Arcángel es una caja de sorpresas

Arcángel no es solo uno de los mejores músicos con que cuenta el cante flamenco, sino un artista valiente que nunca dice que no a los proyectos que le proponen sus amigos, como le ocurría a su maestro Morente. Las idas y las vueltas, propuesta musical de fusión que protagoniza junto a un músico sevillano de origen sirio y palestino, Fahmi Alqhai, se estrenó el pasado año en el Festival de Música y Danza de Granada y anoche llenó de melodías fusionadas el precioso Patio de la Montería del Real Alcázar.
Los mal llamados cantes de ida y vuelta no son considerados flamencos por los puristas de lo jondo, pero fueron adoptados por los cantaores andaluces y se quedaron para siempre entre nosotros gracias a Chacón, Escacena, Niño de Cabra, Revuelta o Marchena, que fue quien además de inventar la colombiana revolucionó la guajira, el punto cubanos, la milonga y la vidalita. Hoy ya nadie discute que una guajira cubana cantada por un buen cantaorpuede ser un palo más del cante. Si dudan escuchen la de Menese, Una familia honorable.
Fusión o encuentro, qué más da, entre la música barroca y los melódicos cantes americanos y flamencos, en un marco muy apropiado. En uno de esos festivales de pueblo donde dan chícharos o caracoles en el descando, la propuesta podría haber provocado dimisiones en el Ayuntamiento y expulsiones de los músicos a gorrazos, pero ayer, con la Giralda de testigo, el agradable olor a jazmines y el marco tan hermoso, lo ofrecido por Arcángel y Fahmi Alqhai me supo a gloria y me transportó totalmente.
Lo de barroco  tuvo un sentido peyorativo, como ahora lo tiene, en el cante jondo, el término agachonao. Cosas de los críticos. Es una manera de decir que un cantaor falsea la voz o que la recarga demasiado de adornos. Si hay hoy un cantaor andaluz barroco, ese es Arcángel. Está a caballo entre Marchena y Caracol y su voz delicada y siempre afinada da siempre una mano de barniz a todo lo que canta, sobre todo si es del viejo coplero jondo.
No entendí muy bien los palos elegidos para un concierto que anunciaba las idas y las vueltas, estilos sudamericanos aflamencados fusionados con la música antigua, del barroco colonial. Y empecé pronto a no entenderlo, cuando Arcángel comenzó a cantar martinetes desde un ventanal del Patio de la Montería, para luego hacer la malagueña de Manuel Torre y hasta sevillanas modernas y alegrías de Cádiz muy trilladas, sorprendiéndome aún más con las seguiriyas de Juan Mojama. ¿Qué tiene que ver esto con lo que nos anunciaba el programa? Casi nada. Enseguida pensé en que era una bonita manera de tomarnos el pelo, digamos muy barroca. Menos mal que cantó la vidalita argentina pasada por el tamiz del Niño de Marchena y al final, en la despedida, las guajiras cubanas. Y menos mal que la bailaora Patricia Guerrero nos deleitó con unos bailes mecánicos, aunque de bella estética. No sabía este crítico que Juan el Pelao, Mojama y el Niño de Marchena tenían algo que ver con el barroco. Todos los días se aprende algo nuevo. Arcángel es una caja de sorpresas con un precioso envoltorio.

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Arcángel no es solo uno de los mejores músicos con que cuenta el cante flamenco, sino un artista valiente que nunca dice que no a los proyectos que le proponen sus amigos, como le ocurría a su maestro Morente. Las idas y las vueltas, propuesta musical de fusión que protagoniza junto a un músico sevillano de origen sirio y palestino, Fahmi Alqhai, se estrenó el pasado año en el Festival de Música y Danza de Granada y anoche llenó de melodías fusionadas el precioso Patio de la Montería del Real Alcázar. Los mal llamados cantes de ida y vuelta no son considerados flamencos por los puristas de lo jondo, pero fueron adoptados por los cantaores andaluces y se quedaron para siempre entre nosotros gracias a Chacón, Escacena, Niño de Cabra, Revuelta o Marchena, que fue quien además de inventar la colombiana revolucionó la guajira, el punto cubano, la milonga y la vidalita. Hoy ya nadie discute que una guajira cubana cantada por un buen cantaor puede ser un palo más del cante. Si dudan escuchen la de Menese, Una familia honorable. Fusión o encuentro, qué más da, entre la música barroca y los melódicos cantes americanos y flamencos, en un marco muy apropiado. En uno de esos festivales de pueblo donde dan chícharos o caracoles en el descanso la propuesta podría haber provocado dimisiones en el Ayuntamiento y expulsiones de los músicos a gorrazos. Pero ayer, con la Giralda de testigo, el agradable olor a jazmines y el marco tan hermoso, lo ofrecido por Arcángel y Fahmi Alqhai me supo a gloria y me transportó totalmente. Lo de barroco tuvo un sentido peyorativo, como ahora lo tiene, en el cante jondo, el término agachonao. Cosas de los críticos. Es una manera de decir que un cantaor falsea la voz o que la recarga demasiado de adornos. Si hay hoy un cantaor andaluz barroco, ese es Arcángel. Está a caballo entre Marchena y Caracol y su voz delicada y siempre afinada da siempre una mano de barniz a todo lo que canta, sobre todo si es del viejo coplero jondo. No entendí muy bien los palos elegidos para un concierto que anunciaba las idas y las vueltas, estilos sudamericanos aflamencados fusionados con la música antigua, del barroco colonial. Y empecé pronto a no entenderlo, cuando Arcángel comenzó a cantar martinetes desde un ventanal del Patio de la Montería, para luego hacer la malagueña de Manuel Torre y hasta sevillanas modernas y alegrías de Cádiz muy trilladas, sorprendiéndome aún más con las seguiriyas de Juan Mojama. ¿Qué tiene que ver esto con lo que nos anunciaba el programa? Casi nada. En seguida pensé en que era una bonita manera de tomarnos el pelo, digamos muy barroca. Menos mal que cantó la vidalita argentina pasada por el tamiz del Niño de Marchena y al final, en la despedida, las guajiras cubanas. Y menos mal que la bailaora Patricia Guerrero nos deleitó con unos bailes mecánicos, aunque de enorme belleza plástica. No sabía este crítico que Juan el Pelao, Juanito Mojama y el Niño de Marchena tenían algo que ver con la música del barroco colonial. Todos los días se aprende algo nuevo. Arcángel es una caja de sorpresas con un precioso envoltorio.

XVII Bienal de Flamenco. Reales Alcázares. Las idas y las vueltas. Artistas invitados: Arcángel y Fahmi Alqhai. Guitarra flamenca: Miguel Ángel Cortés. Percusión y palmas: Agustín Diassera. Academia del Picacere. Soprano: Mariví Blasco. Viola de gamba: Fahmi Alqhai. Violone: Juan Ramón Lara. Flautas: Vicente Parrilla. Guitarra barroca y tiorba: Miguel Rincón. Percusión: Pedro Esteban. Baile: Patricia Guerrero. Entrada: Lleno. Sevilla, 4 de septiembre de 2012.
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11 Comentarios

  • Rufo Escrito el 5 septiembre, 2012 10:35

    Con todos mis respetos maestro, pero Manuel Torre no creo ningun estilo de Malagueña que yo sepa. Supongo que haces referencia a “Por buscar la flor que amaba” ¿no? Es que ya se lo he escuchao decir a varios cantaores, pero insisto Torre jamas creo una Malagueña.
    No pretendo polemizar ni generer una discusion aceeca de esto, pero ya que usted lo ha mencionado me gustaria conocer su opinion.

    Un cordial saludo.

    • lagazapera Escrito el 5 septiembre, 2012 10:51

      A Rufo: Esa malagueña, creada o no por Manuel Torre, la divulgó él y siempre se le atribuye. Tampoco el Gloria creó sus famosos fandangos, pero los hizo suyos cuando los grabó y fijó el modelo. El ‘Reniego’ de Tomás tampoco era suyo, dicen que era de Frasco el Colorao, pero lo hizo suyo cuando lo grabó. Arcángel la cantó según el modelo de Manuel Torre, que es el que existe, grabada por el cantaor en 1929, aunque luego la continuara Antonio Mairena (Encontrar quien me quisiera), siendo hoy una malagueña muy conocida. Siempre será la malagueña de Manuel Torre, la creara o no, porque alguna vez se dijo que era la malagueña del Marrurro recreada por el genio jerezano, seguramente influenciado por el Mellizo y Chacón.
      Espero haberme explicado, un abrazo.

  • Rufo Escrito el 5 septiembre, 2012 11:07

    Totalmente! En todo momento sabia que lo enfocabas en ese sentido. Pero es que para mi parece muy claro que esto es una creacion de Chacon. Eso a lo que llamaban geanaina-malagueña, como “Engarzao de oro y marfil”….quizas pasado por el tamiz de este genio, como hiciera con las siguiriyas de Molina.

    En fin, gracias por la apreciacion. Un saludo.

    • lagazapera Escrito el 5 septiembre, 2012 11:30

      A Rufo: Chacón jamás se atribuyó esa malagueña, que, en efecto, Torre la canta en tono de granaína, el que le puso Miguel Borrull. La letra, por cierto, según el pianista Arturo Pavón, la arregló su padre, el hermano mayor de la Niña de los Peines. El último verso, ‘Para alivio de mis penas’, era de Arturo Pavón.
      Es un placer debatir con tan buen aficionado.

  • javier morentiano Escrito el 5 septiembre, 2012 13:25

    No pude ir al espectáculo de Arcángel. Tengo una curiosidad, Manuel: dices que hizo “sevillanas modernas” ¿Qué sevillanas cantó?. Gracias por adelantado.

    • lagazapera Escrito el 5 septiembre, 2012 16:08

      A javier morentiano: no las recuerdo, Javier, pero no eran del barroco.

  • Emilio P Escrito el 6 septiembre, 2012 11:14

    Amigo Bohórquez,todavia me queda algo de oido,y siempre pensé que ese cante de Torre que se discute,”Por buscar lo flor que amaba” era una granaina,uno de mis palos clásicos favoritos

    • lagazapera Escrito el 6 septiembre, 2012 11:34

      A Emilio P: Hombre, el Torre grabó este cante como malagueña, pero en tono de granaína. Yo no soy músico, pero siempre se le ha llamado la malagueña de Manuel Torre, un cante que posiblemente recreara a partir de Chacón o Fosforio el viejo. Es difícil saberlo.
      Un abrazo, maestro.

  • W.S. Escrito el 6 septiembre, 2012 13:17

    Esto de barroco y flamenco(donde el primero influencia al segundo) yo donde lo he leido por vez primera (además con pruebas cientificas)es en un conocido libro y disco del 2009 titulado LA LLAVE DE LA MUSICA FLAMENCA de los musicologos y compositores Antonio y David hurtado torres, prologado por Fosforito y el compositor Tomás Marco. Por otra parte estos estudiosos están investigando tambien desde hace mas de diez años en la transcripcion a pentagrama del flamenco, para que sea interpretado por instrumentos. Fahmi alqhai ya colaboró con ellos en fechas lejanas,tocando palos flamencos a la viola junto al piano de los mencionados musicos y recuerdo ahora las amplias y elogiosas críticas de d. Manuel Bohórquez allá por 1998 o 1999, donde , poco mas o menos(cito de memoria y corrijame alguien si me equivoco y doy algun dato erroneo)la obra de los hermanos Hurtado se situaba al nivel de la obra de Demófilo, aunque por aquel entonces solamente habian publicado su primer libro.

    • lagazapera Escrito el 6 septiembre, 2012 15:49

      A W.S.: Cierto. Fui el primero en entrevistar en un periódico a los hermanos Hurtado, cuando publicaron su primer libro. Ahonadron hasta nadie había llegado.

  • Rufo Escrito el 6 septiembre, 2012 13:48

    El cante esta a medio camino entre una granaina y una malagueña, pero no tiene la melodia exacta de la Granaina, solo los dos primeros tercios, despues la melodia deja de ser de granaina, no hace el giro ese tan caracteristico que hace la granaina en los uktimos tercios. De todas formas soy de la opinion que una granaina es un estilo de malagueña mas, el toque por granainas es el que acaba de dar la personalidad a este cante.

    Un suludo.

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