Corruptores, corruptos y corruptelas

España está fracasando en todos los mecanismos de control para luchar contra la corrupción desde la aprobación de la Constitución de 1978. De ahí para atrás no podemos hablar mucho porque de la corrupción anterior a esta etapa solo se sabe lo que ha interesado que se conozca, lo que han contado los historiadores, aunque algo conocemos. Según algunos expertos más o menos fiables la corrupción del franquismo era “pura calderilla” si la comparamos con la pudrición generalizada de esta época. No sé si pura calderilla o no, pero existió a mansalva y el corrupto estuvo protegido por el Estado como lo está ahora. Entonces se protegía la corrupción de los estraperlistas y ahora la de los banqueros. Y si nos fuéramos algo más atrás en el tiempo encontraríamos también gobiernos corruptos en la República, con partidos republicanos repartiéndose espuertas de millones de pesetas al año, que hoy serían carros de millones de euros. En este aspecto, España sigue dando náuseas.

Corrupción

Ni una sola institución pública está libre del pecado de la corrupción en nuestro singular país. Ni siquiera la Corona, lo que tampoco es para que nos asombremos, porque si leyéramos más sabríamos que en el siglo XIX la reina consorte y regente María Cristina de Borbón -esposa de Fernando VII y madre de Isabel II-, era célebre por sus negocios turbios en la sal y los ferrocarriles, y dicen que hasta en la trata de esclavos, estimándose su fortuna en unos 300 millones de pesetas, que hoy serían algunos miles de millones de euros. Toda una Borbón, la señora. Los españoles seguimos sorprendiéndonos de estas cosas. Millones de personas están indignadas con las supuestas corruptelas de Urdangarin, el yerno del rey. ¿Alguien encolerizó cuando él y la infanta, su esposa, se compraron una chabola de más de siete millones de euros en el lujoso barrio barcelonés de Pedralbes, en 2008, aun a sabiendas de que el balonmano no daba para tanta ostentación y que el sueldo de la infanta en La Caixa no pasaba de ser un salario normal? Aquel mismo año la entonces ministra de Justicia Carme Chacón anunciaba a bombo y platillo la creación de seis juzgados para agilizar los desahucios en la Comunidad de Madrid. No para aligerar las denuncias por casos de mangoneo en las instituciones o en la banca, una de las más corruptas de Europa, sino para quitarles la casa a los que no podían pagarlas. Ya ven el drama que estamos viviendo ahora con los desahucios en un país tan corrupto como el nuestro, que está entre los treinta más podridos del mundo. Hay ciudadanos que han llegado a quitarse la vida, en ocasiones arrojándose desde el balcón de la vivienda de la que le iban a despojar. La primera vez que supe de la corrupción política fue en Sevilla, en 1985, cuando comenzaba a dar conferencias de flamenco por las peñas. El entonces delegado de uno de los distritos de la capital andaluza, de cuyo nombre no quiero acordarme, quiso que diera algunas charlas y me preguntó que cuánto quería por cada una de ellas. Le dije que ni una peseta, que lo haría gratis, por pura afición. Era yo entonces un albañil con aspiraciones periodísticas y más inocente que un búcaro. Por cada charla, el delegado me hacía firmar un recibo de 25.000 pesetas “para los gastos del acto, que hay que justificarlos”. Luego supe que los gastos corrían por cuenta de las peñas y que el dinero iba a parar al bolsillo del corrupto delegado. Lo denuncié públicamente en mi programa de flamenco de Radio Aljarafe, dando el nombre y los apellidos del delincuente, y solo conseguí el desprecio hacia mí del partido político al que pertenecía el corrupto, que encima era un activista social reconocido y respetado en el barrio obrero. Los partidos políticos no hacen nada por evitar la corrupción. Cada vez que el asunto huele que apesta, como ocurre actualmente, y la sociedad se indigna y se echa a las calles -aunque no podamos hablar aún de estallido social-, comienzan a hablar de pactos anticorrupción para calmar al pueblo. ¿Pero es que hay que hacer un pacto para ser honrados? ¿Alguna vez se ha dado el caso de que bandas de ladrones hayan firmado un acuerdo para dejar de atracar bancos o gasolineras? Entonces, ¿qué ese eso de los pactos anticorrupción? ¿Acaso firmamos los ciudadanos un pacto para pagar los impuestos o ir a trabajar todos los días?

Debate

La corrupción es siempre lo mismo: corruptores, corruptos y corruptelas. Se da en todos los sistemas de gobierno porque son los corruptos los que crean la corrupción. En el franquismo la hubo y, como ocurre ahora, unos se enriquecieron rápidamente y los más débiles pasaron hambre y supieron de la miseria. Hoy está ocurriendo lo mismo. Ahora se habla de los hijos de Pujol y hace sesenta años del hermano de Franco, Nicolás, el de las cacerolas de aluminio, que lo hicieron de oro. Entonces el Gobierno anulaba los procesos judiciales y se iban de rositas, como en el caso del hermano del dictador. Y ahora marean la perdiz hasta que prescribe el delito, por ejemplo en la financiación ilegal de los partidos. La diferencia es que a Franco no lo elegimos en las urnas. Alguna responsabilidad tendremos quienes seguimos votando hoy a esta panda de golfos que dirige España.

Publicado hoy en El Correo de Andalucía, página 4. Desvariando.

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6 Comentarios

  • Joselito de Jerez Escrito el 2 febrero, 2013 11:18

    De acuerdo al 100 por 100.
    (Que te sigo siguiendo, y te abro entre semana, a ver si cae algo, aparte las necrológicas).

  • Paco Mármol Escrito el 2 febrero, 2013 11:24

    Como no pongan remedio a esto, se van a cargar la Democracia, porque el Pueblo ya no puede aguantar más a tanto político corrupto, mientras está pasando calamidades.

  • José Alcántara Escrito el 3 febrero, 2013 19:25

    En España no hay partidos políticos, hay clanes mafiosos. La cuadrilla mangantes que tenemos van a dar lugar que aparezca un Robespierre con su “Máquina” y se líe a cortar pescuezos.

    • lagazapera Escrito el 4 febrero, 2013 13:02

      A José Alcántara: Esperemos que no, amigo José. Pero en lo de mafiosos llevas toda la razón, un abrazo.

  • MANOLO SUAREZ Escrito el 4 febrero, 2013 22:28

    Hola Manuel,al tener una hija bailaora de flamenco, te sigo hace mucho tiempo. Pero ultimamente todavia me están gustando más, tus artículos varios. (pues cuando hablas de flamenco, bien sabes que hay gustos para todo)Yo nací dos meses antes que tú, también en Arahal, donde reside toda mi familia,de agricultores y hortelanos, en la zona de “molinilla” detrás de la huerta “las monjas” y camino obligado por la cuesta “malasmañanas”. Bien sabes que nuestro pueblo aparte de la mejor aceituna de mesa, ha sido y es un excelente productor de trigo,así como toda Sevilla, Andalucia y muchas partes de España. Mi pregunta es: ¿ cuantas buenas cosechas de trigo, harían falta, para hacer suficiente pan, para tanto chorizo ? Saludos flamencos,Manuel

    • lagazapera Escrito el 4 febrero, 2013 22:41

      A Manolo Suárez: Encantado, paisano. Precisamente he estado estos días viendo algo en La Molinilla para, si puedo, cumplir mi sueño de volver a vivir en Arahal. Pero vamos a la cuestión que interesa. Harían falta, en efecto, muchas cosechas de trigo para alimentar a tanto chorizo como hay en España. Te agradezco que leas mis artículos que no van de flamenco, porque no sol de flamenco vive el hombre.
      Un abrazo.

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