Aquel Juan Pelao de Triana

Si hay una figura histórica singular y emblemática del cante trianero es Juan el Pelao, considerado el Rey de los martinetes desde que una noche rompió los moldes del vetusto cante fragüero en la taberna de Rufina, de la calle Pureza, ante cuatro aficionados cabales, porque se negaba en rotundo a cantar delante de quien no supiera estinguí. Pero a pesar de su importancia entre los cantaores de Triana, es quizás el intérprete más desconocido de la historia del cante del arrabal sevillano. Hasta ahora solo se sabía de él que se llamaba Juan y que pertenecía a la casta flamenca de los célebres Pelaos de Utrera, emparentado con el mítico Perico el Pelo, aunque nadie haya aportado nunca los documentos que prueben su origen y, sobre todo, sus apellidos. Nos llevó meses de intensa búsqueda en los censos de Triana encontrar a este mítico gitano. Primero intentamos localizar a un Juan de Utrera, aunque no tenía la certeza de que fuera natural de este municipio, y eso ayudaba muy poco. Tras llevar a cabo un exhaustivo rastreo en la bibliografía flamenca y la prensa de la época, encontramos una nueva pista que nos aportó Fernando el de Triana en su libro Arte y artistas flamencos (Madrid, 1935), en cuyas páginas se ocupó del célebre cantaor calé deshaciéndose en elogios hacia su arcana voz. Si han leído alguna vez el texto de El Decano del Cante, Fernando nos dice que la mujer del cantaor se llamaba Clara. Al ser un nombre poco común en Triana en aquella época, enseguida encontramos a la única Clara que podía ser la mujer de Juan Pelao: la gitana Clara Amaya Cortés, de Ronda, sobrina  de María la Andonda y tía del genial guitarrista Diego del Gastor. En un padrón de Triana de 1895, localizamos a esta mujer viviendo con Juan García Moreno y el hijo de ambos, José García Amaya, en el número 8 de la calle Febo, que está al final de la famosa calle San Juan Evangelista. En esta calle, conocida también como Sol -Febo significa sol-, siempre vivieron muchos gitanos herreros, como el célebre cantaor Francisco Moreno Camacho, Francisco la Perla, primo hermano de nuestro cantaor.

Su partida de nacimiento.

Juan García Moreno-1856nac

Sabiendo ya que Juan el Pelao se llamaba Juan García Moreno solo teníamos que seguir la investigación hasta encontrar su partida de nacimiento y la de su hermano José, ambos herreros de Triana y buenos martineteros, aunque el genio, al parecer, era Juan. Juan José García Moreno se dejó ver por este mundo la primera vez el 17 de mayo de 1856, en el número 5 de la calle San Juan Evangelista, siendo bautizado tres días más tarde en la Parroquia de Santa Ana. Hijo de José y de María Dolores, era nieto de Francisco y Antonia, por línea paterna, y de Alonso y María por línea materna. Todos naturales de Triana y dedicados al milenario oficio de la herrería. Su hermano José nació dos años antes en el mismo domicilio, donde también vinieron al mundo sus hermanas Consolación, Carlota y María Dolores. Y Gabriel, que murió muy pronto.

Partida de bautismo del hijo de Juan Pelao y Clara Amaya Cortés. 1878.

Partida de bautismo del hijo de Juan Pelao y Clara Amaya Cortés. 1878.

Emparentado también con los Cagancho, por el apellido García, el martinetero creció en la fragua familiar y se hizo cantaor escuchando a todos los cantaores gitanos de la Cava Nueva -hoy Pagés del Corro- y la calle San Juan, alternando en reuniones familiares y en tabernas como las de El Arquillo y Casa Rufina. Nuestro cantaor se quedó huérfano de padre y madre siendo un adolescente de 14 años, y al amparo de sus tres hermanas, cigarreras de la Fábrica del Tabaco. El cante podía haber sido para él una buena salida a la miseria, como lo fue para algunos gitanos trianeros del XIX, pero Juan el Pelao pertenecía a la casta de los raros, como el Nitri, Frijones o Tomás Pavón. Siempre consideró que coger dinero de un gaché por cantar era como si una mujer vendiera su cuerpo, de ahí que rechazara invitaciones para participar en fiestas de señores, salvo cuando eran cabales, gente que chanelaba, como eran los casos del general Sánchez Mira o el torero sevillano Antonio Fuentes.

Padrón de la calle Febo de Triana en el que aparece Juan el Pelao, en 1875, con su hermana Consolación.

Padrón de la calle Febo de Triana en el que aparece Juan el Pelao, en 1875, con su hermana Consolación.

La relación del Pelao con los hijos del Antonio el Fillo le permitió conocer a Clara Amaya Cortés, de Ronda, sobrina de la mítica María la Andonda, de la que se hizo novio. En 1878 tuvo un hijo con esta mujer en la calle Puerto de Triana, sin estar casados, al que bautizaron en Santa Ana con el nombre de José, por el abuelo paterno. En el padrón de 1895, del número 8 de la calle Febo, solo aparece con ellos este hijo, luego es probable que no tuvieran más descendencia. A partir de esta fecha el cantaor y su familia desaparecen de Triana. Entró en quintas en 1875. Accediendo al registro de su alistamiento, comprobamos que medía solo un metro y sesenta y tres centímetros, esto es, pequeño de estatura, aunque dentro de la talla media de la época. Para eludir ir al ejército alegó ser “tardo de un oído” y “manco de la mano derecha”. Pero a pesar de sus curiosos alegatos, el martinetero fue declarado apto para servir a la Patria.

¿Qué importancia tuvo Juan el Pelao como cantaor? En Triana es una referencia del cante de fragua, considerado el mejor martinetero de todos los tiempos. No hay constancia de que cantara nunca fuera de Triana, y mucho menos de que lo hiciera en locales públicos. Los cantaores trianeros no eran muy partidarios de cantar en cafés, aunque hubo quienes lo hicieron. Eran herreros, cerrajeros, alfareros, areneros, tablajeros, zapateros, hortelanos o marineros, que cantaban solo en fiestas familiares o en las tabernas del barrio para aliviar sus penas o airear sus dichas. ¿Quiénes pudieron ser sus maestros? No alcanzó a conocer al célebre Antonio el Fillo, aunque sí a sus hijos, sobre todo a Francisco, el primogénito del cantaor de San Fernando. Suponemos que los demás hijos también cantarían y que tendría con ellos una estrecha relación. Por otra parte estaba su primo hermano, Francisco la Perla, que aunque se fue a Cádiz meses después de que él naciera, alguna relación tendrían. En 1875 aparecen viviendo juntos en una misma casa de la calle Febo. Y a escasos cien metros, Diego Fernández Flores El Lebrijano, diez años mayor que nuestro cantaor, que unió su vida a una cigarrera trianera, de la casa de los Fernández y llamada Pastora, con la que tuvo al menos un hijo, en 1873. Pero la mejor escuela para Juan el Pelao fue la casa de los Cagancho, la gran universidad de los cantes gitanos de Triana. El herrero calé Antonio Rodríguez Moreno, Tío Antonio Cagancho, nacido en 1821 y no un año antes, como se había dicho hasta ahora, era el gran maestro del barrio, creador de algunas seguiriyas muy antiguas y un magnífico intérprete de soleares y tonás. Su hijo Manuel Rodríguez García, El Señó Manué Cagancho, diez años mayor que el Pelao, siempre consideró a Juan García como a uno más de sus hermanos, pero eran rivales en el cante y ambos protagonizaron verdaderos duelos martineteros y seguiriyeros en las fiestas familiares y en las tabernas ya citadas del arrabal.

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1 Comentario

  • Gabriel Guerrero Escrito el 7 marzo, 2017 14:19

    Sr. Manuel:
    ¿Tiene usted constancia de una carta de un vecino de Paterna de Rivera escrita a su estilo, y en verso de lo ocurrido en la ciudad de Cádiz el dia 5 de Junio de 1814?
    La misma la firma PERIQUILLO EL PELAO.
    Un saludo afectuoso.

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