Balances

A veces reflexiono sobre por qué soy como soy y no de otra manera. Pienso mucho en lo que he hecho a lo largo de mi vida, en las decisiones que he tomado y en los caminos que elegí en cada momento decisivo y les aseguro que en mi fuero interno reconozco mis errores, que han sido muchos. Por ejemplo, confieso que soy una persona con demasiadas rarezas, compleja y difícil de entender. No soy de los que van diciendo por ahí que el mundo no me entiende, sino de los que creen de verdad que soy yo el que no entiende al mundo, porque no me considero tan importante. Todo esto debe tener una explicación científica, quizá por la crianza, por las personas que influyeron en mi educación y la formación como ser humano. No lo sé realmente. Creo que me di cuenta muy pronto, de niño, que era demasiado sensible para ciertas cosas porque meditaba demasiado sobre determinados asuntos mientras veía que otros niños de mi edad parecían ajenos a ellos, como si no les importaran un pimiento.

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