A propósito de Triana

Un baile en Triana

Una mañana, en aquel templo flamenco que fue la Taberna de José Lérida, que estuvo en la calle San Jacinto, al lado de donde regentó su residencia y negocio el célebre contrabandista Pedro Lacambra -cuando esta arteria principal del arrabal se llamaba Santo Domingo-, Manuel Corrales González El Mimbre, el bailaor trianero y hermano de la maestra Matilde Coral, me dijo: “Vives en Triana, pero jamás serás un trianero”. En efecto, en esa época vivía en el Barrio Voluntad, en la calle Virtud. Pero ya en 1972 trabajaba en un taller de pintura de la calle Constancia, el de Antonio Tocino, y algo más tarde en la calle Trabajo, en la sastrería de Ángel Sierra, que aún existe. Y en 1986 me casé delante de la Esperanza de Triana, en la Capilla de los Marineros, con una guapa trianera que descendía de trianeros de indudable raíz arrabaleña. Me sorprendieron aquellas palabras del maestro porque hay ilustres trianeros que no nacieron en el barrio, aunque haya cronistas que digan otra cosa. Ni El Planeta, ni El Fillo, ni El Nitri, ni Frasco el Colorao, ni La Andonda, ni La Finito, ni La Josefa nacieron en Triana. ¿Y qué? Triana ha basado su historia flamenca en la célebre fiesta que relató el costumbrista malagueño Serafín Estébanez Calderón en 1842 en la obra Un baile en Triana, donde tomaron parte una serie de artistas que no eran trianeros, que no nacieron en el famoso barrio sevillano. Curiosamente, la mayoría de ellos eran gaditanos, como ocurría con las dos principales figuras de aquella fiesta en la calle Castilla, Antonio el Planeta y Antonio el Fillo, el primero de La Tacita y el segundo de San Fernando. Cuando se celebró esta fiesta (1838), Tío Antonio Cagancho tenía solo 7 años y aún no habían nacido los hermanos Pelao, Juan y José, los grandes martineteros. Ni había llegado al arrabal Frasco el Colorao, al que en Triana tienen poco menos que como el padre del cante y de todos los cantaores. Por tanto, si en aquella fiesta flamenca no había cantaores trianeros es porque no existían aún en el barrio. Me refiero a artistas del cante de cierto renombre, como ya los había en Cádiz, donde diez años antes de esta fiesta ya triunfaban en los teatros Antonio Monge o un sobrino de El Planeta, el misterioso Lázaro Quintana, que nació en Cádiz en 1802.

Partida de nacimiento del célebre Paco el Sevillano.

Partida de nacimiento del célebre Paco el Sevillano.

Triana nunca ha tenido investigadores que hayan trabajado por el flamenco, como los han tenido y los tienen Cádiz o Jerez. Por este motivo, en Triana estaba casi todo por investigar y los escasos libros que hay sobre su historia flamenca no resistirían el más ligero análisis. Digo esto porque he acabado un trabajo de investigación de años sobre la historia flamenca del arrabal y les puedo asegurar que las conclusiones van a ser demoledoras. Debido a un desmedido apasionamiento, algunos cronistas trianeros han hecho natural del barrio hasta al lucero del alba, en lo que a la historia del flamenco se refiere. Y, curiosamente, como jamás han investigado en serio, se han dejado atrás a importantes cantaores que sí nacieron en Triana. El más importante del siglo XIX -de los pocos que hubo de verdad- aparece en todos los libros de historia y reza como nacido en la localidad sevillana de Cantillana, el célebre Paco el Sevillano, conocido también por Paco Botas o Paco el Gandul. Este cantaor actuaba ya en los teatros de Madrid cuando Silverio Franconetti soñaba con ser torero, aunque solo llegó a ser picador, antes de conseguir ser la referencia de todos los cantadores.

Paco el Gandul fue de los primeros profesionales del cante sevillano, un artista muy famoso que nació y se crió en Triana, de lo que en el arrabal no tienen ni idea. No tuvo la importancia de Silverio, pero se hizo profesional antes que él y luego fue su mano derecha en su faceta como empresario, cuando regentó primero El Recreo, más tarde El Burrero y luego su propio café de la calle Rosario, el célebre Café Silverio. Tan amigos eran Silverio y El Gandul que vivieron juntos en el mismo edificio de la Plaza de San Francisco, en Sevilla, donde por murió Franconetti. Siempre me llamó la atención que apodaran El Sevillano a un cantaor nacido en Cantillana. Por eso me puse a buscarlo en el padrón de Sevilla y apareció primero un hermano José, empleado del Ayuntamiento y natural de Cantillana. Sabiendo ya que El Gandul se llamó Francisco Hidalgo Monge -así rezaba en el padrón de 1885, donde aparecía casado con una santanderina, sevillano y cantante-, solo había que buscar la boda de sus padres, Francisco Hidalgo y Carmen Monge, en el Palacio Arzobispal de Sevilla. Localizada la boda, la primera sorpresa es que se casaron en Santa Ana en 1831. Ambos eran trianeros, según constaba en sus respectivas partidas de nacimiento. Y al poco tiempo de la boda nació en Triana Francisco Hidalgo Monge (1832), quien con el paso de los años sería conocido en el mundo del cante con los tres remoquetes ya señalados: Paco Botas -fue zapatero, como su padre-, Paco el Gandul -poco amigo del trabajo- y Paco el Sevillano, que así es como lo llamaban en Cantillana, donde se afincó junto a su familia rozando la adolescencia. Por tanto, esta gran figura histórica del cante nació en Triana, como otros de sus hermanos. En el arrabal mamó el cante jondo y luego emigró a Cantillana. Es un cantaor trianero y no cualquier cantaor, sino una de las primeras figuras del cante de su época, cuando mandaban Silverio Franconetti, José Lorente o el veleño Juan Breva. Curiosamente, Fernando el de Triana siempre lo hizo natural de Cantillana, así como Rafael Pareja. Y desde entonces hasta la fecha el célebre Paco el Sevillano ha venido apareciendo en los libros de historia como cantillanero. Este cantaor tuvo su época sevillana, con grandes triunfos en todos sus cafés cantantes. Estuvo algún tiempo en Málaga, cuando era conocido por Paco Botas, y acabó sus días en Madrid como tantos otros artistas flamencos andaluces. Fue muy popular en la capital de España, donde cantó en teatros y cafés, siendo encargado de algunos de los salones más flamencos de la Villa y Corte. Triana tendría que reparar este olvido, el de su figura principal del cante del XIX. Sobre todo ahora que ya saben que era trianero y perteneciente a familias del barrio. Lo asegura alguien que no nació en Triana, pero que la lleva metida en el corazón.

 

 

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9 Comentarios

  • el paco de cai Escrito el 26 julio, 2014 12:24

    Una entrada muy interesante haciéndola como se tiene que hacer, con una investigación profunda no por lo que te haya dicho otras personas o mejor con lo que llaman tradición oral que algunas veces vale, pero no siempre como se ha venido haciéndolo. Si señor una entrada interesante y que se puede aplicarse alos que queremos aprender de los verdaderos maestros.

  • Rafael Estévez Escrito el 26 julio, 2014 12:51

    Qué maravilla !!! Cómo me gustan los asuntos de la Triana del siglo XVIII y XIX, que como bien sabes Manuel, vivieron parte de mis antepasados. Cómo me gustaría tener una máquina del tiempo para ir a visitarlos y conocer todo de primera mano… Un abrazo y enhorabuena por los hallazgos !!!!

  • El Solitario Escrito el 27 julio, 2014 02:05

    Triana tiene un problema sustancial con el flamenco: para no llamarnos a engaños el arrabal ya no es un referente actual de este arte, porque todos los artistas que allí vivieron, viven fuera desde hace décadas. En Triana no queda nada y el peor de los lastres que arrastra son los propios “flamencólogos” e “historiadores” que allí viven, que, lejos de ser unos intelectuales, han manchado el discurso histórico de narcisismo, de localismo, de sectarismo y de pringue. Se han quedado anclados en un juego de frases que no evolucionan y siempre llevan el “yo” por delante de cuanto dicen o escriben. No dejan que en el barrio entre nadie a contar verdades, porque al segundo ya le están pidiendo el ADN trianero, que ellos aseguran llevar y que no llevan. Porque los trianeros no son una tribu, ni un pueblo étnicamente declarado, son habitantes de un barrio, descendientes de gente que vivieron en allí (algunos, ni eso), pero nada más. No le quito el empaque y el ángel que se les presupone, que esto también es discutible: precisamente, los “flamencólogos” e “historiadores” de la casta trianera y algún que otro artista rancio de la sonanta, son el ejemplo más deslumbrante de la sosería, por lo que la gracia tampoco es un elemento connatural del trianero. Pero a ególatras no les gana ni un sevillano con patillas, que ya es decir. Eso sí, sientan cátedra cada vez que hablan de la “isla”, del “primer pueblo del Aljarafe” y de “arrabal”. Paco Arcas, es más trianero que todos ellos y no nació allí, y Manuel Molina igual, y Chiquetete… Ahora el problema ha engordado, porque los del PP les temen a estos trianeros de “honor”, que son los que creen mandar, y les están dando jarillo al verdón para tenerlos controlados y callados. Que uno de ellos propone a Manuel Melado para ser pregonero, ¡adelante!, que a Matilde Coral hay que ensalzarla más todavía, ¡adelante!: Trianera predilecta. Que Pepa Montes no es “Hija adoptiva de Triana”, venga con ello, así se le pide de camino el favor de que baile en el Altozano devolviéndonos la consideración, que también se la hadado a su marido… Y por si fueran poco los desmanes en cubierto, están llenando de artistas del pijerío pepero la Velá de Santa Ana. Creen que están recuperando su identidad, pero en realidad, están contribuyendo a descafeinarla, con el consentimiento de los que tanto dicen defenderla. Todos los honores son para ellos y si no compruébenlo… Al PP no le interesa el flamenco ni lo dignifica, todo lo contrario. Si no que pregunten cuánto les pagaron a los artistas que actuaron el pasado mes en el Paseo de la O, con el nombre de la Bienal en los carteles, presentados nefastamente por uno de esos trianeros de la casta. Señor Bohórquez, la falsedad, para que vea, sigue en “la isla”.

  • José Luis Escrito el 27 julio, 2014 12:21

    Señor solitario, es o debe ser usted una persona muy positiva. Tanto que ni siquiera aporta una sola solución a tanto problema como plantea. Además cuando leo sus palabras me entran ganas de coger un ametralladora, entrar por el puente y acabar con tanto inicuo. ¿Es esa la manera de recuperar la identidad? Señor solitario, tó el mundo es güeno.
    Mire, mi ADN se lo voy a explicar, aunque quizá no le interese, porque desbarata su teoría, ya que nací en las Cinco llagas, me crié en barrios humildes del extrarradio y de Triana sólo tengo que mi generación anterior, en lo que a materno se refiere, sí tuvo ese privilegio, nacer y crecer en ese arrabal, permítame que utilice el término que a usted le molesta y que sólo significa barrio fuera del recinto de una población, como lo es Triana. Pero como resulta que es el barrio más universal, ¿o conoce usted algún otro?, pues me siento orgulloso de sentirlo cerca, de la cuota personal que me corresponde, de cualquier alabanza de su nombre, venga de fuera o de dentro, que reciba. Le animo a que haga algo por Triana, o al menos, a escribir algo positivo y no sólo a disparar contra todo lo que se mueva. Por cierto, en su manera de escribir presiento una conexión con ciertos estilos conocidos en el ámbito periodístico local que roza una calidad de las que no se suelen prodigar por estos comentarios en blogs de flamenco.
    Le molesta que nombren hija predilecta a Matilde, dígame una bailaora que mueva igual los brazos. Que Melado pronuncie el pregón, pero dígame una persona con más gracia, más elocuente y que escriba mejores letras. ¿Le parece mejor la manera del consejo de cofradías cuando nombra hermanos mayores ripiosos y desangelados? Luego se lo dan a un poeta y algunos ponen el grito en el cielo. Todo el que hace algo sin esperar nada a cambio recibe este pago. Una comisión, claro que sí, ¿quién entonces, a dedo?
    Sobre los políticos, le aseguro que vengan los que vengan lo van a hacer igual. No se preocupe mucho de eso. Este blog es un buen sitio para descargar esa andanada de conflictos que están creando, según usted, los responsables. Ponga otro mensaje con las posibles alternativas que usted crea convenientes. Eso es construir. Lo contrario no produce nada.
    Nuestro bloguero, Manuel, así lo hace; en el trabajo que ha terminado, espero que haya incluido que el padre del Carbonerillo creció en el arrabal, y que la Andonda estaba muchos años antes de lo que él dice en Triana. Tantos como para llevarse antes que traer. Porque si lo sé yo, (documentado) él debe de saberlo, y espero que lo publique. Un saludo.

    • lagazapera Escrito el 27 julio, 2014 17:10

      A José Luis: Gracias por lo de bloguero, José Luis. ¿Por qué cada vez que escribo algo sobre Triana hay mal rollo? No lo entiendo, solo intento aportar algo de luz. En efecto, José Luis, Manuel Vega Villar, el padre del Carbonerillo, de Benacazón, creció en Triana y su hijo, que es quien nos importa -al menos a mí-, era de la calle Sol y creció en la Macarena, donde murió. La Andonda también vivió en Triana, claro, ya lo descubrió Luis Vázquez hace tiempo. No vivió mucho tiempo, porque ahí está el padrón. Un abrazo.

  • Luis Pérez Escrito el 27 julio, 2014 16:02

    Qué ganas tengo, Manuel, de que saques ese libro.

  • Carmen Arjona Escrito el 27 julio, 2014 18:43

    Y, probablemente, las premiadas lo merezcan. Admiro a Matilde Coral y a Pepa Montes desde que las vi por primera vez. Ya hace mucho de eso. ¡Olé por ellas! A ver si va a resultar que son culpables de que alguien las quiera premiar.
    En otro orden de cosas, resulta como mínimo curioso que quienes nunca se han preocupado ni han manifestado ningún tipo de interés por el flamenco, a título público me refiero (a título privado ¡vaya usted a saber!), de pronto se erijan en sus fervientes defensores.
    Como mínimo cabría exigirles que se informen, se asesoren y conozcan aquello que quieren o pretenden gobernar. Una buena dosis de coherente respeto nos dejaría a todos más satisfechos y al flamenco mucho mejor considerado, que es en definitiva lo que nos importa.
    Saludos, Gazaperos.

  • El Solitario Escrito el 29 julio, 2014 02:20

    Apreciado señor José Luis: si relee bien mi post, estará más cercano a mis ideas, estoy seguro de ello, porque en la propia crítica expongo las soluciones. Creo que no es necesario ser más explícito. Pero no tengo inconveniente en aportar algunas soluciones para combatir el amiguismo que impera en los tentáculos del distrito de Triana y en la comisión que decide los designios de la velá y a sus galardonados. Pero antes permítame que le diga que yo soy trianero, descendiente de una saga que cuenta con nueve generaciones de trianero en su filiación familiar. Nací, de hecho, en la cama de mi madre. Por lo que mi barrio me duele tanto que me tomo la libertad de decir lo que pienso siempre y cuando no medie el insulto ni la violencia. En estos momentos vivo poco tiempo en el barrio por mi profesión, que no es la de periodista como me presupone. He manifestado, y lo mantengo, que ciertos trianero de la casta han hecho de su capa un sayo, y que le han echado el cerrojo al puente de Triana para que allí no entre nadie que les eclipse, que les desplace, que les discuta con argumentos las decisiones que toman. El pasado año, Ángel Vela, al que no le resto mi admiración, montó en cólera porque Manuel Bohórquez le corrigió ciertos datos que aparecían en su libro de manera inexacta, y toda la plebe del círculo invadió estas mismas página con comentarios tendenciosos, en los que le reprochaban, sin argumento científico, como sí hizo el periodista, el análisis que él publico de esta obra. Es decir, que el extremismo de los que dicen amar a mi barrio, no permite que nos expresemos con libertad. De algo parecido ha pecado usted, pero creo que sin malas intenciones. Matilde Coral es merecedora todo tipo de reconocimientos por lo que representa para el baile y para su barrio, la cuestión es que su figura está siendo utilizada,. Pepa Montes es una gran bailaora que ama a Triana y por tanto celebro también el reconocimiento. Pero Triana es, asimismo, Manuel Molina, Manuela Carrasco, Chiquetete, Lole Montoya, María Pagés y Milagros Mengíbar, entre otros muchos, por la parte flamenca. Pero cuando uno dice esto sale el censor de guardia y dice que algunos de los que cito no nacieron en Triana… A esto es a lo que me refiero, señor. A ese totalitarismo que no deja crecer al barrio, que lo ha anclado en la peor de la involuciones. En cuanto al pregón de Melado, voy a evitar, por respeto al pregonero, decir lo que me pareció. Pero sí le digo que se veía venir por el compadreo que recorría por twitter. No voy a seguir la misma pauta, en cambio, con los indigeribles y demagogos pregones que tan mal lee el alcalde cada vez que tiene ocasión, aprovechando una tribuna pública. Lo hizo el día que inauguró la plaza que desde hace unos meses lleva el nombre de Matilde Coral. Hasta para decir tres cosas de la bailora, lo tuvo que leer… Es evidente, que esto ocurre porque el flamenco y los flamencos no son amores encontrados en la gente del PP, más amigo de la copla y de los copleros. Las soluciones pasan por mejorar la intervención social en el barrio, por recuperar las señas de identidad desde la base y trabajar por los derechos de aquellos que les pagamos sus sueldos. ¿Es que no ve usted que en Triana son siempre los mismos? En cuanto a la imagen, dañada por los de la casta, ayudaría mucho a recomponerla una comisión plural de personas de todas las ideologías que conviven en el barrio.

    A Carmen Arjona: si lee bien mi post, comprenderá que no culpabilizo a nadie de ser reconocida. Sé que usted está relacionada con el mundo del flamenco, por lo que le será fácil responder a esta pregunta: ¿por qué vive en el olvido del barrio Milagros Méngibar y María Pagés?, la pregunta está contestada, ¿verdad? Por lo mismo que han tardado en reconócele su trayectoria al maestro Manolo Marín. Pues a eso es a lo que me refiero, a que las preguntas ya no necesitan respuestas. Mire, solo hay que mirar a quienes les ponen los azulejos.

    A todo esto, sepa usted, apreciado Manuel Bohórquez, que sus aportaciones a la historia de Triana, por desgracia no le serán reconocidas, al menos mientras sigan de portero los mismos. Para no ser trianero de cuna (de cuna, de cuna… son menos de los que dicen serlo…), ha demostrado sentir más amor a este barrio que aquellos que se empeña en estancarlo en la memoria de lo que fue, pero que ya no es ni lo será.

    • lagazapera Escrito el 29 julio, 2014 02:49

      A El Solitario: Gracias, amigo, seas quien seas.

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