Chacón le cantó doce saetas a la Macarena

Saeta-ChacónA Luis Caballero, chaconiano de oro

Es todo un hallazgo. El diario La Voz, de la capital de España, entrevistó a Don Antonio Chacón sobre la saeta, el día 4 de abril de 1928. Estaba ya cercana su muerte, ocurrida el 21 de enero de 1929. El maestro de Jerez aporta datos muy interesantes sobre el origen de este cante y, sobre todo, su opinión sobre quiénes fueron los mejores intérpretes hasta esa fecha. Por otra parte, cuenta con humildad que una noche tuvo que cantarle doce saetas a la Macarena para calmar a la muchedumbre sevillana que le pedía una y otra y tuvieron que sacarle varias veces a la Virgen. Entrevista desconocida, que realizó el periodista José Luis Mayral, es de un gran valor para los estudiosos de la saeta y admiradores del genio. El documento elimina las dudas que siempre ha habido sobre si Chacón fue o no un buen saetero.

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De la primitiva saeta a la saeta que hoy cantan los gitanos

Pero de esto quien puede hablar con más autoridad es el mismo veterano D. Antonio Chacón. Con él, con Montoya y con Perico, los dos últimos célebres guitarristas, departimos unos momentos acerca del tema de la presente información.

Chacón sabía, porque se lo contó su madre, y a ésta la suya, la historia de la saeta andaluza. La sabía D. Antonio; pero su memoria flaquea, y no recuerda nada concreto. Sabe, sin embargo, que procede de Arcos; recuerda que eran las saetas el canto de la Pasión, y que se entonaban acompañadas de los “pitos”, de que hemos hablado. No se olvida -de eso no se puede olvidar, porque las interpreta magistralmente- que la saeta tiene los tres “tercios” iguales. Nos dice también que no lleva un compás que sea posible marcarlo, en contra de lo que ocurre con la “soleá” y la “seguiríya”, que no pueden perderlo.

El informador interroga aún:

-¿Y en qué se diferencia la saeta de la carcelera?

-La carcelera no existe. Es una denominación que se daba al “cante ” que entonaban los presos en determinadas ocasiones. Usted sabe que hay la vieja costumbre en Andalucía de llegar a los pasos de las procesiones ante la cárcel, para que los presos les canten. Y el acto, no el motivo musical, era lo que se llamaba “carcelera”. Así, una carcelera puede ser una saeta o un martinete, indistintamente.

-¿Quiénes han sido los mejores cantadores de saetas?

-Desde luego, “Juanero”, de Jerez, y el “Puli”, de Tarifa; la “Pompi”, la que era sorda, natural de Jerez, y Chano Ortega, de Cádiz. Esos son las que han cantado mejor por saetas, con estilo más puro y más verdadero: todos ellos de raza gitana.

-¿Y de los cantadores actuales?

-Manuel Torres, que está en Sevilla…

Interviene Ramón Montoya:

-Ponga usted que el maestro de hoy es Antonio Chacón.

-Don Antonio intenta en vano protestar por modestia; pero Montoya y Pedro insisten…

Interrogamos aún;

-¿Recuerda usted una letra auténtica de saeta?

-Sí; apunte usted:

Desde el patio da Caifás»

habló Pedro, y dijo así:

“Yo no conozco a ese hombre

ni su discípulo fuí…”

Otra:

Al son de trompetas roncas,

y a la voz de un pregonero,

el pueblo escandalizaba:

“¡Muera Jesús Nazareno!”

Otra, de forma distinta:

Pilatos, por no perder

el destino que tenía,

firmó sentencia cruel

contra el Divino Mesías,

y lavó sus manos después…

Pedro el del Lunar nos recita otras saetas famosas. Esta de Torres :

Ahí lo llevas “adelante”

“ar mejón” de los “nasíos”,

con los “ojos emparpitaos”,

el rostro “descolorió”,

del tormento que “I’ han dao”,..

Y la siguiente, de Fernando “el Herrero”, de las Cabezas de San Juan:

¿ Qué motivos dio “Jesús”

“pa” que “asín” lo “martrataran”,

lo clavasen en la “Cru”

y en su agonía se “gosaran”

sin “conoser” su “virtú”?

Don Antonio recuerda ahora que una vez Iba con Mariano Díaz de Mendoza, con D. José Villegas, con Antonio Fuentes y su mujer; se encaminaban a ver entrar la Virgen en la Iglesia de San Gil. Es sabido que la imagen entra de espaldas al templo para que la contemplen los fieles, que, enloquecidos, frenéticos, aplauden y gritan y vitorean. Casi siempre ocurre que el paso tiene que ser sacado otra vez del templo ante los ruegos y súplicas, y a veces amenazas, de los fieles.

Ese día que recuerda Chacón, el público le descubrió cuando estaba en un balcón con las personalidades citadas. Y mil voces pidieron que don Antonio cantase. Y así fué; no hubo otro remedio. Una, dos, tres, diez, hasta doce saetas distintas tuvo que entonar. Otras tantas veces el populacho obligó a que saliese la Virgen. ¡Para verla y para oír cómo le cantaba Chacón!

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6 Comentarios

  • Luis Escrito el 11 noviembre, 2009 22:15

    Me ha emocionado el nombre de a quién le has dedicado este escrito: “A Luis Caballero, chaconiano de oro”. Luis Caballero ha hecho honor a su apellido a lo largo de toda su vida y si es chaconiano de oro, también es caballero en todas esas parcelas de ella que tan intensamente ha cultivado. El cante, la literatura y ese estar “al cante, infinitamente agradecido”. Un recuerdo emocionado con mi mas sincera admiración para el venerable cantaor de Aznalcollar.
    Un saludo desde Los Puertos, Luis.-

  • Manuel Bohórquez Escrito el 11 noviembre, 2009 22:24

    Luis es un gran amigo mío. Hace tiempo que no lo veo, porque está en unas condiciones que, lo sé, prefiere que le recuerden cuando podía beberse un tinto y comerse con la mirada a una mujer. Es uno de los grandes hombres de la historia del flamenco, por muchas razones. Gracias, Luis, por compartir conmigo y con muchas personas ya este blog. ¡Viva el Puerto!

  • Luis Escrito el 11 noviembre, 2009 23:18

    De Luises anda la cosa, aunque yo no soy del Puerto, el blanco del salitre se torna calero en mi caso. Gracias una vez más Manolo.

  • Luis Escrito el 12 noviembre, 2009 00:17

    Olé tú, Luis, que has sabido establecer un paralelismo
    precioso entre blancuras. La de la sal de la Ribera gaditana y la de la cal… yo aventuraría de “ese pueblo que blanquea pueblos”. En cualquier caso muy hermosa, sea de donde sea esa cal.
    Saludos desde Puerto Real.
    Cadavez concreto mas desde donde os hablo.

  • Luis Escrito el 12 noviembre, 2009 21:57

    Claro tocayo, de “donde nace la cal”

  • Paco Benitez Escrito el 15 abril, 2019 10:01

    Un gran cantaor de los años 60 y 70 gaditano Manolo Martín gran saetero, este amigo ya fallecido espera a su CRISTO DEL BARRIO DE SANTA MARIA, EL GREÑUO LE DECIMOS AUN y este Cristo es nada mas y nada menos que nuestro padre Jesús de Nazareno Pues como digo Manolito era una flor y nata del la SAETA y se ponía en la cárcel del campo del sur, a esperar a las 5 de la mañana que ese GREÑUO, PASASE POR ALLÍ para venerarlo con una gran saeta por martinete Los presos de esa cárcel se rifaban a Manolito para que le dijeran canto desde dentro de esta carcel para que me perdone Dios con tu saeta ..Carcelera era los presos que la saeta lo glorificaban a ellos por eso y de ahí su nombre.M.Martin primer premio en saeta y gran admirador mio y de Cadiz

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