Animales, y no todos comemos pienso

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La noticia de que cada día se abandonan decenas de perros y gatos en las calles de Sevilla es tremenda, demoledora. Definitivamente, los seres humanos somos los animales más crueles del planeta Tierra. Aunque, sinceramente, estoy convencido de que el hombre es cruel con los animales no porque sea un animal de dos patas, sino porque es un ser humano y tiene capacidad para hacer daño por el macabro placer de hacerlo. Hace muchos años tuve una chihuahua cruzada, Currina, que no pesaba más de kilo y medio. Era negra, con un babero color fuego y unas orejas casi de liebre. Estuvo conmigo siete años y vivió como una auténtica reina. Pero un día se escapó de la casa, con tan mala fortuna que un coche la mató. No estaba en Sevilla y no pude hacer otra que llorarla desconsoladamente en la distancia durante una larga y dolorosa semana. Tan conocido era lo que quería a aquella perrita, que algunos de mis mejores amigos llamaron a casa para darme sus más sentidos pésames. Escuchando un día un buen programa de radio supe el número de perros que eran abandonados al año en España y me llevé las manos a la cabeza. Me preguntaba una y otra vez cómo una persona podía abandonar a su perro, al cachorro ya crecido que un día llevó a su casa metido en una caja de zapatos, que alimentó con cariño, con el que jugó tirado en el pasillo del piso y al que acarició tantas veces dormido en su regazo ante el televisor. También recuerdo que ese mismo día llevé a Currina al Parque de los Príncipes, como cada tarde, para que correteara detrás de las palomas y persiguiera a los gorriones. ¡Dios, qué feliz fue mi perrita en aquel lugar! ¡Y qué feliz fui yo haciéndola dichosa! Se me ocurrió esconderme detrás de una enorme palmera simulando un abandono para ver su reacción y averiguar así cómo debía sentirse un perro al que su dueño abandonaba en un parque o una carretera. Al instante de esconderme, comenzó a mirar para todas partes, aunque sin moverse del mismo sitio. Estuvo quieta un minuto, como paralizada por el pánico. Luego comenzó a correr en distintas direcciones, y viendo que no me encontraba se volvió a quedar quieta y se meó por las patas abajo. En seguida corrí a buscarla, la abracé con todas mis fuerzas y noté cómo volaba su pequeño corazón de indefensa chihuahua. Me sentí luego tan mal que durante algunos días no pude conciliar el sueño recordando su cara de terror al no encontrarme en el parque. Durante algún tiempo desconfió de mí cuando le lanzaba la pelota de tenis. Volaba a por ella, como de costumbre, pero hacía pequeñas paradas para mirar hacia atrás y asegurarse de que seguía allí. Por eso me espanto cuando leo estas noticias, cuando me entero de que en lo que va de año han sido recogidos de las calles decenas y decenas de perros abandonados por sus dueños. Me dan pena estos animales pero también los que los han abandonado, porque son enfermos. Se trata de una enfermedad todavía no reconocida por los médicos, quienes se preguntan cómo pueden sobrevivir estas personas sin corazón. Es un gran misterio que tendrá que ser resuelto algún día por la ciencia.

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Me contó el desaparecido cantaor Luis Caballero, de Aznalcóllar, una de las historias de perros más conmovedoras que he oído en mi vida. Gran amante de los animales, en su casa solo había perros y gatos recogidos de la calle. Paseando un día con su mujer por Sevilla, se encontraron con un perro que había sido atropellado y que estaba muy mal herido. Sin pensárselo dos veces, recogieron al pobre animal y se encargaron de curarlo en casa. Lo adoptaron y me contaba que en su vida había visto un animal tan agradecido. Pero una mañana, el perro había desaparecido de la casa, seguramente porque era callejero y sentía la natural llamada de la libertad. Lo echaron mucho de menos, sus travesuras, sus caricias y esa mirada incomparable que tienen las mascotas que son recogidas de la calle. Meses más tarde, de noche, escucharon como arañazos en la puerta del piso y al abrir comprobaron estupefactos que era su perro, que parecía haber sido atropellado de nuevo y que acudía a ellos con una pata destrozada y evidentes signos de abandono.

Lo peor no es que los españoles seamos capaces de dar niveles tan altos de maltrato a los animales, de manera individual y que se salve quien pueda. Cada tres minutos es abandonado un perro en nuestro país. El verdadero problema es que quienes gobiernan no sean capaces de evitar que hasta Bruselas nos amenazara hace ya tres años por una legislación deficiente que no evita el maltrato en zoológicos y mataderos, por no hablar de las canalladas que se hacen en espectáculos públicos. También en esto estamos a la cabeza de Europa, para nuestra vergüenza. Tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos de ser españoles. Sin salirnos del asunto, siento una profunda vergüenza de ser ciudadano español porque un país que está a la cabeza de Europa en el maltrato a los animales es un país para avergonzarse. Tengo perro en casa, con el que convivo de día y de noche y estoy convencido de que Dios corrió demasiado a la hora de decidir entre qué seres vivos tenían que ser animales o humanos. Creó el mundo en seis días y las prisas no traen nada bueno. Una mala semana la puede tener cualquiera.

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5 Comentarios

  • Patricia Escrito el 1 febrero, 2014 21:32

    Excelente y muy sensible el texto, Manuel! Creo que tenemos el poder para cambiar las cosas y crear un mundo más justo para todos, sin crueldad y violencia. Hay algo en la mirada de los animales que me toca profundamente. No puedo comprender lo que pasa en la cabeza de una persona que hace daño a otro por pura maldad. Un fuerte abrazo de tu amiga que vive en Brasil.

    • lagazapera Escrito el 1 febrero, 2014 21:37

      A Patricia: Gracias, querida amiga. A mí también me cuesta entenderlo. Daría la vida por mi perro, si tuviera que darla, pero sin dudarlo ni un segundo. Y me duele que haya tanto maltrato. También es verdad que hay mucha gente en el mundo que ama a los animales y que lucha para que esto cambie. Un abrazo.

  • Hendrix Escrito el 1 febrero, 2014 22:13

    Me es triste ver cada día un perro nuevo por mi pueblo abandonao y muchas veces para colmo van jerios de un accidente o peor aun… de maltrato, estas cosas me sacan de mis casillas y sale lo peor de mi cuando veo estas cosas…es penoso a donde puede llegar el hombre.

    Me pone a mi a cavilá
    si un perro por ser perro
    se le puede negar el pan

  • Salvador Escrito el 2 febrero, 2014 12:27

    Vaya tarde que me distes ayer Manuel,te lo cuento,sobre las 5 me puse a leer el periódico,no tuve tiempo antes,y cuando llego a tú columna y me pongo a leer en cada frase mis ojos se sentían mas húmedos,porque lo que tú comentabas de tú perrita en el parque,era de broma,pero a mi se me escapó hace unos días la mía,por la puerta del patio y no te puedes imaginar lo que sentí.Yo cerré la puerta y cuando pasaron unos minutos vi que no se venia al sofá,cosa que me extrañó,pues antes de llegar yo,ya está ella,empecé a llamarla y no me contestaba,mi corazón latía a velocidad de vértigo e incluso mi mujer,cuando me vio la cara,se asustó.Salí corriendo hacia el patio,abrí la puerta y empecé a llamarla,no aparecía por la calle,hasta que unos minutos después apareció por la esquina.Cuando me vio salió corriendo hacia mi,y te puedo decir,que si a mi el corazón me latía a velocidad,no te puedes imaginar el de ella,es una perrita pequeña.Le di tal abrazo,que aun hoy y tras leer tú articulo lo siento.

  • Salvador Escrito el 2 febrero, 2014 14:08

    Por cierto Manuel,ya va a hacer un año de mi primer comentario y curiosamente también era sobre los perros,y aunque la perrita mayor,ya va por los 12 años,la chica anda por los 6 y por ahí andan las dos al sol,hoy que hace un buen día.Dentro de nada cuando me sientan por la cocina empezarán a golpear la puerta del patio,para que les abra y olisquear lo que habrá de comida.Un abrazo

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