De la elegancia a la vaguedad jonda

A Eduardo Javier Pastor

arcengelistas

Decía hace unos días que la Bienal está creando a un público nada exigente, que responda en taquilla y tenga la misma actitud escuchando lo que le programen cada noche. O sea, que lo digiera todo sin rechistar. No interesa un público preparado, de ahí que llevemos unos cuantos conciertos con programas de mano en los que no aparece el repertorio, algo fundamental en un concierto de música. En el recital de Tomatito no aparecía ni siquiera el cuadro de acompañantes, lo que ya es una falta de respeto intolerable para los profesionales. Siempre se entenderá mejor un espectáculo si el que asiste sabe lo que interpretan los artistas, porque, aunque les parezca increíble, algunos no saben distinguir una cartagenera de una taranta. Y no me refiero sólo al capataz de la Bienal. Mientras menos sepan, mejor, dirán los organizadores. Y como los artistas tampoco dicen ya lo que van a interpretar, como han hecho siempre, así nos luce el pelo. El flamenco es un arte donde es muy fácil dar gato por liebre, de ahí que en esta Bienal hayamos visto espectáculos mediocres con el teatro puesto en pie, lo que no deja de ser un chollo para los artistas, quienes parecen aprobar esta política de racanear la información. Ni siquiera les interesan las críticas que señalan defectos, sólo trabajar mucho y ganar jurdó en abundancia. Anoche tampoco constaba el repertorio en el programa de mano de F2, el espectáculo del cantaor Arcángel y el guitarrista José Antonio Rodríguez. Más que el nombre de una obra de flamenco, parece el de un caza americano. Pero el nombre es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que Arcángel ha vuelto a desaprovechar una nueva oportunidad en la Bienal de Flamenco, con un espectáculo en el que su preciosa voz siempre estaba como en un segundo plano, por debajo de la guitarra y del resto de instrumentos, en un volumen superior al de la voz. Por otra parte, sorprende que en la rueda de prensa previa al concierto José Antonio Rodríguez dijera que “ni yo lo acompaño ni él me pone la voz”, y es lo que hicieron toda la noche, si no me equivoco. Arcángel se esforzó en las solares apolás de Mairena y Camarón y en unas seguiriyas trianeras a ritmo, pero quedaban poco menos que como mero adorno de la orquesta. Sólo impuso su voz en las bulerías que le cantó al maestro Antonio Canales, de pie, como en una improvisada reunión callejera, en la que metió en este compás un fandango prodigioso, que el público aplaudió con fuerza. Ni siquiera en los fandangos de El Gloria y de su tierra, el de Huelva se mostró como en otras ocasiones. Apenas pudo con el cané de Alosno, porque le resultaba complicado subir la voz por encima de tantos instrumentos.  Y en las alegrías que le bailó un Canales inspirado, le ocurrió tres cuartos de lo mismo. Hizo también una especie de canción tocando la guitarra con José Antonio Rodríguez, con tercios de trillas, pero era sólo eso, una canción. O sea, que nos vinimos sin disfrutar de su cante como en otras ocasiones. Al terminar el espectáculo, un gran aficionado de Arahal, amigo de Arcángel, definió su actuación con una lacónica y sentenciosa frase: “He echado de menos a Arcángel”. Después de esto, casi no tiene sentido que sigan leyendo esta extensa crítica. ¿No creen? José Antonio Rodríguez dominó el concierto por completo, aunque la frialdad de la puesta en escena y un sonido nada bueno, apenas nos dejó gozar de tan buen guitarrista de concierto. Sólo, quizás, en su soberbia taranta y en los fandangos que hizo con Arcángel. La idea de este espectáculo, estrenado el pasado 10 de julio en el Teatro la Axerquía de Córdoba,  es interesante, pero es probable que no acertaran con el planteamiento del concierto porque, al menos en mi opinión y sin restarle méritos al experimento, que iba revestido de elegancia y apoyado por muy buenos músicos, la aventura de estos dos grandes artistas no estuvo muy bien definida. Sin embargo, el público se lo pasó bomba y hubo muchos aplausos y tela de olés. Lo de siempre.

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5 Comentarios

  • norberto dotor Escrito el 29 septiembre, 2010 07:55

    Después de lo de Poveda en la Maestranza y de atreverse a hacer en ese espacio abierto, es decir, fuera de lugar porque un espacio así es la afirmación del “no lugar para el cante grande”, decía que en esas siguirillas que hizo con coros (faltaban las danzas) y después de esto, pues el “madonnismo” flamenco, a llenar estadios y palacios de deportes, si señor, a ganar dinerito fresco y por último a trascender de facto el marketing que posibilita lo otro…pero que espanta un término que ya dificilmente tenemos ocasión de usar, la jondura.
    CasI todos los jóvenes flamencos se van a esforzar en un futuro inmediato por llevarse esa parcela de marketing madonnista-flamenco que tantas confusiones nos va a acarrear, en detrimento de lo otro, es decir, del duende que debe estar dándose cabezazos por los rincones.

    P.D.- Y con lo que me gusta a mi el Poveda cuando hace las cosas bien…y con lo bien que en otras ocasiones he podido escuchar a Arcangel y la de veces que me pongo esa malagueña de El Canario que hay el cd del libro de este cantaor que Vd. escribió tnb acertadamente…..porqué nos tenemos que andar en estos confusos terrenos que solo apuntan eso, más confusión al lodo. Salud para todos.

    • lagazapera Escrito el 29 septiembre, 2010 09:18

      Gracias, amigo. Estoy contigo. Estos comentarios dan gusto, y no porque coincidan con mi crítica, sino porque son serios y bien razonados.
      Un abrazo.

  • Jondeando Escrito el 29 septiembre, 2010 11:16

    En modo alguno apruebo generalizar, pero hay excepciones, la del público de ayer, una de ellas. Echo en falta, en su crónica de hoy, D. Manuel, el término “Arcangelismo”, utilizado con otro cantaor y el de la procedencia, utilizado igualmente por Vd. con Estrella Morente,en su actuación en el mismo escenario. Ayer se daban las dos circunstancias
    “fanes” y “huelvanos” -evidentemente con el mayor de los respetos-, en una grandísima parte del aforo. Lo de ayer y reitero mi analfabetismo flamencólogo, no fue digno de una Bienal de la supuesta importancia de la de nuestra ciudad. Lo de ayer fue “hojanismo” puro, salvando determinados momentos, como los que Vd. muy acertadamente puntualiza. Me pregunto si los técnicos de sonido del Maestranza son sordos, con perdón, la guitarra de José Antonio -sublime, por otra parte-, literalmente “se comió” al bueno de Arcángel, cuya actuación tuvo casi la misma altura que el títulito del espectáculo. Una del público: Mi vecino de fila contínua, cuatro de butaca de patio, en el momento que apareció Canales, telefoneó a su compadre y literalmente le fué “radiando” el espectáculo -“escucha compadre…escucha” ¿Lo oyes?, ha salío el Canales, ¿sabes quién es, no?, espérate, espérate, que ahora va a cantar el Arcángel… Ni caso a los siseos, mi señora Mari Carmen, en un momento ya de total “jartura”, giró la cabeza, cual niña del exhorcista y tan sólo su chirriar de dientes y su iracunda mirada, hizo parar la “conversación de los compadres”. ¿Recuerda lo que le comentaba el otro día respecto a la sevillanía…? ¡Pues eso!

    • lagazapera Escrito el 29 septiembre, 2010 11:50

      Pues sí, había ‘arcangelistas’ y onubenses, pero como me han dado tanto con lo de ‘catalán’ y ‘povedistas’, preferí no insistir en eso. Para mí no es un insulto llamar a Poveda ‘catalán’ y ‘povedistas’ a sus seguidores, pero hay quienes lo entendieron así. Digamos que he moderado las formas, que es lo que me han pedido muchos lectores, pero en ningún momento he eludido mi responsabilidad de analizar por derecho este espectáculo. Acepto sus puntualizaciones, dándole la razón.
      Un abrazo.

  • arecu Escrito el 29 septiembre, 2010 14:33

    y es que estoy intentando esto de introducirme más en la jondura de este arte, y que poco ayudan.
    Me confieso arcangelista, sus primeros discos me ayudaron a empezar a escuchar sin que costara mucho trabajo, tambien me ayudaron títulos como lío y aíre de Mercé tan denostados por los cabales, me gusta Poveda, pero gracias a éstos uno empieza a suavizar el oído y favorece la digestión, de lo que se supone que vendrá luego, de esos maravillosos y potentes principales platos de un menú exquisito y extenso.
    Pero es ahí donde sufre uno el frenazo, que poco ayudan los mismos artistas a ese siguiente paso, (bien por lo del programa, es algo fundamental para la iniciacion), poca jondura y compromiso con el arte que no se olviden los hizo grande, la bienal de flamenco debe ser eso, de FLAMENCO. Pero tampoco ayudan la mayoría de entendidos en la materia, desmereciendo al que no sabe (todavía) y quiere, S.O.S. para el aprendiz.

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