Debut de Pastora en el Trianón-Palace

A Pepe Carrasco Escacena

Fotografía poco conocida de Pastora

Fotografía poco conocida de Pastora

El debut de la Niña de los Peines en el Trianón-Palace de Madrid, en noviembre de 1913, constituyó un sonoro éxito para la artista sevillana y un enorme revuelo para los aficionados de la Villa y Corte. El crítico, de los buenos ­-no consta su nombre- , destacó todo lo destacable sobre una Pastora jovencísima, castigando a los que no chanelaban. Publicamos este artículo de The Kon Leche con la misma fotografía que apareció en la portada de un suplemento de esta revista taurina, Komedia, con motivo de la excelente crítica. A disfrutar.

LA NIÑA DE LOS PEINES

En Trianón-Palace ha debutado, con envidiable éxito, la estupenda, la formidable y sin rival cantaora de flamenco «La Niña de los Peines», cuyo retrato nos complace publicar en la portada de Komedia. Cuanto digamos sobre la calidad de su voz, sobre la gama de notas con que matiza su exclusivo estilo, es empequeñecerla. ¡Qué peteneras! ¡Qué bulerías! ¡Qué soleares! ¡Qué garganta! ¡Qué sentimiento tan suyo! ¡Cuántas evocaciones al conjuro de su voz divina, de su arte excelso! La Trini, La Peñaranda, Juan Breva, El Canario, oídos de nuevo, sobrepujados, refundidos y aumentados por esta gitana pura y castiza como la sangre andaluza… Y, sin embargo, no faltó  al éxito franco y enorme una estridencia en el debut de esta extraña mujer, cuyos trinos vibran soberanos, armoniosos, geniales, como destellos de un arte único, casi extinguido, para mengua de una raza, cantera inagotable en otros tiempos, de la que la musa gitana extrajo los brillantes matices de nuestra personalidad. Fuimos testigos, y nos parecía mentira la realidad. Unos señoritos de irreprochable vestimenta, de porte distinguido, pateaban las caprichosas tonalidades que la cantaora singular modulaba en la salida de la copla. Hablaban, disparataban soezmente, á fuer de críticos, pretendiendo menospreciar lo que no entienden ni saborean porque ¿qué saben ellos de otra cosa que no huela á gabán con sobrefalda? ¿Qué han oído ellos que no sean el cuplé ñoño de tantas y tantas cocineras empingorotadas que en estos tiempos de rufianesco tráfico atruenan los escenarios? Gracias que la mayoría ahogó con sus aplausos ruidosos, con sus delirantes oraciones, los eructos vinosos de esa prole híbrida. Y hubiera sido -aparte la falta de respeto á quien por su estupendo merito y por su sexo otra cosa merecía- incalificable, y sobre todo imposible de tolerar que el chillido de esos búhos hubiera desterrado del Trianón á una artista de tal linaje, como en otra ocasión hicieron con otra cumbre de la misma cuerda, con el sin par Antonio Chacón, á quien -quizá los mismos señoritos- patearon con fruición la noche de su debut. Y es que el simpático empresario, Moriones, hombre avisado en cuantos negocios emprende, ha andado en esta ocasión poco previsor al no dar orden terminante á la taquillera de que al propio tiempo que la localidad facilitase una albarda á estos señoritos que desfallecen ante los mágicos gorjeos de «La Niña de los Peines», y, sin embargo, se agitaban convulsos, rugiendo con espasmo, ante la mórbida musculatura y la elocuente varonilidad de los Tarkowsky, Mikalowich y Mamudof.

Madrid, 3 de noviembre de 1913

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3 Comentarios

  • Ángel Vela Escrito el 22 enero, 2010 00:56

    Estupendo rescate; lástima que no se sepa el autor de la crítica que denota lo complicada que era la vida de los artistas flamencos. Por cierto, siempre me llamó la atención el nombre de esa sala, Trianón Palace; ese aumentativo de Triana para un lugar donde se cantaba y bailaba… Triana es apellido (ahora también nombre propio) ¿será asimismo apellido Trianón? La verdad, no me suena…

  • Manuel Bohórquez Escrito el 22 enero, 2010 01:16

    ¿Todavía despierto? Interesantes preguntas, que intentaremos responder mañana. El sueño me rinde. Gracias, compañero.
    Felices sueños.

  • Faustino Escrito el 24 enero, 2010 12:49

    Gracias por tus aportaciones. ¡No veas el crítico anónimo que fino! Saludos

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