¿Inmadurez o chismorreo?

Una cosa que me llama la atención es que cuando vas a votar, sobre todo si vives en un pueblo, la gente te suele mirar a los ojos como queriendo adivinar a qué partido vas a dar tu confianza. Ayer salí de casa para ir a ejercer el derecho a elegir a quién quería que gobernara y me miraban hasta los gatos desde los balcones, que ya se han vestido de primavera. Los balcones, no los gatos. En la puerta del colegio había un señor que me preguntó: “Venimos a votar, ¿no?”. No, a jugar a las bolas. Claro, es que el tío quería saber a quién iba a votar, aunque no te lo suelen preguntar. Esperan a que tú se lo digas. “El voto es libre, pero a estos randas hay que echarlos de una vez”, me dijo, aunque sin querer condicionarme. Cuando voté y salí del colegio, seguía en la puerta y volvió a la carga: “Ya hemos votado, ¿no?”. Me lo preguntó mirándome de nuevo a los ojos y, además, recorriendo con la vista mi cuerpo, analizando mis zapatos y hasta si iba o no bien peinado. Y cuando me alejé, le escuché decir: “Éste se cree que yo me chupo el dedo”. ¿Inmadurez democrática o puro chismorreo provinciano?

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