De gira flamenca por Castilla y León

A José Ignacio Primo

En la bodeguita del Hotel Mózart, de Valladolid, con Daniel Vaquero y otros buenos amigos.

En la bodeguita del Hotel Mozart, de Valladolid, con Daniel Vaquero y otros buenos amigos, Antonio Montaña y Juan José. Es un auténtico cuarto de cabales, un lugar para quedarse a vivir al menos un año.

Aprovechando mis merecidas vacaciones, que ya se han acabado -dos semanitas tan solo, porque uno no puede vivir sin este trabajo-, he estado dando charlas por la hermosa región de Castilla y León: en Valladolid, Salamanca y Zamora, con el ciclo Aula Flamenca, de Caja Duero. Me han acompañado la cantaora malagueña Virginia Gámez, el guitarrista sevillano Rubén Díaz Levaniegos y el agente artístico Óscar Prieto Pascual, de Montoya Musical. Han sido tres días fantásticos, de trabajo, claro, pero también de diversión y de aprendizaje, porque en estos viajes se divierte uno mucho y se aprende más todavía. Llevaba años sin hacer este ciclo, que sólo había hecho una vez, para que luego digan por ahí lo mimado que me tiene Antonio Montoya. Me apetecía hacerlo de nuevo, porque adoro a esta región española en la que tengo ya un buen grupo de amigos, que con La Gazapera se ha visto aumentado de una manera considerable. De entrada, es preciso destacar la gran labor que hace Caja Duero con nuestro arte, digna de algún premio. Los que amamos el flamenco más que a nuestra propia vida, como es mi caso, debemos saber agradecer este esfuerzo, sobre todo en tiempos de crisis económica. La entidad financiera de Castilla y León ha recortado sus actividades culturales pero ha mantenido este ciclo porque los teatros se llenan siempre. Es admirable la calidad de los aficionados de aquellas tierras, lo que les gusta el flamenco y con el respeto que lo escuchan.

Con José Ignacio Primo (primero de la izquierda) en una taberna de Zamora

Con José Ignacio Primo (primero de la izquierda) en una taberna de Zamora, la Bodega Chimeno. Buen vino y excelente jamón.

En Valladolid se está creando una solera flamenca increíble gracias a este ciclo, las actividades de la Peña Flamenca La Seguiriya y la labor de Pedro Sanz. Después de la charla y el recital de Virginia y Levaniegos, el gran aficionado Daniel Vaquero, dueño de los hoteles Mozart y Amadeus, quiso que echáramos un buen rato en una bodeguita que tiene en el primero de los hoteles citados. Es un auténtico cuarto de cabales, con sus paredes forradas de botellas de vino y una chacina excelente. No sé cuántas botellas de buen tinto se descorcharon, pero el tiempo se nos pasó volando y echamos un rato inolvidable, escuchando los chistes de Virginia y Levaniegos y hablando de lo que nos gusta, que es el flamenco. Por esta bodeguita han pasado ya muchos e importantes artistas, entre ellos, el llorado Fernando Terremoto, al que tanto echamos de menos. Al día siguiente, el 21, estuvimos en Salamanca, donde el sol brillaba tanto que cegaba la vista. Vinieron a vernos unos amigos de Ávila, José el Cuqui y Licinio -El Cuqui es de las Cabezas de San Juan, de Sevilla, pero vive en Ávila desde hace décadas-, dos aficionados tan grandes como la Catedral abulense. Licinio es de Balbarda, un pueblecito de Ávila más junto que una lágrima, que diría Luis Rosales. Es una especie de rey en este pueblo, un solterón empedernido que come como una lima nueva y lo remoja todo con tinto de la tierra, lo que le da un color a su piel que le delata rápidamente. Cuida con esmero su huertecito y sus únicas aficiones son el cante flamenco y ser feliz.

Cerramos la gira en Zamora, el día 22. Allí tuvimos la suerte de encontrarnos con el gran aficionado zamorano José Ignacio Primo Martínez, catedrático de Literatura ya jubilado, autor de un interesante trabajo sobre Isabelita de Jerez, que recomendamos. Este señor lleva toda su ya larga vida disfrutando con el flamenco y ha tenido la suerte de convivir con los más grandes de los últimos cuarenta años, desde Antonio Mairena a Pansequito, pasando por Camarón, al que trató mucho y a quien ayudó en sus principios, porque durante algún tiempo fue promotor de festivales flamencos por aquellas tierras. Nos enseñó un poco Zamora y almorzamos y cenamos con él y su simpática señora. Digamos que como colofón a la gira, decidimos desmadrarnos un poco y acabamos echando un buen rato en Los Abuelos y luego bailando en un local donde Óscar Prieto causó sensación y Rubén Levaniegos nos demostró que, además de tocar la guitarra como los ángeles, es el amo de la pista.

Lo que me he divertido con el gran guitarrista Rubén Levaniegos. Es un auténtico genio de la guitarra y de la vida.

Lo que me he divertido con el gran guitarrista Rubén Levaniegos. Es un auténtico genio de la guitarra y de la vida. En 'Los Abuelos', de Zamora.

¡Cuánto nos hemos reído con las cosas de Rubén! Y cuánto he disfrutado yo de su toque, que sigo desde que era un chiquillo, cuando iba acompañado de sus padres a Torres Macarena y las demás peñas flamencas de Sevilla. Y no me puedo olvidar de Virginia Gámez, que ha triunfado en este ciclo por todo lo alto. Tengo que reconocer públicamente que no había escuchado bien a esta cantaora malagueña, dueña de una preciosa voz que maneja con soltura. La he escuchado bien estos tres días y les aseguro que, al menos en Salamanca, logró emocionarme con unas granaínas bellísimas y unas soleares trianeras que me devolvieron por un instante a mi entrañable amigo Naranjito de Triana, cantaor al que Virginia venera y recuerda con su voz. Celebro que este apasionante viaje me haya servido para descubrir a esta cantaora, para reencontrarme con Levaniegos, para conocer a un gran profesional, Óscar Prieto, y, sobre todo, para comprobar que el flamenco une más que separa.

http://blog.laopiniondezamora.es/flamenco/2010/10/23/aulas-flamencas-manolo-bohorquez-estuvo-en-zamora/

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8 Comentarios

  • JESÚS Escrito el 26 octubre, 2010 16:03

    Y no estuvimos nosotros de pura casualidad, bien que lo sentimos. Nos avisó Licinio en el momento que nos íbamos a Madrid. Estamos mas liados que la pata de un romano. Se nos casa nuestra hija Luna este sábado y ya sabes lo que eso conlleva. Otra vez será.
    Un abrazo para MªAngeles y para tí.
    Jesús y Merce

    • lagazapera Escrito el 26 octubre, 2010 17:32

      Otra vez será, amigo Jesús. Desea suerte a tu hija de nuestra parte. Felicidades también para ustedes, un abrazo. Nos veremos pronto.

  • José Manuel López Gutiérrez Escrito el 26 octubre, 2010 18:07

    En Salamanca hay que comer en Casa Paca. Te clavan, eso sí, pero se come que no veas.

    • lagazapera Escrito el 26 octubre, 2010 18:13

      Nosotros fuimos a una especie de taberna grande, donde nos pusieron un plato de jamón como cortado con una sierra mecánica. Estaba exquisito, pero eran unos tolondrones increíbles. lo que nos reímos. Menos mal que el entrecot estaba tierno.

  • Pedro Sanz Escrito el 26 octubre, 2010 19:09

    Amigo Manuel, me alegro de la impresión que te has llevado de estas tierras castellanas, donde no sólo se come bien y, se disfruta de sus caldos. Donde el flamenco en sus distintas facetas, se escucha con un respeto religioso, desde la alegría de la buleria a la tétrica siguiriya. Seguimos andando el camino u buscando nuevos senderos de apoyo y difusión del arte flamenco

    • lagazapera Escrito el 26 octubre, 2010 22:15

      Claro que sí, Pedro. En tu tierra se degusta el buen flamenco con tanto talento como se degusta un buen vino y una buena carne. Lo puedo jurar donde haga falta.
      Gracias, Pedro.

  • Jose ignacio. Escrito el 27 octubre, 2010 20:16

    La primera foto es de la bodega Chimeno, un lugar con encanto especial. La segunda, es del bar Los Abuelos, en una calle tipica donde se tapea muy bien. Pero ademas estuvieis en la Taberna La Mortera, lugar con encanto donde se toman tambien buenas tapas.

    • lagazapera Escrito el 27 octubre, 2010 23:11

      Gracias por el dato, José Ignacio, por tus atenciones y por tu sabiduría. Zamora y tú merecéis que vuelva pronto.
      Salud y libertad.

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