¡Cómo cantaba el Cojo de Málaga!

A Manolo Navarro

El Cojo de Málaga en una fotografía poco conocida, haciendo publicidad de sus discos y de otros compañeros, en una revista argentina.

El Cojo de Málaga en una fotografía poco conocida, haciendo publicidad de sus discos y de otros compañeros, en una revista argentina.

Siendo uno de los mejores cantaores de su tiempo, Joaquín Vargas, el Cojo de Málaga, como ocurrió con Escacena y pasa aún con el Niño Medina o Juanito Mojama, estuvo muchos años olvidado. Una biografía de Gonzalo Rojo y la reedición en soportes modernos de su extensa discografía lo han rescatado del olvido y hoy ya está considerado por todos los críticos como un clásico del cante jondo, sobre todo del cante llamado minero, del que fue un verdadero especialista con poco que envidiarle a un Chacón o al propio Niño de Escacena. Nació en Málaga, en la calle Ermitaño, 4, del barrio de El Molinillo, el 27 de julio de 1880. Hijo de José Vargas y Dolores Soto -gitanos los dos, como pueden adivinar por sus apellidos-, al poco tiempo de nacer sufrió una poliomielitis que lo dejó cojo, obligándolo a llevar una muleta durante toda su vida. A pesar de su invalidez, lo del Cojo de Málaga como remoquete artístico llegaría después de que fuera conocido, primero,  por el sobrenombre de el Cojo de las Marianas, por darse a conocer con este cante a principios de siglo, que hacía furor en Andalucía y dio nombre a otro buen cantaor sevillano, el Niño de las Marianas. El Cojo comenzó a cantar en las tabernas y fiestas de su ciudad natal y siendo aún adolescente se fue a vivir a Linares, donde conoció a dos cantaores locales que marcarían su estilo: El Grillo y El Sordo. Linares era entonces una ciudad donde se movía mucho el dinero, por lo de la minería, lo que contribuyó a que se abrieran muchos cafés cantantes, como ocurrió en el pueblo murciano de La Unión. Llegó a cantar en algunos de estos cafés, pero pronto abandonaría Linares para afincarse en La Línea de la Concepción y montar junto a un cantaor y bailaor de la localidad jiennense antes citada, José Maya Cortés, José de la Luz, una compañía que apenas si tuvo éxito. No obstante, es preciso decir que fue de las primeras compañías de cantaores que se crearon por iniciativa de un profesional del género. Con los cafés andaluces en clara decadencia, por la marcha de la región, que no terminaba de levantar cabeza, El Cojo hace continuos viajes a Madrid para actuar en sus cafés cantantes, por los que iban pasando todas las grandes figuras del flamenco desde los tiempos de Silverio Franconetti. En 1906 inauguró El Café del Gato, que estuvo en la calle Álvarez Gato, de ahí su nombre. Actuó con él Sebastián Muñoz El Pena, otro cantaor malagueño de gran importancia. Desde esta primera aparición en un escenario de Madrid no paró de actuar en la Villa y Corte, siendo siempre muy bien acogido por los aficionados. Al igual que Escacena, participó en la Copa Pavón, donde recibió una mención honorífica -el ganador fue el sevillano Manuel Vallejo- y en el homenaje ofrecido a Antonia la Coquinera.  A Sevilla llega en los inicios de la segunda década del siglo XX, cuando ya habían abandonado la ciudad cantaores como Manuel Escacena, Pepe el de la Matrona, Antonio el Macareno, el Niño de las Marianas y Fernando el Herrero. Se presentó en El Novedades, al parecer actuando con Antonio Chacón y Manuel Torre -sus dos grandes ídolos-, y con bastante éxito. Tanto aceptación tuvo, que no dejó de cantar todos los años en Sevilla -sus saetas siempre fueron muy apreciadas en la capital andaluza-, donde conoció a la que convirtió en su esposa, la bailaora Carmen Núñez Porras, gitana como él y natural de la localidad gaditana de San Fernando, con la que tuvo cinco hijos, de los que sólo le vivieron dos. Fue Fernando el de Triana, en su magnífico libro antes citado, el primero que escribió de él con cierto rigor crítico: “Este fue un excelente cantaor de tarantas, mientras no se salió de los cantes mineros. Después se dedicó a renovar sus creaciones, no teniendo suerte, pues arregló lo nuevo y original con cantes ya conocidos y poco apropósito para su voz, por lo cual dejó de interesar al público y a los aficionados. Si el Cojo de Málaga no hubiera abandonado sus cantes primitivos -a pesar de ser puramente mangurrinos-, como les imprimía una expresión sencilla, pero sentimental, a la vez que dulce, por su bien timbrada voz, no se hubiera disipado tan pronto la popularidad que disfrutó”. Una de las ciudades donde más seguidores tenía era Barcelona, en la cantó por primera vez en 1917 contratado por el guitarrista Miguel Borrull padre, que regentaba entonces el famoso tablao Villa Rosa. En los años treinta todavía eran muy celebradas sus actuaciones en el Cine Siberia. El jueves día 2 de agosto, según nos relató un veterano aficionado, estuvo genial junto al Niño de la Palma de Oro, Fanegas, Vallejito y un cuadro de baile  en el que figuraban La Palmira, La Camisona, Luisa la Guapa y Micaela la Mendaña. Ya vivía El Cojo en la ciudad condal -desde 1931- y tenía en ella una gran cantidad de seguidores. Murió precisamente en Barcelona, de hemorragia cerebral, el día 14 de agosto de 1940. Vivía en la calle Cirés nº 13. Falleció en la más denigrante de las pobrezas, como Manuel Escacena, siendo enterrado de caridad por un popular cómico catalán. Así de agitada y de triste al final de sus días fue la vida de este gran cantaor de flamenco, empedernido empresario y persona, según quienes le trataron, de refinada gracia y gran corazón. Nunca olvidaremos su famosa levantica grabada con Miguel Borrul en el año 1921:

Ay, la llamo.

Y toas las mañanas la llamo

para echarle de comer.

Y al tiempo de echarle el grano,

que donde se vino a poné,

que la tortolica en la mano.

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1 Comentario

  • Luis Chacón Escrito el 2 junio, 2010 19:36

    No es un cantaor el Cojo de Málaga para paladares finos.En sus primeras grabaciones,la voz ya aparece fuerte y jonda (frente a los tonos habituales de los años 30).El Cojo es poco dado al virtuosismo y clava los cantes,los cierra, no sólo por Levante o malagueñas.
    Joaquín es otro gran olvidado y poco estudiado y eso que grabó bastante.Su personalidad creo que algo tendría que ver.

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