españoles durante tres largos años, se encontraba encabezando una compañía con cantaores de escaso renombre como el Niño de Fregenal, la Niña de Santa Cruz, el Niño del Japón, el guitarrista Manolo de Huelva y los cómicos Paco Senra y Regadera.

Tras el parón de la guerra, con cincuenta años cumplidos, otra vez a los escenarios, ahora con compañía propia y espectáculos como El sentir de la copla y Seguiriya gitana, entre otros, o trabajando en compañías de otros artistas, como la de Juanito Valderrama, quien nos dice de él:

Cuando ya apenas si lo contrataban, lo llevé en mi compañía por el puro placer de cantar con él. Algunas veces ganaba más que yo, si la cosa se daba mal, porque yo le tenía mucha admiración y sabía su gran sentido de la dignidad artística. Para mí ha sido el más largo, el mejor de todos.

Grabó sus últimos discos en 1950, para el sello Columbia y con la guitarra de Paco Aguilera. Con sesenta años, el cantaor sevillano era aún capaz de cantar tarantas como Tú la joya y yo el joyero, o saetas como De rodillas. Pero aquí comenzó su declive, y en los últimos años de su vida se vio olvidado y solo, puesto que nunca se casó. Se le podía ver todas las mañanas en Las Maravillas, en plena Alameda de Hércules, contemplando con nostalgia un paisaje urbano que lo vio crecer y hacerse artista. La mañana del 1 de agosto de 1960, según relata su biógrafo y amigo, Manuel Centeno Fernández, se sintió mal y tuvo que ser ingresado en el Hospital Central de Sevilla, sede hoy del Parlamento de Andalucía. Seis días después, el domingo 7 de agosto, dejó de existir como consecuencia de un ictus apopléjico, a la edad de 69 años. Fue enterrado a la mañana siguiente. Sobre su féretro iban coronas de Pastora y Pepe Pinto, y de algunos amigos y compañeros, de los pocos que conservaba.

Ojalá este año el cantaor sea recordado y tengamos su discografía al completo, actualizada y analizada, para que las nuevas generaciones sepan quién fue este genio. No tenemos muchas esperanzas de que así sea, por la crisis y, sobre todo, porque don Manuel Vallejo no suele entrar mucho en los planes oficiales de la cantelogía patria.

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23 Comentarios

  • El Carbonerillo Escrito el 31 enero, 2010 11:37

    Querido Manolo,

    Hace ya algunas fechas que en tu página de El Correo lanzaste una idea que a mi juicio me parecía atractiva y justa a la vez, y era la de levantar una imagen del cantaor Manuel Vallejo y colocarla en la capital, aunque sea a colecta, a la cual me uno desde este momento. Y es imcomprensible que la ciudad de Sevilla no rinda homenaje a tan gran figura del cante flamenco, poseedor de una de las llaves del cante flamenco, primer y único sevillano capitalino en tenerla. Por contrario contamos en nuestras calles con un busto de Antonio Mairena, gran cantaor y llave de oro del cante, pero que era nativo de Mairena del Alcor. No es que diga que éste último no se la mereciera, que sí, sino que ¿porqué a éste sí y a Vallejo no?.

    Por encima de los gustos y del poder establecido (mairenista), debe primar las obras de las personas y a Manuel Vallejo se le deben unas pocas en esta ciudad.

    ¿Cuánto vale un monumento para Vallejo?, se habre una cuenta y a poner dinero, le hacemos el monumento, nos vamos al ayuntamiento de Sevilla y lo plantamos en la puerta. Ea¡¡ a ver si encima lo tiran. En algún lugar tendrán que ponerlo.

    Y sino pues que se lo damos a Madrid o a Ruecas (Badajoz) donde seguro le darán más valor a su obra que en nuestra capital.

    Esto hay que moverlo¡¡¡ VIVA VALLEJO, Y VIVA EL CANTE ANDALUZ¡¡¡

  • El Carbonerillo Escrito el 31 enero, 2010 11:43

    A lo mejor es que no quieren darle mucho bombo porque la llave de oro se la dio en mano Manuel Torre…

  • Lagazapera Escrito el 31 enero, 2010 18:07

    Amigo Carbonerillo, ojalá hubiera más gente como tú. Pero no abundan los aficionados dispuestos a lo que sea con tal de ver a Vallejo en bronce en alguna placita de Sevilla. En efecto, abrí el debate en El Correo y sólo tú y otras cinco o seis personas más mostrasteis interés. Mairena tiene un monumento en Sevilla porque así lo quisieron sus amigos mairenistas; y porque es el cantaor del socialismo andaluz, como ya he dicho en otras ocasiones. Claro que lo merecía, quizá más que nadie, por lo que hizo por el cante. Vallejo también lo merece, y seguiremos dando la lata hasta que alguna institución dé la cara.
    Un abrazo, compañero.

  • Gualberto Escrito el 31 enero, 2010 18:18

    Buena reseña la de Vallejo y muy simpático “el desnudo del ático”. Siempre debería ser el año de Vallejo… Un día estaba yo en una fiestecita de Navidad en casa de un amigo, a punto de irme a mi casa pues eran las tantas de la noche, cuando llegaron otros amigos y me cogieron ya saliendo por la puertta. me dijeron que me quedara aunque solo fuera para escuchar el fanddango de Vallejo, que lo hacía uno de los que acababan de llegar. Le dije a mi mujer y a mis hijos que se quedaran un momentito. Cuando escuché el fandango le dije otra vez a mi mujer. “es mejor que se vayáis vosotros pues esto va a ir para largo”. Nunca había oído nada igual. No sé si podría describir la sensación que sentí: es indescribible…Quizás si lo escuchara otra vez.
    Un abrazo

  • lagazapera Escrito el 31 enero, 2010 18:25

    Gracias, Gualberto. Fíjate si llegas a escuchar al propio Vallejo, aunque no sé si alguna vez tuviste esa suerte. A mí me encanta Vallejo, era un monstruo, con unas condiciones musicales naturales, que era capaz de hacer virguerías con los tonos. Mi pena es que no tengo cualidades para cantar sus cosas. En cambio, el cante de Mairena lo tengo más fácil. ¡Qué cosas!
    Por cierto: ¿dónde pondríais el monumento que queremos algunos?
    Yo lo pondría en alguna placita de San Marcos, de pie y agarrao a una silla de aneas. Es que soy muy clásico para estas cosas…

  • Ángel Vela Escrito el 31 enero, 2010 19:26

    Quizás se perdiera la ocasión en aquel 1991; el inolvidable Manolo Centeno y Torres Macarena no pudieron hacer más y ya recordarás lo que hicieron, el más grande homenaje del que quedaron libros, discos, un catálogo de exposición (del que me encargué, y fue un honor) y dos semanas de actividades varias en la peña. No se hizo entonces; era el centenario de su nacimiento. A ver si ahora es posible. Me adhiero a la idea con el mayor entusiasmo.

  • Alfonso Escrito el 31 enero, 2010 19:38

    ¡QUE PALIZA CON MAIRENA! si siempre es el punto de referencia comparativo, será por algo. Por mucho que lo quisiera el socialismo, nada sería sin sus méritos artísticos. Porqué no esperamos al centenario de su nacimiento como se ha hecho con Caracol y Mairena. Y que conste que reconozco los meritos de Vallejo; pero por esta regla de tres, celebremos los centenarios de nacimiento o muerte y los cincuentenarios de muerte de tantos y tantos que han engrandecido la música flamenca. YO ME APUNTO. Supondría la oportunidad de difundir la historia de este arte.
    Gracias.

  • Lagazapera Escrito el 31 enero, 2010 19:53

    Ángel Vela tiene razón: en aquél centenario se hicieron cosas importantes, pero el tema del monumento quedó pendiente. Fue en 1991, año de vacas gordas. O sea, amigo Alfonso, que no hay que esperar al centenario de Vallejo, porque ya fue.
    He dicho que Mairena merecía ese monumento, de los muchos que tiene, amigo Alfonso. Y tienes razón: Mairena siempre está presente, y por algo será…

  • Faustino Escrito el 31 enero, 2010 21:43

    Gracias por la estupenda semblanza de quien fue uno de los más importantes músicos del siglo XX español. Si el flamenco estuviese considerado como merece (parece mentira que en 2010 aun siga siendo relegado por la cultura oficial) Vallejo sería modelo de afinación, compás, buen gusto, jipío único y recreador memorable de todos los estilos. Saludos

  • El Carbonerillo Escrito el 31 enero, 2010 22:22

    Manolo, ve a esta dirección web que tiene la foto de la entrega de llave de Manuel Torre a Vallejo, supongo que la la conocerás (que iluso); !!Qué gran significado tiene esa foto¡¡

    http://usuarios.multimania.es/flamencoviejo/

    Cuando estés en ella fíjate también en la discografía que tiene arriba a la izquierda con 115 cantes en pizarra.

  • Lagazapera Escrito el 31 enero, 2010 23:51

    De nada, maestro. Qué mejor monumento al genio sevillano que este comentario tuyo, o sea, de quien sabe tanto de flamenco, de música, de historia, de arte…
    ¡Viva Galicia y viva Cádiz! Y Vallejo…

  • Carmen Arjona Escrito el 1 febrero, 2010 22:00

    A Sevilla le ha dado por poner estatuas de bronce por todas partes. Tanto es así que como no despabilen se queda Vallejo sin plaza donde situarse. Su barrio es un sitio magnífico, no sea que se lo lleven a las Tres Mil como a los Trianeros. Saludos.

  • lagazapera Escrito el 2 febrero, 2010 00:35

    Creo que hay demasiadas estatuas, en eso llevas razón. Si no recuerdo mal, en lo que nos toca a nosotros, Mairena, Pastora Pavón, Caracol, Pastora Imperio y el Niño Ricardo. Hay que poner a Silverio en la Alfalfa y a Vallejo en su barrio. Y después esperar cien años a ver lo que sale de nuevo.
    Felices sueños, amiga.

  • Pedro Madroñal Escrito el 2 febrero, 2010 12:36

    Las efemérides, visto lo visto, es una oportunidad buena para reivindicar algunas de las injusticias que el grueso de los aficionados consideramos perpretadas con artistas de la talla de Manuel Vallejo, un verdadero músico irrepetible. Este año se debieran retomar algunas de las propuestas que durante el centenario de su muerte no se llevaron a cabo. El caso de Mairena, objetivamente, no solo debiera de tener un busto en Sevilla o una estatua en Mairena, teniendo en cuenta la cantidad de contribuciones que hizo al flamenco y a muchas localidades, a todos los niveles, aunque errando en algunos conceptos, ningún artista contribuyó tanto a la promoción, creación, revalorización….en la historia del flamenco. Lo del gusto por su arte ya es otra cosa. Manuel, el poder socialista llega a Andalucía y a España en 1982, por lo que convivieron durante un solo año Mairena y el socialismo, muere en el 83. El cantaor tenía la llave y hacía uso de ella hacía dos décadas y toda su discografía a exepción de “Elcalor de mis recuerdos”, se habían convertido en la base del flamenco clásico, antes de la primera elección autonómica. Más bien me inclino a pensar que el poder establecido hizo uso de la imagen y el simbolismo de Mairena para crear identidades y demás estrategias políticas. De lo que se trata es de exaltar las cualidades artísticas de Vallejo y desde luego darle su sitio en la capital hispalense junto con los demás dioses del olimpo flamenco, Pastora, Caracol…Un fuerte abrazo, compañero.

  • lagazapera Escrito el 2 febrero, 2010 12:47

    Evidentemente, Mairena murió un año después de que llegaran los socialistas al poder. Llegaron a tiempo de nombrarlo Primer Hijo Predilecto de Andalucía, algo que nunca se había hecho por ningún artista flamenco. Después de fallecer, los mairenistas socialistas siguieron haciendo cosas por Mairena, como sus obras completas, que costaron una millonada. Hombre, el socialismo ha hecho mucho por el Maestro y nada por otros grandes del cante. Eso es incuestionable. Nadie discute que lo merece, pero con el dinero público hay que ser más abierto. La Agencia del Flamenco ha recibido la propuesta de editar la obra completa de Chacón y nadie hace ni puto caso. A mí eso me revela, claro.
    Un abrazo, amigo.

  • Emilio Jiménez Díaz Escrito el 4 febrero, 2010 22:23

    Ya sabes que me he unido a tu idea del 50 aniversaio de la muerte de Manuel Vallejo. Los planos originales del monument que se le iba a poner en Sevilla, por idea de Manuel Centeno los tengo yo. El ayuntamiento de entonces nos lo tiró varias veces para atrás. Lo de siempre.
    Un abrazo: Emilio

  • Lagazapera Escrito el 4 febrero, 2010 23:33

    Se agradece el apoyo, compadre y maestro. Sé lo que luchaste por ese monumento, y a lo mejor estamos predicando en el desierto. Habrá que mover lo que sea este año. Un abrazo.

  • Luis Chacón Escrito el 30 mayo, 2010 22:59

    No somos 5 ó 6 aficionaos desperdigaos…¿Cuánto cuesta?,esto es algo concreto. Por qué no nos hacemos competentes en ello y tiramos con la idea.
    A alguien se le caerá la cara…pero lo importante es que ese monumento,como otros,esté donde corresponde,Sevilla.

    • lagazapera Escrito el 30 mayo, 2010 23:01

      Vaya, lo veo interesado de verdad en Vallejo. No es sólo lo que cueste, sino todo el papeleo, la burocracia. Pero habrá que pensar en crear una especie de comisión.
      Un saludo.

  • Luis Chacón Escrito el 31 mayo, 2010 22:11

    Claro que sí.Los sevillanos que cada día pisáis la peña Torres-Macarena hace ya un par de décadas que debísteis “moverlo”.Con redactar no logramos nada más que mitigar el cabreo.Pero desde aquel cercano 1991, Cerrejón, Centeno, Valderrama y hasta el Niño de Peñarrubia,qué elemento, han desfilado en el intento y nada hasta hoy.Han pasado lustros,unos se han ido,como Abadía,Orozco o Calixto Aries y otros están aburridos con esta retahila sin fin. A la postre Vallejo sigue ahí, en el limbo de la Alameda.
    NO!Hagámoslo!¿Papeleo? No importa esperar tres o cuatro años más…pero ALGO más que ideas. Y como no quiero repetirme, sois los de ahí quienes debéis inflar las naves.
    Un saludo amigo.

    • lagazapera Escrito el 31 mayo, 2010 22:24

      Si el monumento va a servir para que hagan con él lo que han hecho con los de Caracol y Pastora, será mejor que no se lo hagan. ¡Ay, Sevilla!

  • Luis Chacón Escrito el 31 mayo, 2010 22:21

    No se trata de dar nombres, pero seguro que Calixto Sánchez,Luis de Córdoba y media docena más de figuras nacionales se apuntan a ese señalado y tardío día.No hablemos ya de los”flamencólicos” que aparecerían.
    Entre ellos NO meto al señor Blas Vega,Rios Ruiz y por supuesto el más honestro valedor del cantaor de la calle Padillas, Don Manuel Cerrejón, de quien me consta que si supiera dónde Vallejo reposa ya habría ido con pico y pala a por él…además sin “permisos Garzonianos” de por medio.No, hubiéramos ido con nocturnidad a ponerle en el panteón que merece su memoria.
    Bueno, bromas aparte, hay que hacer algo en el 50 aniversario de su adiós.Ya le toca, ya…

  • flamencofiejo Escrito el 7 enero, 2012 02:02

    Ya que nadie se digna a hacerle un monumento a este monumento de cantaor… al menos se le hace justicia en cuento a su divulgación discográfica. Por cierto, ¿Nos moriremos los flamencos y no tendremos toda la discografía de pizarra y cilindros? El flamenco lo hace los buenos, los maestros, los aficionados, los que llenaban plazas, y los aficionados… ¿Y Marchena? ¿Y Guerrita? ¿Y Isabelita de Jerez? ¿Y el Gloria? ¿Y La Niña de Linares? ¿Y La Niña de la Puebla? ¿Y Canalejas? ¿TIENEN QUE SER SEVILLANOS FORZOSAMENTE?… Pues Marchena a la obra…

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