El niño que hablaba con los olivos

Portada Cuatrovientos 2

Espero que por contarlo no se estropee. En diciembre voy a publicar por fin mi primer libro que no es de flamenco, sino una obra de relatos de infancia, CuatrovientosEl niño que hablaba con los olivos, que tuve que guardar en un cajón por culpa de la crisis. Como la crisis no acaba y no hay que dar pasos atrás ni para tomar impulso, editaré la novela con mis propios medios y que sea lo que Dios quiera.

En la novela recreo el ambiente de aquella época, el de un pueblecito de no más de setecientos habitantes, entonces con gente muy pobre y algunos hacendados, pocos. Narro cómo eran el colegio, las tabernas, la iglesia, el cuartel de la Guardia Civil, los inicios del fútbol, la feria, la Navidad, el trabajo en los olivares y las huertas, los juegos y los más pintorescos personajes. Hay mucho de autobiografía en la obra, pero son historias sin un estricto principio de unidad: unas ciertas, y otras, producto de mi fantasía. Realidad y sueños se funden a veces para lograr que un niño viaje en las nubes o un ejército de conejos se rebele contra los perros de los cazadores del lugar. Pero, además, cuento con total crudeza las miserias, las fatigas, las injusticias, el sufrimiento… Y también lo felices que éramos en nuestra pobreza, porque nunca deseamos lo que no conocíamos: quizá porque tampoco teníamos televisor. Ahora que tanto se habla de crisis económica, de las penalidades de tantas criaturas, el libro es un canto a la esperanza, a no arrojar la toalla, en el que intento demostrar que se puede ser feliz con poco, con lo suficiente, con lo justo. Que no hay dinero para tarta helada, claras de huevos batidas con azúcar. Que no podemos aspirar a tener calefacción en toda la casa, una buena copa de cisco debajo de la mesa camilla. Que no podemos comprar un buen jamón de pata negra, arenques y papel de estraza. Que no tenemos medios para embaular centollos, sabrosos cangrejos de río. Y que no podemos viajar en verano, un buen libro de aventuras y una hamaca en el corral. No sé si será una osadía por mi parte, que solo soy un modesto crítico de flamenco.

Con la publicación de esta primera novela no pretendo ganar el Nacional de Literatura: solo contar cómo era la vida hace cerca de medio siglo en Palomares, que hoy es una aldea casi fantasmagórica, a través de un niño del franquismo que hablaba con los olivos y veía el mundo, que apenas entiende, desde el pino de Mampela.

La obra lleva un precioso prólogo de Quico Pérez-Ventana y se editará en mi propio sello editorial, Pozo Nuevo.

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2 Comments

  • José Luis Posted 15 octubre, 2014 20:07

    Tiempo que también me tocó vivir a mí. Espero que el libro alcance un buen número de ejemplares vendidos, y espero que avises del día de su presentación, por si mis menesteres campanilleros me permiten estar. Suerte, Manuel, en tu empeño, un saludo.

  • Antonio Jiménez Posted 18 octubre, 2014 04:34

    Me alegro mucho que hayas decidido publicar tu libro, a pesar de las trabas económicas. Avísanos en cuanto estén a la venta. Tengo ganas de leer como era mi pueblo en aquellos años.
    Un saludo y mucha suerte con la publicación.

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