Canales y la soleá del batacazo

Solo los grandes son capaces de hacer cosas grandes, y Canales es un grande del baile flamenco, gustos al margen, como ocurre con todos. Esta noche ha estado en Sevilla con Soleado, en los Jueves Flamencos de Cajasol. El teatro de la céntrica calle Chicarreros no se llenó, y eso que es pequeño, con un aforo de algo más de doscientas personas. No vimos a los artistas, sus compañeros, solo a Riqueni y al joven cantaor Luis Peña. Hacía frío y febrero es un mes delicado para el teatro. Tampoco el maestro trianero tiene ya el tirón de hace unos años, aunque tiene sus incondicionales, aficionados y aficionadas que le siguen allá donde va. Y él se entrega siempre, baile más o menos piezas. Anoche lo hizo de una manera admirable y fue generoso con su cuadro acompañante y artistas invitados, que fueron Adela Campallo y Óscar de los Reyes. En el cante, El Galli y el Moi de Morón. Al toque, Juan Campallo. Y a la percusión, José Carrasco. Un cuadro muy flamenco, sin duda. Además de buen sonido y buenas luces. Ni más ni menos que lo que necesita un bailaor que se desangra en el escenario, como Antonio Canales, quien se fajó en los estilos que más le van como la soleá, la seguiriya gitana y el tango, palos de un marcado acento trianero. Lo demás lo dejó para Adela y Óscar, que mostraron un poderío increíble. Fuerza y raza, y sobre todo sevillanía y buena escuela, la mejor escuela de baile flamenco desde el siglo de Silverio. Dentro de esta escuela, Canales tiene su franquicia, su estilo, su propia escuela de baile. Es personal en todo, hasta en el vestir. Sobre todo en eso. Y también cuando baila, que aunque se le note el aprendizaje en fiestas trianeras y de maestros y maestras célebres, baila como le da la real gana, se planta a su manera, zapatea de una forma ágil y potente, sabe mover las manos y maneja como pocos la improvisación, que en el baile flamenco es algo esencial. En los tangos, por ejemplo, se lució con poses muy originales, recogiéndose con arte, adornando cada falseta de la buena guitarra de Juan Campallo y cada quejío lastimero del Galli y el Moi. Canales saca su lado femenino cuando baila por tangos, como es natural, porque es un baile muy femenino, aunque también lo hayan bailado trianeros como El Titi o El Herejías, sin ir más lejos. Sin embargo, su mejor baile fue la soleá, la del batacazo, porque en pleno baile, cuando empezaba a estar a gusto, echó una pierna hacia delante y se cayó del escenario. Pero no tardó ni un segundo en subirse de nuevo a él y bailar, entonces, como no lo había visto nunca. Con rabia, como torean los toreros cuando el toro les da un buen revolcón en el albero. Los grandes son capaces de hacer esas cosas. Ni se miró la ropa siquiera: se fajó con el toro bravo de la soleá y nos brindó la emoción de la noche, una emoción de una jondura insólita. El maestro Canales no es precisamente una de mis debilidades –para qué vamos a decir lo contrario–, pero esta noche, en esa soleá, la del batacazo, me ha conmovido.

Ciclo Jueves Flamencos. Soleado, de Antonio Canales. Artistas invitados: Adela Campallo y Óscar de los Reyes. Guitarra: Juan Campallo. Cantes: El Galli y E Moi de Morón. Percusión: José Carrasco. Sevilla, 5 de febrero de 2015.

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1 Comentario

  • el paco de cai Escrito el 6 febrero, 2015 14:31

    A MI Canales me gusto mucho al principio de su carrera, por ejemplo, cuando iba con Carmeliya y bailaban los dos juntos era algo bonito verlo pero iba pasdo el tiempo y a l par iba mi afición por él cada vez a menos si es un bailaor que te hace poner los bellos de punta, por lo meno mi, hay hoy dia algunos jovenes que estan dando muy fuerte y es normal que los vejetes de los años cincuenta vaya al menos.

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